La inteligencia artificial comenzó a ganar terreno en el mercado bursátil de Costa Rica gracias a su capacidad para procesar enormes volúmenes de información mucho más rápido que los métodos tradicionales. Esta habilidad, que ya revolucionó plazas financieras de mayor escala, ahora se aplica en análisis de inversiones, monitoreo y gestión de riesgos, según reportó El Observador y confirmó la Bolsa Nacional de Valores.
Por ahora, el cambio no implica sistemas que reemplacen a las personas en la decisión final de inversión. La Bolsa Nacional de Valores señaló que las primeras aplicaciones locales se centran en integrar al análisis una cantidad de datos imposible de examinar con igual profundidad y velocidad mediante procesos convencionales.
Este avance ya había sido documentado a nivel internacional. El informe titulado Inteligencia Artificial en los Mercados de Capitales: Casos de Uso, Riesgos y Desafíos, publicado por la Iosco en 2025, identificó una expansión de estas herramientas en investigación de inversiones, gestión de riesgos, monitoreo de mercados, cumplimiento normativo y asesoría automatizada.
La Federación Mundial de Bolsas, en su documento de 2024 El papel de la Inteligencia Artificial en la configuración del futuro de las bolsas de valores y cámaras de compensación, describió una tendencia similar: bolsas y participantes del mercado incorporan sistemas capaces de procesar grandes volúmenes de información, detectar patrones y apoyar funciones que durante años dependieron solo del análisis humano.

Tomás de Camino, director de la Escuela de Sistemas Inteligentes de la Universidad Cenfotec, explicó a El Observador que durante años la analítica de datos permitió transformar datos en información útil. Ahora, añadió, los modelos de lenguaje permiten avanzar hacia la construcción de significado y contexto.
Primeras aplicaciones en Costa Rica se centran en análisis y riesgos
En el mercado costarricense, el uso inicial de estas herramientas se observa en tareas cotidianas: revisión de reportes de emisores, lectura de indicadores económicos, seguimiento de resultados empresariales, noticias internacionales y movimientos de precios. Esa acumulación de insumos volvió más compleja la labor de inversionistas, asesores y gestores de portafolio.
Luis Chavarría, coordinador de Inversión, Estrategias y Portafolio de Grupo Financiero Acobo, indicó que la firma utiliza inteligencia artificial para analizar reportes de emisores, datos macroeconómicos, movimientos de precios y comportamiento de portafolios. También la emplea para generar alertas de mercado y apoyar procesos internos de análisis.
En Mercado de Valores, su gerente general Cristina Masís afirmó que la entidad usa inteligencia artificial para procesar información financiera y macroeconómica, automatizar tareas, monitorear eventos relevantes y construir modelos predictivos para evaluar escenarios y riesgos potenciales.
Arnoldo Rodríguez, profesor asociado de Incae Business School, resumió así el atractivo central de estas herramientas:
“La principal ventaja competitiva de la IA en los mercados financieros no es su capacidad de predecir el futuro mejor que todos los demás. Es su capacidad de procesar cantidades masivas de información más rápido y a menor costo que cualquier analista humano”.

La pregunta de fondo es qué parte del trabajo sigue dependiendo de las personas si un sistema puede revisar miles de datos en segundos. La respuesta que recoge El Observador es que la intervención humana sigue siendo determinante en la comprensión de objetivos del cliente, la tolerancia al riesgo, la definición de estrategias de inversión y las decisiones tomadas en periodos de incertidumbre.
Chavarría sostuvo que la experiencia y el criterio profesional siguen siendo necesarios para traducir información en decisiones de inversión. Masís agregó al medio que los acontecimientos macroeconómicos, geopolíticos o regulatorios todavía requieren análisis especializado.
La Bolsa Nacional de Valores expresó una posición similar: las herramientas de IA pueden apoyar recomendaciones y análisis, pero no deberían sustituir la supervisión humana en operaciones de alto impacto. Esa reserva se vuelve más visible cuando surgen crisis políticas, guerras, reformas regulatorias o episodios extremos de volatilidad que alteran los mercados de formas difíciles de anticipar solo con datos históricos.
La escala del mercado costarricense limita el rendimiento de algunos modelos
El potencial de la tecnología convive con límites concretos. Según El Observador, los modelos de inteligencia artificial dependen de la información usada para entrenarlos y alimentarlos, por lo que su desempeño puede variar entre mercados con abundancia de datos y otros con menor profundidad.
La Bolsa Nacional de Valores advirtió que la disponibilidad de datos locales puede influir en el rendimiento de algunas herramientas. La diferencia de escala con los grandes centros financieros tiene efectos prácticos porque Costa Rica dispone de menos información sobre empresas, inversionistas y transacciones.
Chavarría señaló al medio que ciertos modelos desarrollados para mercados más grandes pueden enfrentar restricciones al aplicarse en entornos con menor liquidez o menor profundidad informativa. Masís advirtió que los modelos alimentados con información incompleta o sesgada pueden producir conclusiones equivocadas.

En el caso de Acobo, Chavarría también alertó al medio sobre el riesgo de depender en exceso de herramientas cuyos supuestos o limitaciones no son comprendidos por quienes las usan. Ese señalamiento coincide con el diagnóstico de la Iosco, que en su informe identificó riesgos vinculados con la calidad de los datos, los sesgos y la transparencia de los modelos.
La Superintendencia General de Valores considera que la inteligencia artificial puede fortalecer la gestión de riesgos, el cumplimiento normativo y el análisis de inversiones. La entidad también advirtió sobre desafíos asociados con calidad de datos, explicabilidad de modelos, ciberseguridad y estabilidad financiera.
Aun con esas advertencias, la Sugeval sostuvo:
“Bien implementada, la inteligencia artificial puede contribuir a mercados más eficientes, dinámicos y con mayor capacidad de respuesta ante riesgos”.
Fuente: Infobae