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Entrada de $ 500 llevará a Josselyn a seguir a Ecuador en el Mundial 2026 y a reencontrarse con su hermano en Estados Unidos

La posibilidad estuvo sobre la mesa durante meses, pero Josselyn Ludeña no terminaba de convencerse de que realmente viajaría al Mundial. Sabía que su hermano Omar Ludeña, radicado en Maryland, participaba en la preventa oficial de entradas junto con familiares y conocidos.

Sabía que existía una opción. Lo que no imaginaba era que, entre todos los intentos realizados, él sería el único que lograría conseguir boletos y que uno de ellos terminaría reservado para ella.

“Mi hermano salió favorecido y uno de esos boletos fue para mí”, contó mientras esperaba iniciar el viaje hacia Estados Unidos.

La noticia llegó desde Maryland y rápidamente recorrió toda la familia. Omar trabaja en pintura y construcción, actividades que desempeña desde que emigró a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades.

Como ocurre con muchas familias ecuatorianas separadas por la migración, las conversaciones, celebraciones y noticias importantes suelen viajar por llamadas telefónicas y mensajes.

Esta vez la llamada traía una noticia con fiebre mundialista.

“Todos estábamos felices porque es algo que pasa cada cuatro años y es un sueño para cualquier ecuatoriano”, recordó Josselyn.

Lo que hacía más especial la noticia era que las entradas habían sido adquiridas durante la etapa inicial de venta, mucho antes de que comenzara la escalada de precios que hoy acompaña al torneo.

En ese momento, explicó, los boletos rondaban los $500, una cifra importante para cualquier familia ecuatoriana, aunque muy distante de los valores que observa actualmente.

“En ese momento estaban como en $500. Ahora ya sé que están en $5.000 o $6.000”, comentó.

A medida que se acercaba la fecha del campeonato, Josselyn observaba cómo la posibilidad de conseguir una entrada se volvía cada vez más complicada para miles de aficionados.

Por eso, cada vez que revisaba los preparativos del viaje, valoraba aún más el esfuerzo realizado por su hermano para participar en aquella preventa

Un viaje más allá del boleto

Sin embargo, la historia no se limita al boleto.

La joven, que trabaja de manera independiente y está próxima a graduarse como veterinaria, también tuvo que organizar sus propias finanzas para hacer posible el viaje. Aunque Omar consiguió la entrada, ella debía cubrir el valor correspondiente y asumir los gastos relacionados con el desplazamiento.

Para lograrlo comenzó a ahorrar. “Pude ahorrar poco a poco para pagarle a mi hermano”, explicó.

Ese proceso se desarrolló entre responsabilidades académicas, trabajo y los preparativos propios de un viaje internacional. Cada avance la acercaba un poco más a una experiencia que había imaginado muchas veces desde la distancia.

Porque asistir a un Mundial era una idea que siempre estuvo presente.

Como muchos aficionados ecuatorianos, creció viendo por televisión los partidos más importantes del torneo. Las celebraciones, los goles y la presencia de Ecuador en campeonatos anteriores formaban parte de recuerdos que ahora adquieren una dimensión distinta al saber que estará presente.

Aun así, reconoce que durante mucho tiempo la posibilidad parecía lejana. Por eso la noticia enviada desde Maryland cambió completamente el panorama. “Es un sueño”, expresó.

Reencuentro familiar en estados unidos

Su itinerario comenzará en Washington. Desde allí continuará hacia Baltimore, donde la espera su hermano. El reencuentro es uno de los momentos que más ilusión le generan del viaje.

La distancia ha hecho que gran parte de la relación familiar transcurra a través de llamadas y conversaciones virtuales. Esta vez tendrán varios días para compartir en persona.

Además, Josselyn podrá conocer de cerca la comunidad ecuatoriana que rodea a su hermano en Estados Unidos.

Según explicó, en Baltimore viven numerosos compatriotas que mantienen contacto permanente entre sí. Muchos acostumbran reunirse para observar los encuentros de la selección y conservar tradiciones ecuatorianas pese a la distancia.

“Hay bastantes ecuatorianos allá”, comentó.

Las reuniones suelen desarrollarse en casas de familiares y amigos, donde el fútbol se convierte en un motivo para encontrarse. Josselyn espera participar en varias de esas actividades durante su permanencia en Estados Unidos.

La organización dependerá de los horarios laborales de Omar y de las actividades previstas alrededor del torneo.

“Queremos ver cómo nos organizamos”, dijo.

Previo a su viaje, ella reconoció que todavía le cuesta dimensionar todo lo que representa ese boleto conseguido meses atrás.

No solo le permitirá asistir por primera vez al campeonato más importante del fútbol. También la llevará a reencontrarse con su hermano, compartir con familiares ecuatorianos radicados en Estados Unidos y formar parte de una experiencia que durante años observó desde la televisión.

“No sé si vuelva a repetirse una oportunidad así”, expresó. (I)

Fuente: El Universo

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