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IA inclusiva: riesgo de ampliar brechas de exclusión, alertan expertos de la UNAM

El progreso de las tecnologías ha transformado profundamente la manera en que la sociedad se relaciona con el conocimiento y los procesos educativos. Por primera vez, las herramientas digitales no solo almacenan información, sino que también interactúan y colaboran con las personas, generando una experiencia cada vez más cercana a la humana, según explicó Ioana Cornea, directora del Departamento de Investigación de la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción (ENALLT) de la UNAM. Cornea subrayó que la humanización se basa en la familiaridad con la que estos sistemas responden y asisten a los usuarios.

A pesar de esta cercanía, la experta alertó que es fundamental comprender que estas innovaciones, especialmente la inteligencia artificial, no son seres humanos, sino herramientas diseñadas para apoyar y potenciar las capacidades de las personas. En ese sentido, cada idioma representa una perspectiva única del mundo, por lo que la llegada de nuevas plataformas exige más que una simple traducción: se necesita construir significados compartidos, establecer consensos y reconocer las diferencias culturales en la apropiación del aprendizaje.

Durante el Coloquio sobre Diseño Humanista de Herramientas Digitales, los especialistas destacaron que la relación entre personas y tecnología debe concebirse como una colaboración. El objetivo es reducir brechas de exclusión y avanzar hacia la justicia lingüística, evitando ver a las máquinas como un reemplazo del ser humano.

El futuro del aprendizaje digital y la reducción de brechas con IA

Académicos de este centro de estudios señalaron que el diseño y la investigación en entornos digitales conllevan una enorme responsabilidad. Cada plataforma y sistema de IA refleja decisiones humanas sobre qué conocimientos incluir, qué voces hacer visibles y a quiénes permitir participar. La inclusión y la equidad deben ser pilares del desarrollo tecnológico.

“No se trata de que la máquina reemplace al ser humano, sino de que amplifique nuestras capacidades, nos permita resolver problemas complejos y nos ayude a construir comunidades de aprendizaje cada vez más inclusivas. En este sentido, el diseño y la investigación en ambientes digitales tienen una enorme responsabilidad”, destacó Cornea, directora del ENALLT.

Entre los desafíos fundamentales se encuentran la formación continua, la investigación y la creación de laboratorios virtuales y ambientes inclusivos que atiendan la diversidad de lenguas y grupos.

Una persona interactúa con una interfaz digital mientras un robot amigable extiende su mano, rodeados de símbolos de aprendizaje y comunicación que emergen de la pantalla, destacando la colaboración y la inclusión en la era digital. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La inteligencia artificial aplicada al aprendizaje lingüístico debe centrarse en el ser humano y fomentar el diálogo de saberes, consolidando así un enfoque verdaderamente humanista.

“Es una oportunidad para preguntarnos cómo queremos construir el futuro desde donde estamos ahora y hacia dónde. Un futuro en el que la innovación tecnológica vaya acompañada de ética, equidad, el desarrollo digital dialogue con la justicia lingüística y cultural, y el multilingüismo sea una oportunidad para ampliar derechos y oportunidades”, puntualizó la especialista.

Tecnología educativa y transformación digital

La Coordinación de Educación a Distancia (CED) de la ENALLT, junto con el Departamento de Investigación, resaltaron el papel de las tecnologías en la educación a distancia. Asimismo, recordaron que esta institución, fundada a finales de los años 80 y consolidada en 1998, ha sido pionera en el uso de recursos digitales para la innovación pedagógica en la Universidad Nacional Autónoma de México.

En sus primeras dos décadas, acompañó más de 70 proyectos, creó 50 repositorios con 40 mil objetos de aprendizaje y desarrolló aplicaciones móviles, además de impulsar la formación en línea de docentes. La creación de la Sala de Innovación para la Docencia y la Investigación fue un paso esencial para apoyar a los profesores en el uso de tecnologías para la enseñanza de lenguas.

Durante la pandemia de Covid-19, ofreció talleres, asesorías y recursos digitales que facilitaron la adaptación de la comunidad universitaria. Además, se inició el desarrollo de chatbots y nuevas aplicaciones centradas en el aprendizaje de lenguas, siempre bajo una óptica humanista.

Fuente: Infobae

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