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El Rey Playboy que llevó a Rumania al primer Mundial: la odisea de Carol II

Una historia increíble une a un monarca excéntrico con el fútbol. El Rey Carol II de Rumania, apodado por la prensa como el “Rey Playboy”, se convirtió en el artífice de la participación de su selección en el primer Mundial de 1930, celebrado en Uruguay. En tiempo récord, apenas 35 días, logró coordinar la logística para que su país fuera uno de los cuatro equipos europeos que cruzaron el océano Atlántico.

La historia de este monarca está marcada por el drama y el escándalo. En 1919 abandonó la corona para casarse con una mujer que su familia rechazaba. Regresó al poder en la década de 1920, se casó con una princesa griega, pero en 1925 huyó de nuevo con su amante, Magda Lupescu, desatando un escándalo que los medios resumieron con el mote de “Rey Playboy”.

Su retorno definitivo al trono se dio el 8 de junio de 1930. Su padre había fallecido y el trono había quedado en manos de su hijo, Miguel I, quien no pudo gobernar con eficacia. Carol regresó al país, desplazó a su hijo, expulsó a su exesposa y asumió la corona.

El Rey Carol II armó la logística y en 35 días logró que Rumania juegue el certamen ecuménico en Uruguay (ahalftimereport.com)
El Rey Carol II armó la logística y en 35 días logró que Rumania juegue el certamen ecuménico en UruguayFuente: ahalftimereport.com

Desde ese instante, el rey fijó una prioridad absoluta: llevar a Rumania al primer Mundial. Consideraba que la participación en el torneo aumentaría el prestigio internacional de su nación. Actuó contrarreloj, pues el campeonato comenzaba en Montevideo el 13 de julio.

Para que el equipo tricolor estuviera presente en Uruguay, el monarca reunió a los jugadores y cubrió todos los gastos del viaje. La decisión fue una operación de Estado en medio del boicot de varias potencias europeas al torneo sudamericano. Los candidatos para albergar la primera Copa del Mundo fueron Italia, Hungría, Holanda, España, Suecia y Uruguay, y el presidente de la FIFA, Jules Rimet, eligió a los uruguayos por sus títulos olímpicos en París 1924 y Ámsterdam 1928, así como por la construcción del Estadio Centenario.

Muchos países europeos se negaron a viajar a Sudamérica. Al final, solo Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania cruzaron el Atlántico en un mismo barco. Sin embargo, el principal obstáculo fue laboral: la mayoría de los mejores futbolistas rumanos trabajaban para una petrolera inglesa que se negaba a conceder los tres meses de licencia paga necesarios. La empresa advertía que despediría a quien se ausentara. La resistencia terminó cuando, desde el palacio, el rey dictó un decreto para garantizarles la salida y la conservación del empleo.

El afiche de Rumania rumbo al Mundial 1930 (romaniaballs.wordpress.com)
El afiche de Rumania rumbo al Mundial 1930Fuente: romaniaballs.wordpress.com

La delegación partió el 21 de junio desde Bucarest hacia Génova. Allí abordaron el trasatlántico italiano Conte Verde, el mismo buque en el que, en Villefranche-sur-Mer, se subió Jules Rimet con la primera copa mundial en su equipaje. La travesía duró 16 días y fue utilizada como preparación. El Rey Carol II sometió a sus 19 jugadores a trabajos físicos en una de las diez cubiertas del barco, e incluso se integró al equipo durante las prácticas.

La presencia del monarca en ese proceso fue el rasgo más singular de la expedición. Se le considera un caso único de “Rey-Entrenador” en la historia de los mundiales, vinculado a una relación personal intensa con el fútbol, pese a su escaso conocimiento técnico.

Rumania llegó al torneo con antecedentes modestos. La práctica del fútbol era reducida en el país, la selección apenas tenía un puñado de partidos oficiales y uno de sus antecedentes recientes era una derrota por 6 a 0 frente a Países Bajos en los Juegos Olímpicos de 1924.

Los equipos francés, belga y rumano en el barco hacia Uruguay (romaniaballs.wordpress.com)
Los equipos francés, belga y rumano en el barco hacia UruguayFuente: romaniaballs.wordpress.com

Ya en tierra, junto a Octav Luchide, un exfutbolista y jugador de rugby, conformó la dupla técnica para la competición. El seleccionado rumano integró el Grupo 3, compuesto por tres equipos, y solo el primero avanzaba a semifinales. En su debut, el 14 de julio, derrotaron a Perú por 3 a 1 en el extinto Estadio Pocitos, con goles de Adalbert Desu, Ștefan Barbu y Constantin Stanciu. Para los peruanos había empatado de manera transitoria Luis de Souza Ferreira.

La definición del grupo llegó el 21 de julio en el Estadio Centenario. Uruguay y Rumania habían ganado en su estreno, por lo que el cruce decidía la clasificación. El local se impuso 4 a 0 con goles de Pablo Dorado, Héctor Scarone, Juan Peregrino Anselmo y José Pedro Cea.

Tras el torneo, el equipo balcánico “cruzó el charco” y visitó Buenos Aires, donde perdió 1-0 en un amistoso frente a Racing. Cuando los jugadores rumanos regresaron a su país el 20 de agosto de 1930, después de más de dos meses de ausencia y solo dos partidos disputados, fueron recibidos como héroes nacionales.

La figura de Carol II siguió un curso político muy distinto. Durante la Segunda Guerra Mundial huyó de Rumania cuando Ion Antonescu ascendió al gobierno, dejó otra vez el trono en manos de su hijo y se exilió en Portugal con su amante. Su intervención en 1930 mantuvo un lugar singular en la memoria futbolera rumana. Muchos lo recuerdan como el “regele nebun dupa fotbal”, traducido como “rey loco por el fútbol”, y le atribuyen haber impulsado la popularidad de ese deporte en el país.

Fuente: Infobae

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