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10 joyas europeas poco conocidas para explorar en 2026

Elegir joyas ocultas en Europa implica buscar experiencias genuinas lejos del turismo masivo. Especialistas y operadores locales, en una selección de Condé Nast Traveler, destacan ciudades con fuerte identidad y atractivos repartidos por todo el continente.

Cada destino ofrece una mezcla de autenticidad, patrimonio, naturaleza y gastronomía que permite vivir el ritmo real de su cultura, sin las multitudes habituales.

10. Guimarães (Portugal)

Guimarães, al norte de Portugal, es considerada la cuna nacional y conserva un marcado aire medieval (Municipalidad de Guimarães)

Al norte de Portugal, Guimarães es conocida como la cuna del país y conserva un ambiente medieval. En el centro destacan el castillo, el palacio ducal y las calles que llevan a la plaza Largo da Oliveira, perfecta para un café.

La Citânia de Briteiros permite explorar restos arqueológicos. Por la noche, la Pousada do Mosteiro ofrece cenas con panorámicas. El Centro Internacional das Artes José de Guimarães es referencia en arte contemporáneo, mientras que el Museu de Alberto Sampaio exhibe orfebrería y tallas doradas.

Los amantes del vino pueden visitar la Quinta de Covela, con degustaciones y clases de cocina bajo reserva. Según Condé Nast Traveler, Guimarães es ideal para quienes buscan historia y autenticidad.

9. Ohrid (Macedonia del Norte)

Ohrid, en Macedonia del Norte, se ubica junto a uno de los lagos más antiguos y profundos de Europa, compartido con Albania (REUTERS/Ognen Teofilovski)

Ubicada junto a uno de los lagos más antiguos y profundos de Europa, compartido con Albania, Ohrid es apodada la “Galápagos europea” por su biodiversidad. Declarada Patrimonio de la UNESCO, combina naturaleza y legado bizantino.

Las mañanas transcurren en playas como Potpesh o Kaneo, seguidas de paseos por el malecón y calles empedradas. Imperdibles: la iglesia de San Juan en Kaneo, la fortaleza del zar Samuel y el antigüo teatro macedonio, con vistas al lago.

La gastronomía brilla en restaurantes frente al agua. Un paseo en barco hasta el monasterio de San Naum es muy recomendable. Los expertos de Condé Nast Traveler destacan que Ohrid une vida lacustre, historia y autenticidad.

8. Tesalónica (Grecia)

Tesalónica es la segunda ciudad de Grecia y mantiene una identidad propia fuera de la sombra de Atenas

A orillas del mar Egeo, Tesalónica es la segunda ciudad de Grecia y mantiene una identidad propia, alejada de la sombra de Atenas. Su gastronomía fue reconocida por la UNESCO en 2021, y su ambiente es juvenil y creativo.

El pasado se aprecia en foros romanos, frescos en la Rotonda y baños otomanos. Su legado multicultural incluye la huella de la que fue la mayor comunidad judía de Europa en el siglo XX.

El ritmo relajado, conocido como “halara”, es característico. Condé Nast Traveler señala que Tesalónica es perfecta para quienes buscan excelente gastronomía, historia y vida cotidiana genuina.

7. Innsbruck (Austria)

Innsbruck, en los Alpes austríacos, ofrece una propuesta turística variada que suele quedar opacada por Viena y Salzburgo (REUTERS/Leonhard Foeger)

En los Alpes austríacos, Innsbruck suele quedar eclipsada por Viena y Salzburgo, pero su oferta es variada. Es referencia en deportes de invierno, con el trampolín de saltos Bergisel (diseñado por Zaha Hadid) y rutas de senderismo en la Nordkette con vistas al valle.

Se suman hoteles destacados y visitas a la factoría Swarovski. El ambiente cosmopolita lo completan museos y propuestas culturales. Según Condé Nast Traveler, Innsbruck sorprende tanto por actividades deportivas como por arte y relax en la montaña.

6. Mostar (Bosnia y Herzegovina)

Mostar, en Bosnia y Herzegovina, destaca por la fusión de arquitectura austrohúngara y otomana (REUTERS/Amel Emric)

Mostar fascina con su fusión arquitectónica austrohúngara y otomana. El puente Stari Most, su principal símbolo, une dos orillas cargadas de historia.

La gastronomía tradicional incluye dolma, sarma y pan fresco, acompañados de la bebida nacional rakija. La vida transcurre tranquila a orillas del río Neretva.

En palabras de Condé Nast Traveler, la hospitalidad y el ambiente de Mostar invitan a prolongar la visita por su autenticidad y serenidad.

5. Aalesund (Noruega)

Aalesund se alza sobre varias islas en la costa de Noruega, entre el Atlántico y montañas escarpadas

En la costa de Noruega, Aalesund se alza sobre varias islas, limitando con el Atlántico y montañas escarpadas. Tras el incendio de 1904, la reconstrucción impulsada por el emperador de Alemania le otorgó un marcado estilo modernista.

El puerto y las calles ofrecen pescado y mariscos frescos, impregnando el ambiente de aromas marinos. El contraste entre mar y montaña define su principal atractivo.

Condé Nast Traveler destaca que el tamaño compacto y la arquitectura de Aalesund la convierten en una parada ideal para rutas alejadas de los grandes circuitos noruegos.

4. Gotemburgo (Suecia)

Gotemburgo está ubicada en la costa oeste de Suecia y es la segunda ciudad del país

En la costa oeste de Suecia, Gotemburgo es la segunda ciudad del país y sobresale en calidad de vida. La oferta gastronómica va desde restaurantes reconocidos hasta cafés junto al muelle, con bocadillos de camarón como especialidad local.

Las propuestas culturales incluyen el parque de esculturas Pilane, festivales independientes y el museo World of Volvo. Para los amantes de la naturaleza, un ferri al archipiélago permite explorar islas con casas de madera y baños en aguas frías.

Según Condé Nast Traveler, los safaris de algas ofrecen una experiencia culinaria original que enriquece la visita para viajeros activos y curiosos.

3. Herceg Novi (Montenegro)

Herceg Novi se sitúa en la entrada de la Bahía de Kotor, en Montenegro

En Montenegro, Herceg Novi se sitúa en la entrada de la Bahía de Kotor y funciona como base apacible, a diferencia del bullicio de Dubrovnik, que queda a una hora. Entre sus atractivos figuran hoteles de lujo y bodegas cercanas.

Su posición permite excursiones de un día a Kotor y Perast, regresando a una localidad menos afectada por los cruceros. Condé Nast Traveler subraya que la creciente inversión y el ritmo pausado de Herceg Novi facilitan explorar la región con comodidad.

2. Liubliana (Eslovenia)

Liubliana, capital de Eslovenia, se consolida como una base turística para recorrer el país (Crédito: Fernando Stankuns / Flickr)

Liubliana, capital de Eslovenia, es manejable y agradable, con restaurantes junto al río y un castillo en lo alto. Desde la ciudad, es fácil llegar a lugares como el lago Bled, Bohinj, las cuevas de Postojna o los Alpes Julianos.

La escena gastronómica supera las expectativas y las conexiones aéreas son eficientes. Condé Nast Traveler indica que Liubliana es ideal para estadías de tres o cuatro noches, funcionando como centro para recorrer Eslovenia o países vecinos.

1. Verona (Italia)

Verona se destaca en el norte de Italia como un destino de contrastes para visitas cortas

En el norte de Italia, Verona destaca como destino de contrastes, perfecto para visitas cortas y para sumergirse en la vida local. Es famosa por su arquitectura, el coliseo donde aún se celebran óperas y la tradición literaria ligada a Shakespeare.

La región vinícola de Amarone, cercana, permite completar la experiencia con excursiones rurales y catas de vino. Para los especialistas de Condé Nast Traveler, Verona es una sorpresa gratificante para quienes valoran historia viva, cultura y viñedos próximos a la ciudad.

Fuente: Infobae

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