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Longevidad: el reto logístico en una población que envejece

La revolución de la longevidad está transformando las necesidades de millones de personas y obliga a replantear la distribución de productos, servicios y tecnologías. En este escenario, un especialista destaca una cifra que refleja la magnitud del fenómeno: en Argentina hay más de 8.000 personas mayores de 100 años.

“Nuestro país tiene más de 8.000 personas mayores de 100 años”

Para el experto, garantizar el acceso a soluciones que mejoren la calidad de vida será uno de los grandes desafíos de las próximas décadas.

Una sociedad en transformación

La revolución de la longevidad es un fenómeno global: en casi todos los países las poblaciones están envejeciendo y enfrentan retos inéditos. Tras la Segunda Guerra Mundial, la expectativa de vida promedio en naciones desarrolladas rondaba los 50 años; hoy hay países próximos a los 90. Además, cada vez más personas superan los 100 años, como en Argentina, con más de 8.000 centenarios. Esta realidad va de la mano de una menor tasa de natalidad y avances en medicina, vacunación, educación y acceso a alimentos, lo que genera nuevos espacios en el ciclo vital.

La “gerontolescencia” y nuevos roles

Entre los 60 y los 75 años surge una etapa denominada “gerontolescencia”. Se trata de un grupo creciente de personas con buena salud, aún productivas, que dirigen empresas, enseñan, hacen voluntariado y participan activamente en sus comunidades. Antes esto se agrupaba bajo el concepto de vejez, pero hoy es difícil llamar “viejo” a alguien de 60 que gestiona una empresa. Esto abre debates sobre jubilación, planificación financiera y la necesidad de prepararse para vidas de hasta 90 o 100 años.

El rol de la logística y la tecnología

La logística puede acercar productos, servicios y tecnologías que mejoren la calidad de vida de las personas mayores. A medida que el mundo envejece, es clave la capacidad de llevar soluciones a quienes las necesitan, sin importar dónde vivan. La tecnología será central: ya hay países que usan robótica para asistir a personas mayores y herramientas que mantienen la autonomía e independencia. La logística y el comercio internacional facilitan el acceso a estas innovaciones.

Acceso a la tecnología como prioridad

El futuro estará atravesado por la tecnología, pero más importante que el objeto en sí será el acceso a él. Existen muchas herramientas que resuelven problemas de cuidado, comunicación y calidad de vida. La pandemia evidenció el valor de las soluciones digitales: muchas personas mantuvieron vínculos familiares gracias a ellas. La tecnología no reemplaza el contacto humano, pero acerca oportunidades y mejora la vida cotidiana.

El desafío de un mundo que envejece y se tecnifica

El mundo envejece y se tecnifica simultáneamente. No debemos temer a envejecer, sino entender que el ciclo vital es más largo. Hay que enseñar a los jóvenes a planificar una vida de 90 o 100 años. La inteligencia artificial, la robótica y otras tecnologías ayudarán a resolver problemas y mejorar la calidad de vida. El reto será garantizar que esas herramientas sean accesibles para la mayor cantidad posible de personas.

Fuente: Infobae

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