Después de casi tres meses de producción, el rodaje de White Lies, la más reciente apuesta cinematográfica de Oliver Stone, ha llegado a su fin. El proyecto, que se desarrolló en locaciones de Tailandia, Roma y Bulgaria, representa un momento crucial en la trayectoria del laureado director. A sus 79 años, Stone no ha dudado en señalar que estamos ante “una de las historias más ambiciosas de su carrera”, y no descarta que pueda ser la última de su filmografía. El elenco lo conforman figuras de primer nivel como Michael Douglas, Willem Dafoe, Ellen Barkin, Josh Hartnett, Leila George, Yvonne Chapman y Homer Gere.
La participación de Michael Douglas resulta especialmente significativa. El actor, quien había anunciado su retiro de la actuación en julio de 2025, aceptó la invitación personal de Stone para unirse a este rodaje, marcando así su regreso a la pantalla grande. Douglas, inmortalizado por su papel de Gordon Gekko en Wall Street, forma parte de un reparto que también incluye a Willem Dafoe, colaborador frecuente del cineasta en cintas como Platoon y Nacido el 4 de julio. Esta reunión de talentos refuerza el tono de despedida que envuelve al proyecto.
“El rodaje se extendió durante cerca de doce semanas y culminó recientemente”, informaron fuentes vinculadas al equipo.
La producción de White Lies arrancó a mediados de marzo y se prolongó por aproximadamente doce semanas. Además de Douglas y Dafoe, se sumaron al elenco Josh Hartnett, quien asume el papel protagónico, y Leila George. La historia sigue a un hombre, hijo de padres divorciados, que al enfrentar problemas en su propio matrimonio y con su hijo, termina repitiendo los mismos patrones familiares. Atrapado en una espiral, inicia una búsqueda impulsiva de libertad que solo profundiza su confusión. Un giro argumental ocurre cuando conoce a una mujer cuya vida contrasta radicalmente con la suya, explorando así los dilemas existenciales y los conflictos generacionales que caracterizan la obra de Stone.

Un proyecto largamente postergado
White Lies no es una película que Stone haya concebido de la noche a la mañana. Durante más de una década, el director intentó sacar adelante este proyecto. En los primeros intentos, Benicio del Toro estuvo vinculado al papel principal, pero la falta de financiamiento forzó cancelaciones sucesivas. Sin embargo, el panorama cambió el año pasado, cuando inversores europeos aseguraron los fondos necesarios para que el rodaje se hiciera realidad. El propio Stone ha comentado que había sido “apartado” de ciertos circuitos de la industria estadounidense desde el estreno de su serie documental sobre Vladimir Putin en 2017. En este contexto, el regreso de Michael Douglas adquiere un matiz especial, al ser considerado por el director como su “canto del cisne”. La conexión entre ambos se remonta a 1987, cuando trabajaron juntos en Wall Street.
Stone no dirigía un largometraje de ficción desde Snowden en 2016. Así, White Lies marca su regreso al cine narrativo después de un lapso de diez años. La etapa más prolífica del realizador ocurrió entre 1986 y 1997, con títulos emblemáticos como Salvador, Platoon, Wall Street, Nacido el 4 de julio, JFK, Natural Born Killers y Nixon. A pesar de su fama internacional, Stone enfrentó dificultades para conseguir fondos en la última década, algo que atribuye a las restricciones de la industria. La producción de White Lies contó con el respaldo de Atlas Artists, firma que lo representa, y que busca concretar lo que el cineasta describe como “su sueño”. El estreno de la cinta genera altas expectativas, pues podría significar el cierre de la etapa narrativa de uno de los directores más influyentes del cine contemporáneo.
Fuente: Infobae