La plataforma de Netflix se prepara para eliminar de su catálogo uno de los títulos más emblemáticos del cine de acción reciente. Quedan apenas dos días (hasta el 13 de junio) para ver Mad Max: Furia en la carretera, la película que resucitó una franquicia legendaria después de 30 años de inactividad y que conquistó seis premios Oscar.
Tras tres décadas sin novedades, George Miller logró sorprender al mundo con una secuela que no solo recuperó la esencia de la saga Mad Max —una de las más aclamadas de la ciencia ficción ochentera—, sino que elevó el género a nuevas cotas, a pesar de las enormes dificultades de producción. La crítica y la industria la recibieron con entusiasmo: sumó diez nominaciones al Oscar y se llevó seis estatuillas en categorías técnicas.
Gran parte de su éxito radica en su enfoque visual. Con un ritmo vertiginoso, Miller decidió filmar las persecuciones y escenas de acción con vehículos reales y acrobacias físicas, minimizando el uso de efectos generados por computadora. Esta decisión le otorgó a la cinta una sensación de realismo y adrenalina pocas veces vista en el cine contemporáneo.
¿De qué trata ‘Mad Max: Furia en la carretera’?
La cuarta entrega de la saga narra la fuga de Furiosa y un grupo de mujeres que escapan del tirano Inmortan Joe en un mundo donde el agua y la gasolina son recursos escasos. Max, capturado y usado como donante de sangre, se suma a la persecución en medio de un desierto implacable.
Gracias a su intensidad visual y a una acción casi ininterrumpida, la película recaudó cerca de 380 millones de dólares a nivel global, más del doble de su presupuesto original de 150 millones. Medios especializados como Collider la calificaron como “la mejor película de acción de todos los tiempos”. En portales como Metacritic, el 98% de las críticas profesionales fueron favorables.

Una saga que muchos daban por perdida
El regreso de Mad Max en 2015 no solo revitalizó la franquicia, sino que inspiró una revisión completa del género de acción. Desde su debut en 1979 con Mad Max, George Miller construyó un universo distópico protagonizado por Max Rockatansky, interpretado por Mel Gibson en las tres primeras películas y por Tom Hardy en 2015. Charlize Theron, por su parte, se consolidó como la emblemática Imperator Furiosa.
El éxito de Furia en la carretera impulsó la creación de la precuela Furiosa en 2024. En esta quinta entrega, Anya Taylor-Joy interpretó a la versión joven del personaje de Theron, mientras que Chris Hemsworth encarnó al villano Dementus. Aunque recibió buenas críticas, la película apenas recaudó 174 millones de dólares, solo 6 millones más de su costo de producción, lo que, sumando gastos de promoción, generó pérdidas.

Este tropiezo comercial marcó un nuevo rumbo para la franquicia. En una entrevista reciente, George Miller reveló que ya existe un guion para la próxima película, titulada provisionalmente The Wasteland, pero que sería reescrito como serie para reducir el riesgo financiero. No obstante, la producción contará con miembros clave de Furia en la carretera, incluido Tom Hardy, quien regresará así a uno de los universos distópicos más icónicos del cine.
Fuente: Infobae