La Administradora Asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, Nicky Fox, confirmó que la agencia espacial estadounidense está trabajando para que los astronautas puedan “vivir y trabajar” en la Luna de forma permanente. Este ambicioso objetivo forma parte del programa Artemis, que busca regresar a la superficie lunar con una visión de largo plazo.
El anuncio de los tripulantes de la misión Artemis III y los preparativos para probar sistemas clave en 2027 representan un avance fundamental en el plan de Estados Unidos para volver a la Luna un año después. La estrategia, según Fox, consiste en aprovechar cada misión como escalón para la siguiente, perfeccionando la tecnología y los protocolos científicos antes de enfrentar los desafíos del alunizaje.
La responsable de ciencia de la NASA, quien participó en la histórica misión que “tocó” la atmósfera exterior del Sol con una sonda espacial, destacó la importancia de saber “qué vamos a llevar en la cápsula Orión, cómo monitoreamos el clima espacial, qué podemos poner en el exterior de la cápsula”.

En las misiones Artemis, la NASA está concentrada en maximizar la seguridad humana y el rendimiento científico. Fox detalló:
“Queremos estar absolutamente preparados cuando vayamos a la Luna, y listos para hacer ciencia en el momento en que toquemos la superficie lunar.”
La seguridad de la tripulación es uno de los pilares del programa. Fox recordó que, en Artemis II, los astronautas portaron dispositivos para monitorear su salud en tiempo real y viajaron fragmentos de tejido humano para estudiar los efectos del espacio profundo. Añadió:
“Vamos a monitorear la salud de la tripulación mientras realizan diferentes actividades en la cápsula Orión, mientras nos preparamos para enviar astronautas a la Luna, establecer una presencia permanente en la base lunar y pensar en enviar humanos a Marte.”
La misión Artemis III será crucial para probar estos sistemas en órbita terrestre, antes de que los estadounidenses regresen físicamente a la Luna. La NASA espera que esta experiencia siente las bases para el despliegue de experimentos y tecnología en futuras misiones, enfocadas en la exploración sostenible.
La continuidad de los experimentos científicos es otra prioridad del programa. Entre los proyectos figura el análisis de la capacidad de cultivar plantas en el regolito lunar, con miras a la autosuficiencia de futuras tripulaciones.

La actividad sísmica de la Luna es otro tema de interés. Fox señaló que, a pesar de la imagen de la Luna como un “gran bloque de roca”, el satélite “es bastante activo; cada vez que recibe el impacto de un micrometeorito, tiembla”. Además, la influencia gravitacional de la Tierra provoca vibraciones perceptibles que los científicos esperan estudiar para localizar elementos volátiles, y posiblemente agua.
Para quienes preguntan por el avance de la misión Artemis III y su relevancia, la NASA dedica esta etapa a ensayar y perfeccionar los sistemas críticos que permitirán un regreso seguro y productivo a la superficie lunar. Esta fase es imprescindible para minimizar riesgos y aumentar las posibilidades de éxito en los futuros alunizajes sostenidos.
El programa Artemis se diferencia de las misiones Apolo no solo por la tecnología, sino también por su ambición de establecer una base en la Luna. Fox destacó que el objetivo es “ir al polo sur de la Luna, que es muy interesante. Hay regiones permanentemente en sombra. Así que, si hay agua, hielo, ahí es donde estarán”, declaró en diálogo con AFP.

La funcionaria recalcó que las misiones anteriores se limitaron a breves estancias y trayectos, mientras que el nuevo plan lunar apunta a la construcción de “una base lunar donde los astronautas puedan tener una presencia permanente, donde puedan vivir y trabajar en la Luna, donde podamos hacer ciencia”.
La singularidad del entorno lunar, con su radiación y microgravedad, abre la puerta a experimentos imposibles en la Tierra. Fox mencionó la importancia de estos estudios, así como el despliegue de módulos de aterrizaje robóticos y vehículos de exploración como el VIPER, que permitirá buscar agua y perforar el suelo lunar.
“No se trata solo de un viaje rápido. No es solo plantar una bandera. Se trata de vivir y trabajar en la Luna”, concluyó Fox.
La visión de la NASA para el programa Artemis representa un cambio radical en la exploración espacial, pasando de expediciones breves a una presencia humana sostenida en el satélite natural de la Tierra, con miras a futuras misiones a Marte.
Fuente: Infobae