El gigante tecnológico Google ha solicitado formalmente el archivo de una demanda interpuesta por un grupo de artistas independientes, quienes lo acusan de haber utilizado sus canciones publicadas en YouTube sin autorización para entrenar su modelo de inteligencia artificial generativa de música, Lyria 3. La compañía argumenta que los demandantes no pueden probar que sus obras específicas hayan sido empleadas en el proceso y que, incluso si así fuera, sus propios Términos del Servicio lo respaldarían.
La controversia se remonta a marzo de 2026, cuando un colectivo de músicos, compositores y productores independientes presentó una acción legal contra Google. En ella, acusaban a la empresa de haber tomado ilegalmente su contenido musical alojado en YouTube para alimentar a Lyria 3, un modelo de generación de audio lanzado en febrero de 2026 y capaz de crear piezas musicales de hasta 30 segundos de duración.
En el texto de la demanda original, los creadores señalaban que Google estaba cometiendo una infracción de derechos de autor al emplear su música sin licencia. Afirmaban, además, que la tecnológica «cuenta con la infraestructura técnica, los recursos financieros y las conexiones con la industria para dejar claros los derechos antes de la formación», en clara referencia al entrenamiento del modelo de IA.
Ahora, la defensa de Google ha contraatacado con un recurso judicial para que se deseche el caso por completo. Según ha trascendido a través de The Verge, que tuvo acceso al documento de la moción, la compañía sostiene que las acusaciones de los artistas se basan en una «hipótesis no fundamentada». Google insiste en que no hay pruebas de que sus obras concretas fueran utilizadas para entrenar Lyria 3 y que, por lo tanto, «incluso aceptando sus acusaciones no comprobadas como hechos, la denuncia no puede mantenerse».
Pero el argumento más sólido de la empresa de Mountain View se apoya en sus propios términos de uso. La compañía recuerda que los demandantes, al subir su contenido a YouTube, aceptaron los Términos del Servicio de la plataforma. En ellos se especifica que Google recibe una «licencia mundial, no exclusiva, libre de regalías, sublicenciable y transferible» sobre el material subido. Esto incluye, de manera explícita, el derecho a «reproducirlo, distribuirlo, modificarlo, transformarlo, mostrarlo, comunicarlo al público y representarlo» con el objetivo de operar, promocionar y mejorar el servicio.
Por tanto, el planteamiento de Google es doble: primero, que no se ha demostrado que las canciones de los artistas hayan sido usadas en el entrenamiento de la IA; y segundo, que aunque se demostrara, la licencia concedida por los propios usuarios al aceptar los términos de YouTube les daría cobertura legal para hacerlo. En concreto, el permiso para usar el contenido se extiende al aprendizaje automático y las aplicaciones de inteligencia artificial, algo que la empresa ya ha reconocido públicamente en el pasado.
Cabe recordar que Google ya había declarado en ocasiones anteriores que utiliza el material subido a YouTube para «mejorar la experiencia de los creadores y espectadores en YouTube y Google, incluyendo aprendizaje automático y las aplicaciones de IA». Más aún, en junio de 2025 la compañía admitió haber empleado parte de su catálogo de vídeos para entrenar otras herramientas de inteligencia artificial, como Google Gemini y el generador de vídeos Veo 3, siempre alegando que cumplía con «acuerdos específicos» con creadores y empresas de medios.
El caso, que podría sentar un precedente sobre los límites del uso de contenido generado por usuarios para entrenar IA, sigue su curso en los tribunales. Por ahora, la pelota está en el tejado de los artistas, quienes deberán demostrar que sus obras fueron efectivamente absorbidas por Lyria 3 sin su consentimiento explícito, más allá de la licencia general de los términos de servicio.
Fuente: Infobae