Fue un mito o realmente existió una edificación que dio origen a la historia de la Torre de Babel? Para la mayoría de especialistas en arqueología e historia de la actualidad, el principal candidato es el zigurat Etemenanki en Babilonia. Sin embargo, la ausencia de evidencias arqueológicas definitivas mantiene la discusión abierta, según reporta National Geographic.
La posible conexión entre la Torre de Babel y el Etemenanki se fundamenta en análisis de documentos antiguos y restos arqueológicos, aunque no existe un acuerdo absoluto. Este zigurat, erigido en la antigua Babilonia entre los siglos XV y X a. C., es la estructura que más se vincula con el texto bíblico. No obstante, la carencia de pruebas contundentes impide confirmar que ambas construcciones sean la misma.
El pasaje de la Torre de Babel, que aparece en el Génesis, relata cómo los sobrevivientes del diluvio, que hablaban una sola lengua, se establecieron en la región de Sinar —que corresponde al sur del actual Irak— y decidieron levantar una torre que llegara hasta el cielo. Según el relato, la respuesta divina fue esparcirlos y confundir sus idiomas, dando origen a la ciudad llamada Babel, detalla National Geographic.
Candidatos históricos señalados como la Torre de Babel

A lo largo de los siglos, exploradores y académicos propusieron diferentes ubicaciones reales para la torre mencionada en la Biblia. Entre los sitios sugeridos están Aquar Quf y Borsippa, ambos en la antigua Mesopotamia. La investigación contemporánea apunta principalmente al zigurat Etemenanki, localizado en el corazón de la histórica Babilonia.
El historiador Juan Luis Montero Fenollós señala que en la Edad Media prácticamente no quedaban restos visibles de la torre, lo cual dificultaba su identificación por parte de los viajeros. No fue sino hasta 1913 cuando el arqueólogo alemán Robert Koldewey ubicó los restos del templo-torre, consolidando al Etemenanki como el candidato más mencionado por los arqueólogos e historiadores actuales, de acuerdo con National Geographic.
Pruebas arqueológicas sobre el Etemenanki
La existencia histórica del Etemenanki quedó confirmada mediante textos antiguos, como los escritos de Heródoto, y documentos cuneiformes desenterrados por arqueólogos. Esta edificación era un zigurat, una torre-templo escalonada construida en honor a una deidad central —en este caso, el dios Marduk, protector de Babilonia— y desempeñaba un rol religioso.

Las primeras excavaciones revelaron que el zigurat fue edificado con ladrillos de adobe secados al sol y ladrillos de bitumen cocidos, unidos con barro. Un hallazgo relevante de los años noventa fue la denominada “Estela de la Torre” de Babilonia, que contiene ilustraciones e inscripciones donde se describe una torre de 90 metros de altura (295 pies) y una base cuadrada.
Estos datos han permitido elaborar modelos virtuales del Etemenanki, aunque expertos como el académico británico Andrew George advierten que no se tiene certeza de que tales dimensiones se hayan alcanzado en la realidad.
Dificultades para demostrar la existencia real de la Torre de Babel
La historia del Etemenanki está marcada por numerosas reconstrucciones y destrucciones, provocadas por invasiones, saqueos, deterioro natural y la demolición ordenada por Alejandro Magno en el año 331 a. C. Después de siglos de transformaciones, solo quedó un gran hoyo en el lugar donde se levantaba la base de la estructura. Hoy en día, el sitio está protegido por la UNESCO en el actual Irak.

La falta de restos visibles de la superestructura dificulta una reconstrucción precisa del aspecto que tuvo el Etemenanki. Esta carencia de evidencias materiales impide que la arqueología pueda confirmar si fue efectivamente el edificio mencionado en el Génesis.
El especialista Andrew George, citado por National Geographic, sostiene que buscar pruebas definitivas sobre relatos legendarios es una tarea compleja.
El legado de la Torre de Babel en la cultura y la historia
Más allá de las evidencias materiales, la imagen de la Torre de Babel ha influido en la cultura occidental como símbolo de la diversidad de lenguas y culturas. El Etemenanki representa actualmente el vínculo entre historia, religión y la imaginación colectiva.

El término “torre”, empleado en el Génesis, probablemente refleja la impresión que causaban estas construcciones en los israelitas, quienes no estaban familiarizados con la arquitectura mesopotámica, según el experto bíblico John Walton.
Fuente: Infobae