OpenAI y Anthropic: la apuesta a Wall Street que redefine la inteligencia artificial

Las empresas OpenAI y Anthropic, protagonistas de la carrera tecnológica más intensa del momento, se preparan para dar el salto a Wall Street. Ambas presentaron documentos para realizar una oferta pública de venta (IPO) y su valoración inicial podría superar el billón de dólares. Una cifra difícil de dimensionar, como el fenómeno que representan: compañías que gastan a una velocidad extraordinaria, valen fortunas pero aún no generan rentabilidad.

“Esta noticia del IPO de OpenAI salió siete, ocho días después de que Anthropic hiciera lo mismo. Venimos hablando de la carrera entre Anthropic y OpenAI por ver quién llega primero a la bolsa”, explicó Delfina Arambillet, especialista en inteligencia artificial, en Infobae a la Tarde.

Gastan más de lo que ganan: ¿por qué valen tanto?

La paradoja es evidente: son empresas sin ganancias netas, pero con valuaciones astronómicas. Según Arambillet, la clave está en la infraestructura que sostiene el sistema. “Son compañías que gastan dinero a lo loco, pero la pregunta es: ¿por qué gastan tanto? Nvidia, que produce los chips para procesar estos modelos, habla de cinco capas: energía, chips, nube, modelos y aplicaciones. El cuello de botella está en la energía y los chips”.

Desarrollar y mantener modelos de inteligencia artificial de frontera requiere inversiones masivas y sostenidas en infraestructura computacional y energética, que ninguna empresa puede financiar indefinidamente con capital privado.

Aquí entra la bolsa. Una IPO no es solo una operación financiera. “Creo que la que más juega fuerte es la cuestión de la inyección de dinero. Son empresas que necesitan grandes sumas para sostener la infraestructura y el desarrollo”, señaló Arambillet. La salida a bolsa también permite adquirir otras compañías y a los inversores iniciales, vender parte de sus posiciones tras años de apuestas de alto riesgo.

Transparencia: el efecto colateral que nadie menciona

Más allá del capital, hay una consecuencia clave: la obligación de rendir cuentas. Las empresas que cotizan en bolsa deben reportar su situación periódicamente y de forma pública. Para un sector con escasa supervisión externa, eso es un cambio de magnitud.

OpenAI y Anthropic alcanzan valuaciones millonarias aunque todavía no son rentables por el costo de desarrollar inteligencia artificial de frontera (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration)

“Que este tipo de compañías sean públicas implica un nivel de transparencia que ayudaría muchísimo a auditar cómo están funcionando, cuáles son los modelos que pueden llegar a salir”, destacó Arambillet. “Muchas cuestiones de transparencia se vuelven claves para regular esta tecnología, saber si hay que regularla, cómo se van a reportar los desarrollos al público”.

Es un dato relevante: por primera vez en la historia, el desarrollo de una tecnología con impacto civilizatorio está casi exclusivamente en manos privadas. La salida a bolsa no resuelve ese problema, pero lo hace más visible.

El juego geopolítico detrás de cada chip

La decisión de OpenAI y Anthropic de ir a Wall Street no ocurre en el vacío. Se da en medio de una disputa global por el liderazgo en inteligencia artificial que enfrenta a Estados Unidos y China en múltiples frentes: chips, energía, datos y regulación.

La competencia entre Estados Unidos y China por la inteligencia artificial se juega en chips, energía, datos y regulación (REUTERS/Danielle Villasana)

China avanzó esta semana con la inauguración del primer centro de datos submarino impulsado por energía eólica, una solución que combina refrigeración natural con agua de océano y fuentes renovables. “La inteligencia artificial tiene un gasto energético enorme. Lograr refrigeración natural con agua de océano y energía renovable es positivo para el desarrollo de la IA china”, analizó Guardia Bourdin.

Para Arambillet, la iniciativa revela algo más profundo: “Se están generando proyectos para suplir la demanda energética y de data centers. Esto muestra la urgencia en seguir desarrollando infraestructura y obtener energía suficiente para los modelos de IA”.

En ese contexto, Donald Trump evaluó públicamente la posibilidad de que el gobierno estadounidense tome participación directa en empresas de inteligencia artificial, siguiendo el modelo chino de alianzas público-privadas.

Donald Trump evaluó una participación directa del gobierno de Estados Unidos en empresas de inteligencia artificial por poder, geopolítica y negocio (AP Foto/Julia Demaree Nikhinson)

“La jugada de Trump tiene que ver con empezar a tener protagonismo en ese desarrollo por una cuestión de poder y geopolítica, pero también de negocio. Ser parte de estas compañías en medio de una gran expectativa financiera puede darle una ventaja a Estados Unidos”, explicó Arambillet.

Una carrera sin árbitro

OpenAI todavía no definió fecha ni monto de recaudación. Pero el proceso ya está en marcha. Lo que está en juego excede largamente a dos empresas compitiendo por inversores en Wall Street.

La pregunta de fondo —quién controla, quién audita, quién regula la tecnología que más va a transformar al mundo en las próximas décadas— sigue sin respuesta. Por ahora, la bolsa es el primer paso hacia algo que se parece, apenas, a la rendición de cuentas.

Fuente: Infobae

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