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Brasil apuesta por liderar la logística del combustible aéreo sostenible

Brasil se perfila como un actor de primer orden en la transición energética de la aviación global. Así lo señaló la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) durante su Asamblea General Anual celebrada en Río de Janeiro, donde resaltó las ventajas del país sudamericano para desarrollar una industria masiva de combustible sostenible de aviación (SAF).

Más allá del beneficio ambiental, el despegue de esta industria representa una oportunidad logística de enorme envergadura. La producción en gran escala de SAF demandará nuevas cadenas de suministro, cuantiosas inversiones en infraestructura, una integración fluida entre regiones productivas y una red eficiente para transportar materias primas, combustibles y productos terminados, tanto para el consumo interno como para la exportación.

De acuerdo con estimaciones de la IATA, las aerolíneas requerirán aproximadamente 500 millones de toneladas de SAF para cumplir su meta de emisiones netas cero de dióxido de carbono para 2050. En este panorama, Brasil surge como uno de los países con mayor capacidad para cubrir parte de esa demanda, gracias a su abundante biomasa y su amplia trayectoria en la producción de biocombustibles.

Actualmente, el país posee uno de los mayores potenciales de materia prima de biomasa del planeta. Las proyecciones indican que para 2050 podría contar con cerca de 180 millones de toneladas de biomasa, volumen suficiente para generar aproximadamente 60 millones de toneladas de combustible sostenible para aviones.

El reto de edificar nuevas cadenas logísticas

El incremento en la producción de SAF no dependerá exclusivamente de la disponibilidad de recursos naturales. Para transformar ese potencial en una industria competitiva se requerirá una expansión significativa de las capacidades logísticas, de transporte y de infraestructura.

La propia IATA identificó como prioridad el fortalecimiento de la infraestructura y la mejora de la logística necesaria para conectar los centros de producción de materias primas con las futuras plantas de procesamiento y refinación.

En el caso brasileño, la enorme extensión territorial convierte a la logística en un factor determinante. La biomasa, los aceites vegetales y otras materias primas utilizadas para fabricar SAF suelen estar ubicadas lejos de los grandes centros industriales y de los principales aeropuertos internacionales. Esto obliga a diseñar corredores eficientes que reduzcan costos y garanticen un abastecimiento continuo.

Además, la expansión de la industria podría detonar inversiones en terminales de almacenamiento, sistemas de distribución, instalaciones de refinación y nuevos nodos logísticos especializados en combustibles sostenibles.

Según la IATA, hacia 2030 Brasil podría alcanzar una disponibilidad de aproximadamente 18 millones de toneladas de materias primas provenientes de etanol de caña de azúcar, aceites vegetales y residuos. Ese volumen tendría la capacidad de generar cerca de 12 millones de toneladas de SAF.

Esa cifra adquiere una dimensión estratégica si se considera que equivale a cinco veces la producción mundial estimada de SAF para 2026, calculada en alrededor de 2,4 millones de toneladas.

La expansión de esta industria podría impulsar inversiones en terminales de almacenamiento, sistemas de distribución e instalaciones de refinación, además de nuevos nodos logísticos especializados en combustibles sostenibles (Foto: Shutterstock)

Un posible nuevo producto de exportación

La experiencia acumulada por Brasil en la producción de etanol y biocombustibles se perfila como otra ventaja competitiva para acelerar el desarrollo de esta industria.

Tal como destacó la IATA, la infraestructura ya existente y el conocimiento técnico del sector energético brasileño ofrecen una base sólida para ampliar la producción de combustibles sostenibles mediante diversas tecnologías, incluida la conversión de etanol en combustible para aviación.

Esto podría permitir que Brasil no solo cubra parte de la demanda doméstica del sector aéreo, sino que también se convierta en un exportador neto de SAF hacia otros mercados.

En este escenario, la logística volverá a jugar un papel central. La posibilidad de exportar combustible sostenible requerirá integrar cadenas de transporte terrestre, almacenamiento especializado y conexiones portuarias y aeroportuarias capaces de atender una demanda internacional creciente.

La IATA también subrayó que el desarrollo de esta actividad podría generar nuevas oportunidades económicas en sectores vinculados a la agricultura, la producción energética, la infraestructura, la logística y la industria de refinación.

Infraestructura e incentivos para escalar la producción

A pesar del potencial detectado, la producción de SAF en Brasil todavía se encuentra en una fase inicial. El organismo considera que alcanzar una escala competitiva requerirá políticas públicas que acompañen las inversiones privadas y permitan consolidar las futuras cadenas de suministro.

Entre las medidas consideradas prioritarias figuran incentivos específicos para la producción, mecanismos de financiamiento y la alineación con estándares internacionales de sostenibilidad.

Asimismo, la IATA valoró positivamente la inclusión de certificados negociables de SAF dentro del programa brasileño Combustible del Futuro, una iniciativa que busca facilitar la expansión del mercado y conectar la producción local con esfuerzos globales de descarbonización como CORSIA.

Para la asociación, la combinación de recursos naturales, experiencia en biocombustibles e inversiones adecuadas en infraestructura y logística sitúa a Brasil en una posición privilegiada para convertirse en uno de los principales polos mundiales de producción de combustible sostenible para la aviación.

De concretarse ese panorama, el país no solo fortalecería su papel en la transición energética del transporte aéreo, sino que también podría desarrollar nuevas cadenas logísticas de alto valor agregado, con impacto en el comercio internacional de la región.

Fuente: Infobae

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