El máximo responsable del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, el teniente general Eyal Zamir, lanzó una dura advertencia este martes al señalar que el ataque realizado el pasado domingo contra territorio iraní representa apenas una muestra de lo que podría ocurrir en el futuro cercano. “La operación que ejecutamos en Irán constituyó una preparación para un golpe de una magnitud y potencia considerablemente mayores. Estamos listos para volver y propinar otro golpe severo y de amplio alcance contra Irán”, manifestó Zamir durante una inspección a un centro de adiestramiento militar, de acuerdo con un boletín oficial castrense. Esta declaración se perfila como la manifestación más clara hasta ahora de que Tel Aviv no da por concluido el pulso con Teherán.
Zamir agregó que las operaciones militares en el sur del Líbano proseguirán sin interrupción, en una clara respuesta a las amenazas iraníes de tomar represalias. El alto mando se refirió a las acciones en la zona de Beaufort —una fortaleza medieval que ahora tiene valor estratégico— donde las tropas están desmantelando lo que calificó como “una instalación subterránea de gran importancia que Hezbolá empleaba como base de lanzamiento y centro de comando para dirigir operaciones de combate”.
El intercambio de fuego del fin de semana tuvo su origen en los bombardeos israelíes sobre los suburbios del sur de Beirut. Irán utilizó esos ataques como excusa para lanzar misiles contra territorio israelí el lunes. Israel respondió con sus propios bombardeos, iniciando así un cruce de disparos de escasa duración que cesó tras la mediación del presidente estadounidense Donald Trump, quien a través de su red Truth Social exigió a ambas partes que “dejen de disparar de inmediato”. Trump había intentado evitar la respuesta israelí desde el domingo, pero sus llamados tardaron en tener efecto: Israel desoyó las advertencias, ejecutó sus propios ataques y Teherán contraatacó con una segunda tanda de proyectiles.

Este episodio ocurre en un contexto de elevada tensión diplomática. Washington negocia de forma paralela un acuerdo nuclear con Irán a través de la mediación de Pakistán y un cese al fuego más sólido en el frente libanés. El pasado 3 de junio, Israel y el Líbano acordaron en Washington un alto el fuego condicionado al cese de los ataques de Hezbolá y a la retirada de sus combatientes al norte del río Litani, con una nueva ronda de conversaciones prevista para el 22 de junio. Sin embargo, el pacto no se ha traducido en calma sobre el terreno: Israel mantiene sus operaciones en el sur libanés y Hezbolá continúa lanzando proyectiles y drones contra posiciones israelíes y el norte de Israel.
La fase actual del conflicto en el Líbano comenzó el 2 de marzo, cuando Hezbolá reactivó su campaña contra Israel en respuesta a los bombardeos del 28 de febrero contra Irán. Desde entonces, Israel ocupa zonas del sur del país árabe, ha provocado el desplazamiento de cientos de miles de civiles y las autoridades libanesas reportan más de 3.600 fallecidos.
El trasfondo más amplio se remonta a junio de 2025, cuando Israel lanzó un primer ataque preventivo contra instalaciones nucleares y militares iraníes, acción que luego contó con la participación directa de Estados Unidos. Tras un alto el fuego mediado por Trump, la violencia se reanudó el 28 de febrero de 2026 con la Operación Furia Épica, que hoy se extiende a Irán, el Líbano y, de manera intermitente, a Yemen.
Las declaraciones de Zamir complican cualquier posibilidad de distensión. El anuncio de un golpe “mucho más significativo” llega justo cuando Washington intenta mantener abiertas las vías diplomáticas con Teherán: si Israel ejecuta la ofensiva anunciada, la mediación pakistaní y las negociaciones nucleares en curso enfrentarán una prueba decisiva.
Fuente: Infobae