Con la temporada estival, un visitante no deseado regresa a las costas, en especial a las del Mediterráneo. Las medusas, criaturas de cuerpos gelatinosos y tentáculos urticantes, arriban a las playas en busca de aguas templadas. El calentamiento progresivo del océano ha provocado que sus poblaciones sean cada vez más numerosas y duraderas a lo largo del año.
Cuando estos seres se aproximan a la orilla, causan picaduras a los bañistas que generan irritación, ardor, dolor intenso, inflamación y, en algunas especies, reacciones alérgicas. También perjudican al turismo, obligan al cierre temporal de balnearios, afectan la pesca y alteran los ecosistemas, ya que las grandes concentraciones pueden modificar las cadenas tróficas marinas. Además, las acumulaciones masivas de medusas pueden taponar sistemas de refrigeración o toma de agua en instalaciones costeras como desaladoras o centrales eléctricas próximas al litoral.
Prevenir su llegada masiva se ha convertido en un desafío crucial para diversos sectores. En este contexto, el equipo de investigación de Gestión y Restauración de Ecosistemas Terrestres y Marinos (GRE) de la Universidad de Alicante, junto con especialistas de la Universidad Politécnica de Valencia, han creado una boya flotante electromagnética con la capacidad de alejar a estos animales.

Este dispositivo electrónico, que incorpora una cadena con un lastre en su extremo inferior para mantener la estructura vertical, sería de gran utilidad en zonas sensibles como áreas de captación de aguas, instalaciones acuícolas o zonas de baño, que pueden sufrir graves perjuicios por las grandes concentraciones de medusas.
Mecanismo de la boya ‘antimedusas’
El funcionamiento se basa en la generación de campos electromagnéticos mediante una serie de bobinas y emisores de ondas colocados en distintos puntos de la cadena a diferentes profundidades. Así, la boya disuade y reduce la llegada de medusas al entorno marino.
Esto se logra al disminuir la frecuencia de pulsaciones del animal, que es el mecanismo que emplea para desplazarse gracias a la contracción de su umbrela, generando un flujo de agua. Al reducirse estas pulsaciones, también se reduce su capacidad de movimiento, por lo que las medusas permanecen estáticas.

Las medusas ven limitado su desplazamiento. No obstante, este efecto es temporal, ya que recuperan su movilidad completa cuando se alejan del emisor, ya sea por gravedad o por las corrientes marinas.
Según señalaron los investigadores en el comunicado oficial de la Universidad de Alicante, el dispositivo es totalmente inofensivo para la medusa. Una vez fuera de su radio de acción, el animal puede desplazarse con normalidad.
“La tecnología es totalmente inocua y sostenible, ya que genera un efecto disuasorio inmediato a las medusas sin producirles ningún daño y sin producir ningún residuo que afecte al medio marino”, explicaron los científicos.
Ventajas frente a las barreras tradicionales
Los investigadores de las universidades de la Comunidad Valenciana destacan que esta “solución tiene mayor eficacia frente a otras opciones”, lo que permite brindar “una mayor seguridad ante posibles obstrucciones en sistemas industriales y protegiendo las áreas de baño en la costa”.
La boya electromagnética resulta, según los expertos, mucho más eficaz que las barreras físicas, las cuales también pueden afectar a otras especies y tienen un costo más elevado y requieren mayor mantenimiento debido a sus dimensiones. “Los principales elementos del dispositivo se concentran en la boya flotante con lo cual el acceso a él y la reparación o sustitución de los componentes es más sencillo”, añadieron.
Esta tecnología, que protege tanto a los bañistas como a las empresas que operan en entornos costeros o que necesitan captar agua de mar, ya ha sido patentada. Actualmente, la Oficina de Transferencia de Resultados de la Investigación (OTRI) de la Universidad de Alicante ha lanzado una oferta tecnológica para buscar empresas interesadas en la explotación comercial del invento, mediante acuerdos de licencia y desarrollo de proyectos de I+D.
Fuente: Infobae