Árboles pueden enfriar ciudades hasta 18°C si se eligen especies adecuadas

Un estudio científico revela que la vegetación urbana puede disminuir la temperatura percibida hasta en 18 °C, pero el éxito depende de la especie elegida, su distribución y el clima local. Investigaciones de campo en Melbourne, Múnich y Hong Kong demostraron que los árboles pueden reducir la carga térmica que sienten los peatones; sin embargo, una forestación mal planificada también puede generar molestias.

Plantar cualquier árbol o arbusto no asegura una disminución efectiva del calor. La especie, la combinación de distintos tipos de vegetación y su ubicación determinan si el entorno se enfría o si surgen efectos no deseados como mayor humedad, menor ventilación o acumulación de contaminantes.

Los resultados se publicaron como un capítulo académico en el libro Urban Sustainability editado por Springer Nature. Mohammad A. Rahman, investigador y profesor de Horticultura Urbana de la Universidad de Melbourne, señaló en un artículo de The Conversation que “los árboles por sí solos a menudo no son suficientes” y precisó que “el tipo equivocado de reverdecimiento puede incluso hacer que las calles se sientan menos cómodas en un día caluroso”.

Qué midieron los investigadores y cuáles fueron los resultados

La investigación sostiene que medir el éxito solo por cantidad de ejemplares es insuficiente y propone evaluar tipo, densidad y disposición (Imagen Ilustrativa Infobae)

Rahman explicó que el equipo comparó mediciones en tres ciudades con climas distintos: “Comparamos mediciones de campo de Melbourne, Múnich y Hong Kong para probar cómo diferentes tipos de plantación urbana cambiaban el calor que las personas experimentan al aire libre”.

“En Melbourne, los árboles en las calles redujeron el calor radiante absorbido por los peatones en más de 18 °C, en comparación con calles abiertas”, detalló el investigador. Incluso cuando las temperaturas del aire variaron poco, las calles con sombra se sintieron mucho más frescas.

En Múnich, el mayor beneficio se observó con vegetación combinada. Las calles y espacios verdes con árboles, arbustos y cobertura a nivel del suelo “redujeron el estrés térmico de la tarde en casi 8 °C” frente a zonas más abiertas.

En Hong Kong se registraron beneficios por la sombra de copas superpuestas, pero con resultados más variables debido al clima húmedo. Allí, la humedad alteró el confort térmico y el rendimiento de la vegetación fue menos uniforme que en los otros casos.

Por qué una estrategia “única” puede fallar

La vegetación estratificada, en la que árboles se combinan con arbustos y plantas rastreras, refresca las ciudades con mayor eficacia que los árboles solos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo enfatizó que la estructura de la vegetación condiciona el resultado. “En las tres ciudades, un hallazgo se destacó: la estructura de la vegetación importa”, escribió Rahman. Combinar árboles con arbustos y cobertura vegetal a nivel del suelo a menudo funcionó mejor que los árboles solos, aunque el beneficio dependió de la interacción con el entorno local.

Más vegetación no siempre significa más confort. En Hong Kong, la plantación densa elevó la humedad y redujo parte del beneficio: “En Hong Kong, la vegetación densa a veces aumentó la humedad lo suficiente como para reducir parte del beneficio de enfriamiento”. La transpiración de las plantas libera vapor de agua, lo que enfría en climas secos, pero puede ser incómodo cuando la humedad ya es alta.

En algunos corredores urbanos angostos de Múnich, la vegetación densa redujo el flujo de aire, atrapó aire cálido y ralentizó el movimiento de la contaminación vehicular lejos de los peatones.

Cómo diseñar espacios verdes urbanos efectivos

En las tres ciudades, un hallazgo destacó por encima de los demás: la estructura de la vegetación es importante 

(Imagen Ilustrativa Infobae)

La recomendación central no fue dejar de plantar, sino planificar mejor. “La solución no es dejar de plantar árboles. Es diseñar el reverdecimiento urbano con más cuidado”, planteó Rahman. También sostuvo que “las ciudades necesitan estrategias de plantación adaptadas a las condiciones locales, en lugar de fórmulas universales de reverdecimiento”.

En parques y espacios abiertos, la vegetación en capas puede ofrecer un enfriamiento mayor y respaldar la biodiversidad. En calles densas, el diseño debe equilibrar sombra y ventilación para no agravar la incomodidad térmica. Los hallazgos cuestionaron medir el éxito solo por cantidad de árboles: “las ciudades deberían ir más allá de medir el éxito únicamente por el número de árboles”. La métrica debe incorporar “la disposición, la densidad y el tipo de vegetación”, además de la cobertura de copa.

Fuente: Infobae

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