En medio del calentamiento global, una región al sur de Groenlandia e Islandia presenta un comportamiento opuesto: se enfría mientras el resto del planeta se calienta. Este fenómeno, conocido como la “mancha fría” del Atlántico, es un misterio que la ciencia intenta descifrar desde hace décadas.
Un estudio reciente publicado en la revista AGU Advances señala que la causa principal de este enfriamiento es el debilitamiento del sistema de corrientes oceánicas denominado Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC). Este hallazgo implicaría que la Tierra se acerca a un punto de inflexión climático de alto riesgo, con consecuencias globales.
La mancha fría se forma porque las corrientes oceánicas transportan cada vez menos calor hacia esa zona. Desde 1955, la temperatura superficial del mar en esta área muestra una falta de calentamiento significativo, una excepción en un patrón global donde los océanos se calientan de manera acelerada.

Este contraste genera alarma entre los científicos, que advierten sobre posibles cambios abruptos en los sistemas atmosféricos y oceánicos. Durante años, las hipótesis se dividían entre dos explicaciones: una mayor pérdida de calor en la superficie causada por la atmósfera, y la ralentización de la AMOC reduciendo el calor que llega a la región. El nuevo estudio, basado en reanálisis de observaciones meteorológicas directas y análisis del balance térmico, ofrece evidencia sólida a favor de la segunda opción.
Explicaciones científicas sobre la mancha fría del Atlántico
El equipo investigador utilizó datos observacionales y de balance térmico, confirmando que el enfriamiento no puede explicarse únicamente por dinámicas superficiales. La tendencia revela que la pérdida de calor superficial ha disminuido, contradiciendo la hipótesis de una mayor disipación en la atmósfera.
Según el análisis, la causa se encuentra en la reducción del aporte térmico por corrientes oceánicas más débiles. Los autores señalan:
“La pérdida de calor superficial ha disminuido sobre la mancha fría”.
Este hallazgo se repite a lo largo de todos los periodos evaluados, destacando un enfriamiento intenso en el centro de la región a pesar del aumento térmico global.

El papel del AMOC en el clima global
La Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC) funciona como una vasta “cinta transportadora” de calor: lleva agua cálida de los trópicos a latitudes altas y devuelve agua fría y densa al sur. Cumple un rol fundamental en la regulación del clima y en la redistribución de energía en el planeta.
Estudios paleoclimáticos y observaciones recientes identifican una ralentización de la AMOC desde la época preindustrial. El estudio destaca que gran parte del calor se libera precisamente en la zona de la mancha fría y que el debilitamiento de esta circulación resulta en una transferencia de energía cada vez menor a la atmósfera.
La posibilidad de que la AMOC alcance un punto de inflexión, en el que pueda detenerse completamente, es reconocida por la comunidad científica como un riesgo de gran impacto. Tal evento modificaría el clima, el nivel del mar y la estabilidad de numerosos ecosistemas.
Lo que revela el nuevo análisis sobre el enfriamiento oceánico
El trabajo incorporó el reanálisis ERA5 y datos oceánicos con cobertura desde mediados del siglo XX. Se identificó que la tendencia de enfriamiento en la mancha fría no responde a una intensificación de la salida de calor hacia la atmósfera.

Entre los resultados destacados está que, desde 1993, la pérdida de calor superficial ha sido notablemente menor. El fenómeno se atribuye al debilitamiento de la circulación oceánica profunda y no a variaciones superficiales.
“Esto último es de esperar cuando la AMOC suministra menos calor a la región y, por lo tanto, se libera menos a la atmósfera”, concluye el informe.
Riesgos futuros y advertencias científicas
Según proyecciones modeladas, la ralentización constante de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico acerca este sistema a un punto de inflexión climático. De alcanzarse, la alteración persistiría durante milenios y tendría consecuencias graves en climas, mares y ecosistemas en todo el mundo.
Se han identificado señales de alerta temprana y las simulaciones climáticas sugieren que la transición podría ocurrir hacia mediados de este siglo si el calentamiento global continúa. Ante esta perspectiva, el equipo investigador exhorta a los responsables de políticas públicas a implementar estrategias para mitigar el potencial impacto de un cambio abrupto.
La solidez de los datos sobre el debilitamiento de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico eleva la preocupación internacional sobre la resiliencia del sistema climático y evidencia la urgencia de una vigilancia continua. El desenlace de este fenómeno, con un futuro incierto, dependerá de la respuesta mundial frente a los riesgos detectados ahora en los océanos.
Fuente: Infobae