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El fenómeno ‘Backrooms’ aterriza en España: terror que nace de YouTube

El cine de terror tiene un nuevo fenómeno entre sus filas. Backrooms, el primer largometraje del joven director Kane Parsons, de apenas 20 años, ha llegado a las salas españolas dispuesto a revolucionar el género. La cinta, que ya ha generado una gran expectación a nivel mundial, no solo cumple con lo prometido, sino que logra convertir una idea surgida en las profundidades de Internet en una experiencia angustiante y profundamente original.

La trama, situada en la década de los 90, sigue los pasos de Clark, un arquitecto que no logró alcanzar el éxito profesional, interpretado por el nominado al Oscar Chiwetel Ejiofor. Su vida da un giro inesperado cuando, junto a su terapeuta Mary (encarnada por Renate Reinsve), descubre un portal oculto en el sótano de su tienda de muebles de descuento. Ese hallazgo los conduce a un universo alternativo y deformado, donde las leyes de la realidad quedan completamente suspendidas.

Un creador que viene de la web

Parsons no es un director tradicional. Su carrera comenzó en YouTube, donde sus cortometrajes virales sobre el universo de los ‘Backrooms’ acumularon millones de reproducciones. Esta película funciona como una expansión de aquella antología, consolidando una mitología propia que ya tenía un germen en la red. El director forma parte de una nueva ola de cineastas que buscan romper los esquemas del terror clásico, conectándolo con los miedos y ansiedades de la vida moderna.

Los personajes principales están marcados por profundas heridas. Clark arrastra una vida en ruinas: está separado de su esposa debido a su problema con el alcohol y dirige un negocio en decadencia. Mary, por su parte, carga con los traumas de una infancia complicada, al haber crecido con una madre que padecía trastornos mentales.

Entre el escape room y la locura

El verdadero horror comienza cuando Clark atraviesa una pared que resulta ser un pasadizo en el sótano de su tienda. Al otro lado, encuentra una versión alterada y claustrofóbica de su establecimiento, un espacio que se debate entre un ‘escape room’ siniestro y una manifestación física de los peores miedos. A partir de ahí, la película se sumerge en un laberinto dominado por la extrañeza, donde la lógica es un concepto olvidado. Este laberinto actúa tanto como un escenario físico de pesadilla como un viaje al interior de la mente, enfrentando a los protagonistas con sus monstruos más profundos.

Chiwetel Ejiofor por uno de los pasillos de 'Backrooms' (A24)

El concepto de “backroom” funciona como una metáfora: una puerta que se abre a callejones sin salida, habitados por las criaturas que genera la propia psique. Esta definición refuerza el vínculo entre el horror tangible de los espacios vacíos y la profundidad psicológica de la historia.

La película utiliza recursos como el ‘found footage’, los planos subjetivos, el estilo ‘creepypasta’ y el terror liminal. Esta mezcla está diseñada para provocar una sensación de asfixia y pánico constante, alimentada por la incertidumbre de no saber qué se esconde detrás de cada puerta, esquina o trampilla.

El miedo está en el aire

La amenaza en Backrooms no siempre es visible. El terror surge tanto de lo que la cámara muestra como de lo que permanece fuera de campo, una técnica que convierte la experiencia en algo hipnótico y profundamente inquietante. Parsons prioriza el clima y la atmósfera por encima de las explicaciones lógicas. La película tiene una pulsión interna tan fuerte que no necesita sobre-explicar su propia simbología, dejando espacio para que el público proyecte sus propias interpretaciones.

Esta imagen difundida por A24 muestra al actor Chiwetel Ejiofor en una escena de la película 'Backrooms'. (Foto, A24 vía AP)

Esas lecturas pueden ir desde teorías conspirativas hasta reflexiones sobre la salud mental o la apatía existencial de la época actual. Es en esta tensión entre la narrativa estructurada y la experiencia sensorial pura donde reside gran parte del atractivo de la cinta. La película justifica con creces el entusiasmo generado desde su estreno en Estados Unidos, un camino que le ha otorgado, casi de inmediato, el estatus de película de culto. ‘Backrooms’ es una obra original, impredecible y escalofriante, que recupera un terror conceptual y corporal que hacía mucho tiempo no se veía en la gran pantalla con tanta inteligencia.

Fuente: Infobae

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