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Temblor de magnitud 4.7 sacude San Antonio en Chile este domingo

Un movimiento telúrico de magnitud 4.7 estremeció a Chile durante la mañana de este domingo 7 de junio de 2026, exactamente a las 09:57 horas, según la hora local. El epicentro del evento sísmico se localizó en la ciudad de San Antonio, a unos 83 kilómetros de distancia del centro urbano. Las autoridades del Centro Sismológico Nacional (CSN) reportaron que el fenómeno tuvo una profundidad de 187 kilómetros, de acuerdo con los datos preliminares recabados por los instrumentos de monitoreo.

El CSN también precisó que las coordenadas exactas del punto de origen del temblor fueron -24.289 grados de latitud y -67.138 grados de longitud. Frente a cualquier eventualidad de esta naturaleza, es fundamental que la ciudadanía recurra únicamente a fuentes oficiales para obtener información verificada y evitar la propagación de rumores o noticias falsas que puedan generar confusión.

Después de un terremoto, se recomienda inspeccionar el hogar para identificar posibles daños estructurales. El uso del teléfono celular debe limitarse a situaciones de emergencia para no congestionar las líneas de comunicación. Asimismo, está prohibido encender cerillos o velas hasta confirmar que no existen fugas de gas en el entorno. Es relevante destacar que, tras un sismo de gran magnitud, es frecuente la ocurrencia de réplicas, por lo que se debe mantener la alerta constante.

Dado que un temblor puede presentarse en cualquier momento, es vital estar preparado siguiendo estas pautas: elaborar un plan de protección civil, realizar simulacros de evacuación de manera periódica, identificar las zonas de seguridad dentro del hogar, la escuela o el lugar de trabajo, y preparar una mochila de emergencia con artículos básicos. Durante un sismo, es clave conservar la calma y ubicarse en un sitio seguro, alejado de objetos que puedan caer. No se deben usar ascensores, ni permanecer en el hueco de las escaleras o bajo el marco de una puerta. Si se viaja en automóvil, es mejor estacionarse y mantenerse alejado de edificios, árboles y postes eléctricos. En caso de encontrarse en la costa, hay que abandonar la playa de inmediato y dirigirse a zonas elevadas ante la posibilidad de un tsunami. Para quienes estén en silla de ruedas y no puedan moverse hacia un lugar seguro, se debe frenar las ruedas y proteger la cabeza y el cuello con los brazos.

La zona más sísmica del mundo

Chile es uno de los países con mayor actividad sísmica del planeta, una condición que obedece a su posición geográfica y geotectónica. El territorio chileno se asienta sobre una de las regiones con mayor liberación de energía, producto de la convergencia constante entre la Placa de Nazca y la Placa Sudamericana, en lo que se conoce como zona de subducción.

Adicionalmente, el país forma parte del denominado Anillo o Cinturón de Fuego del Pacífico, una vasta área reconocida por concentrar la mayor cantidad de volcanes y sismos en todo el orbe. Esta franja alberga el 75% de los volcanes activos del mundo e incluye más de 450 estructuras volcánicas. Además, allí se origina el 90% de la actividad sísmica global y el 81% de los terremotos más potentes registrados en la historia.

Según información del Departamento de Gestión de Riesgos en Emergencias y Desastres, solo en Chile ha ocurrido el 50% de los tsunamis documentados a nivel mundial. El Cinturón de Fuego del Pacífico se extiende a lo largo de toda la costa del Pacífico: comienza en Chile, atraviesa Centroamérica, México y Estados Unidos, continúa por las Islas Aleutianas, desciende por las costas de Rusia, Japón, Taiwán y Filipinas, y finaliza en Nueva Zelanda.

Dentro de esta región, algunos volcanes han generado erupciones de gran magnitud con consecuencias devastadoras a escala global. Entre ellos destacan el Krakatoa en Indonesia, el Monte Fuji en Japón, el Monte Santa Elena en Estados Unidos, el Chichón en México y el Nevado del Ruiz en Colombia. Cada vez que ocurre un sismo o una erupción relevante en esta área, surge la preocupación de que el Cinturón de Fuego del Pacífico se active y desencadene más desastres naturales. Sin embargo, los expertos aclaran que esto no es posible, ya que la mayoría de los eventos sísmicos y volcánicos son independientes entre sí y no guardan una relación directa.

En 2010 ocurrió el sismo fuerte más reciente de Chile.
(Archivo Fotográfico y Digital de la Biblioteca Nacional de Chile)

El terremoto más letal en Chile

La noche del 24 de enero de 1939 marcó un antes y un después en la historia sísmica de Chile. En esa fecha se produjo el terremoto más mortífero del país, con una magnitud de 8.3 grados. El sismo se sintió desde Valparaíso hasta Temuco, pero fueron las ciudades de Concepción y Chillán las que sufrieron los mayores estragos. Este movimiento telúrico fue bautizado como el terremoto de Chillán, precisamente porque allí la destrucción fue más intensa: más de la mitad de las construcciones se derrumbaron por completo.

Aunque se calculan alrededor de 30 mil muertos por el sismo, solo se identificaron a poco más de 5 mil victimas. (Archivo Fotográfico y Digital de la Biblioteca Nacional de Chile).

Las consecuencias del sismo fueron catastróficas. Se interrumpieron los servicios de electricidad, teléfono y telégrafo. El transporte colapsó, la estación de ferrocarril quedó reducida a escombros y la emergencia generó una grave escasez de alimentos y agua potable. El terremoto de Chillán de 1939 es la tragedia que más víctimas fatales ha cobrado en Chile. La cifra oficial de fallecidos asciende a 24 mil personas, aunque algunas estimaciones elevan el número a cerca de 30 mil. No obstante, solo 5 mil 685 cuerpos pudieron ser identificados.

Otros sismos de gran impacto en la historia chilena

Además de los eventos mencionados, Chile ha experimentado otros movimientos telúricos de gran relevancia. Según los registros del CSN, se han documentado dos sismos con magnitud superior a 8.5 ocurridos hace más de un siglo. La madrugada del 8 de julio de 1730, un terremoto de 8.7 grados sacudió Valparaíso, dejando alrededor de 3 mil víctimas. Otro sismo, esta vez de 8.8 grados, se percibió en Arica la noche del 16 de septiembre de 1615; sorprendentemente, este evento no provocó pérdidas humanas.

Asimismo, hay dos temblores más que causaron más de 2 mil decesos cada uno. La noche del 9 de mayo de 1877, en Iquique, se registró un sismo de 8.5 grados. El otro ocurrió la mañana del 8 de febrero de 1570, con una magnitud de 8.3 grados, dejando una profunda huella en la memoria histórica del país.

Fuente: Infobae

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