Ratifican condena a Jafar Panahi: el cineasta que eligió regresar a Irán pese a la prisión

Un tribunal revolucionario en Teherán confirmó este domingo la condena de un año de prisión para el reconocido cineasta Jafar Panahi, acusado de propaganda contra la República Islámica. Su abogado, Mustafa Nili, informó al diario reformista Etemad que la sentencia también incluye una prohibición de dos años para salir del país y para participar en organizaciones políticas o sociales. El fallo, dictado originalmente en diciembre por otra corte, se mantiene intacto, aunque aún puede ser apelado ante un tribunal provincial.

Los cargos en su contra abarcan la producción clandestina de películas consideradas contrarias al régimen, su apoyo público a las protestas del movimiento “Mujer, vida, libertad” desatadas en 2022 tras la muerte de Mahsa Amini, la publicación de un video contra la pena de muerte y la firma de declaraciones en respaldo a presos políticos. La sentencia se dictó en ausencia, mientras Panahi se encontraba fuera de Irán promocionando su filme “Un simple accidente”.

El nuevo juicio se llevó a cabo luego del regreso del director el 30 de marzo, después de asistir a la ceremonia de los Oscar en Los Ángeles, donde su película estuvo nominada a mejor filme internacional y mejor guion. Para volver a su país, Panahi cruzó la frontera por tierra desde Turquía, ya que los vuelos comerciales a Irán estaban suspendidos desde el 28 de febrero debido a los bombardeos de Estados Unidos e Israel, un conflicto que para entonces ya había dejado más de 2.600 muertos. Regresar implicaba enfrentar una condena activa y volver a un país en guerra.

El director Jafar Panahi, ganador de la Palma de Oro por la película

Quienes conocen su trayectoria no se sorprenden de esa decisión. Panahi es el primer cineasta asiático —y uno de solo cuatro en la historia del cine— en haber ganado el máximo galardón de los tres grandes festivales europeos: la Palma de Oro de Cannes 2025 por “Un simple accidente”, el León de Oro de Venecia por “El círculo” (2000) y el Oso de Oro de Berlín por “Taxi” (2015). A esto se suman el Premio del Jurado en Venecia en 2022 por “Los osos no existen”, el premio al mejor guion en Cannes en 2018 por “Tres caras” y la Cámara de Oro en Cannes por “El globo blanco” (1995), su ópera prima.

Gran parte de su obra fue producida en secreto dentro de Irán y sacada del país de forma clandestina. Sus películas documentan la vida de las mujeres bajo un sistema opresor, las contradicciones de la clase media urbana y el peso de la tradición sobre las libertades individuales, utilizando un realismo que mezcla el registro documental con la narrativa de ficción.

La persecución del régimen contra Panahi se remonta a 2010, cuando fue condenado a seis años de cárcel y veinte de prohibición de filmar, escribir guiones, viajar y conceder entrevistas, bajo acusaciones de “colusión contra la seguridad nacional” y “propaganda contra el sistema”. Solo cumplió unos meses antes de salir bajo fianza, pero la prohibición de filmar se mantuvo. Sin rendirse, continuó rodando en la clandestinidad. En aquel entonces, resumió: “Me soltaron de una prisión pequeña y me liberaron a una mucho más grande”.

El director de cine iraní Jafar Panahi es recibido por amigos después de su liberación de la prisión de Evin, en Teherán, el 3 de febrero de 2023 (Yasna Mirtahmasb/WANA/Handout vía REUTERS)

En julio de 2022 fue arrestado nuevamente al acudir a protestar por la detención de dos colegas cineastas frente a la prisión de Evin. Pasó allí 86 días, hasta que declaró una huelga de hambre, escribiendo desde su celda: “Me negaré a ingerir alimento, bebida o medicación hasta el momento de mi liberación. Permaneceré en este estado hasta que quizás mi cuerpo sin vida salga de la prisión”. Fue liberado el 3 de febrero de 2023. Pudo abandonar Irán por primera vez en casi quince años a finales de abril de ese año, cuando las autoridades le expidieron un pasaporte. En mayo de 2025, al regresar a Teherán tras recibir la Palma de Oro en Cannes, fue recibido en el aeropuerto con aplausos y flores mientras la multitud coreaba “Mujer, vida, libertad”.

Lo que distingue a Panahi de muchos artistas perseguidos por regímenes autoritarios es su negativa explícita al exilio, que ha reiterado en cada oportunidad. A la Associated Press, en febrero de 2026 mientras su país era bombardeado, lo explicó sin rodeos: “Mi familia está allí, mi madre, mis hermanos, mis colegas, mis compatriotas, toda mi existencia está en Irán ahora mismo. Si no estoy allí, no soy un ser completo”. Y anticipó que en cuanto terminara la campaña de los Oscar, volvería. Cumplió su palabra.

Fuente: Infobae

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