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Perú define su futuro: derecha e izquierda en segunda vuelta

En medio de un incremento de la criminalidad, los ciudadanos peruanos acuden este domingo a las urnas para elegir entre una izquierda que ha moderado su discurso recientemente y una candidata de derecha que encarna el polémico legado de un gobierno autoritario.

La segunda vuelta presidencial se lleva a cabo después de una primera ronda caótica, cuyo resultado tardó semanas en conocerse debido a problemas logísticos y denuncias de fraude sin sustento, lo que generó una fuerte indignación popular.

Los dos finalistas, con posturas ideológicas opuestas, sumaron juntos menos del 30 por ciento de los votos en la primera vuelta. Las encuestas más recientes los muestran en un empate técnico, mientras compiten por un amplio bloque de electores indecisos.

Un giro regional hacia la derecha

Este proceso electoral ocurre en un momento en que América Latina experimenta un desplazamiento hacia gobiernos de derecha, centrados en la seguridad y el orden. Esta tendencia ya se ha visto en Argentina, Bolivia y Ecuador, y con próximos comicios en Brasil y Colombia —donde un candidato conservador de mano dura ganó la primera vuelta—, la votación peruana definirá si el país se suma a ese viraje.

Los protagonistas de la contienda

La disputa enfrenta a Keiko Fujimori, candidata conservadora, contra Roberto Sánchez, legislador de izquierda y heredero político del encarcelado expresidente Pedro Castillo. El padre de Fujimori, Alberto Fujimori, gobernó con mano dura, desmanteló grupos rebeldes izquierdistas, pero a costa de desmontar la democracia peruana.

Sánchez ha centrado sus últimas semanas de campaña en un giro hacia el centro, buscando atraer a los moderados indecisos. Apoyado por un equipo de asesores técnicos de centro-izquierda, ha prometido mantener políticas fiscales responsables, proteger la propiedad privada y respetar la autonomía del banco central.

Fujimori, por su parte, ha apelado a su base de derecha con un discurso de mano dura contra el crimen, presentando a Sánchez como un comunista que frenaría la inversión privada. Analistas indican que Fujimori confía en que la preocupación por la economía incline naturalmente a los moderados a su favor, mientras que una postura firme asegura la participación de sus seguidores más leales.

Escenarios de poder tras las urnas

Si Sánchez resulta ganador, se enfrentará a un Congreso hostil dominado por la derecha, sin los votos necesarios para evitar una destitución. Esto podría condenar su mandato a un ciclo de bloqueos y recambios como el de los últimos años, advierte Mauricio Zavaleta, politólogo de la Universidad de Pittsburgh.

En cambio, una victoria de Fujimori le permitiría consolidar el poder rápidamente, porque su coalición política ya controla el Legislativo. En los últimos años, el bloque fujimorista ha nombrado aliados en la Corte Suprema y en órganos de control, ha modificado leyes para favorecer al Congreso y ha usado la amenaza de destitución para debilitar al Ejecutivo.

Respaldada por las élites empresariales, los grandes medios y un tercio del Congreso, Fujimori tendría la influencia para bloquear cualquier intento de destitución. Críticos advierten que su presidencia podría erosionar los contrapesos democráticos y abrir la puerta al autoritarismo.

Las preocupaciones de los votantes

Los principales temas que inquietan a los peruanos son el aumento de la violencia y la extorsión, la indignación por la corrupción gubernamental y la desconfianza en las instituciones políticas inestables.

Fujimori ha hecho de la seguridad el eje de su campaña, apelando al legado de su padre y proponiendo el despliegue militar en fronteras y prisiones, así como la expulsión de migrantes venezolanos indocumentados. Sánchez también apoya el uso del ejército para apoyar a la policía, pero su prioridad es aumentar el salario mínimo, ampliar la asistencia social y las pensiones, subsidiar préstamos a trabajadores informales y reducir exenciones fiscales a empresas.

Aunque Sánchez ha prometido desechar la Constitución de 1993, redactada durante el gobierno de Alberto Fujimori, analistas consideran que no tiene el capital político para lograrlo.

En América Latina, las tácticas de seguridad de mano dura popularizadas por Nayib Bukele en El Salvador han ganado adeptos, aunque críticos señalan violaciones de derechos humanos. En Perú, los candidatos con discursos más duros tuvieron malos resultados en la primera vuelta. Tras años de estados de excepción ineficaces, los votantes son escépticos ante la posibilidad de que las medidas represivas desmantelen las redes de extorsión, señala Eduardo Dargent, analista político.

“No llega a ser un tema muy, muy electorero. Es difícil creerte que va a haber cambios enormes rápidamente”, afirmó Dargent.

En varios países de la región, el giro a la derecha se ha dado porque los votantes castigan a los políticos de izquierda en el poder. Sin embargo, en Perú identificar al “oficialismo” es complejo debido a la constante rotación presidencial. Fujimori ha culpado del caos a políticos de izquierda como Sánchez, por su vínculo con Castillo, encarcelado hace tres años. Pero expertos indican que muchos votantes consideran al impopular Congreso conservador como el verdadero poder. Dado que el partido de Fujimori domina la legislatura, ella representa el statu quo, lo que permite a Sánchez presentarse como el outsider y atacar al Congreso llamándolo “pacto mafioso”.

Según el analista Alberto Vergara, ambos candidatos se acusan mutuamente de ser el poder establecido.

¿Cuándo se conocerán los resultados?

Las mesas de votación abrirán a las 7:00 a.m. y cerrarán a las 5:00 p.m. Si uno de los candidatos toma una ventaja amplia en los recuentos preliminares, el resultado podría conocerse el mismo domingo por la noche. Sin embargo, si la contienda es muy reñida, la definición podría tardar semanas.

Fuente: Infobae

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