Las artes marciales mixtas de exhibición, conocidas en Europa del Este como freak fights, vivieron un momento histórico, absurdo y profundamente cómico durante el evento Clash of the Stars 16. En el abarrotado Ostravar Aréna, lo que se había promocionado como un peligroso desafío de desventaja extrema terminó convirtiéndose en el hazmerreír de las redes sociales globales. El invicto Tomás Podhorny y el peso pesado Pascal Sauvage (conocido localmente como Pascal Sováz) ingresaron a la jaula para enfrentarse al Sebevrazedny oddíl (Escuadrón Suicida): un grupo masivo de ocho oponentes aficionados. El resultado fue una demolición total que apenas duró 30 segundos.
La promotora checa Clash of the Stars es famosa por llevar el entretenimiento deportivo a límites insólitos con formatos que desafían la lógica de las comisiones atléticas tradicionales. Semanas antes de la gala del 6 de junio de 2026, las tensiones ya habían escalado a niveles críticos durante las conferencias de prensa y los tensos programas B4THECLASH. El equipo de ocho hombres, liderado por la figura de internet Kluk s kamením, prometía usar su abrumadora superioridad numérica para arrastrar, asfixiar y someter a los dos profesionales.
Sin embargo, las estadísticas de los pesajes oficiales contaban otra historia. Tomás Podhorny llegó con un récord invicto de 4-0 en la promotora y reputación en kickboxing regional, incluyendo su nocaut técnico contra Tomás “Dynamo” Krizan. Pascal Sauvage, quien pesaba más de 120 kilos de músculo, presentaba una ventaja física tan descomunal que las pruebas promocionales de levantamiento ya anticipaban que la masa del grupo de ocho no sería suficiente para mover a los gigantes.
La campana inicial desató una secuencia bizarra. Sin una estrategia clara, el Escuadrón Suicida corrió desordenadamente hacia el centro. Al encontrarse con la férrea guardia de Podhorny y la muralla de Sauvage, el pánico táctico fragmentó al grupo de aficionados.
Mientras Podhorny repartía castigo de pie y Sauvage usaba su masa para repeler los tímidos intentos de derribo, ocurrió el momento cumbre. En el tumulto, cegado por la desesperación, uno de los ocho lanzó un puñetazo salvaje que, en lugar de impactar a los profesionales, noqueó a su propio compañero en la mandíbula.
Las imágenes oficiales mostraron al agredido cayendo mareado a la lona por el “fuego amigo”, mientras la grada estallaba en incredulidad. Simultáneamente, otros dos del equipo comenzaron a pelearse entre sí al sonar la campana. Segundos después, tras combinaciones brutales de Podhorny y el abandono de otro miembro que saltó fuera de la jaula preso del terror, el réferi detuvo la masacre. El reloj no llegó al medio minuto.

El clip se volvió viral de inmediato, cruzando fronteras y siendo retomado por grandes cadenas mundiales y páginas especializadas. Las burlas en X, Reddit e Instagram sepultaron la poca dignidad del Escuadrón Suicida.
“¡Incluso los compañeros se estaban pegando entre sí! El verdadero todos contra todos”, comentó un usuario en Instagram.
Otro fanático ironizó: “Pasaron semanas amenazando para que la pelea terminara antes de que pudiera acomodarme en el sillón”. La falta de coordinación fue criticada como “ocho transeúntes corriendo en círculos en un callejón”.
Con esta contundente victoria en Ostrava, Tomás Podhorny extiende su dominio invicto en las carteleras de exhibición del este europeo, demostrando que en las artes marciales mixtas —incluso en su vertiente más estrafalaria— la técnica y el peso real siempre se impondrán sobre el caos.
Fuente: Infobae