Cuidado excesivo de la piel en adolescentes: riesgos y consejos de experta

La epidermis de los jóvenes reacciona de forma más intensa a los principios activos que la de una persona adulta, por lo que no necesita procedimientos complicados. Sin embargo, las modas difundidas en plataformas digitales impulsan a menores y adolescentes a emplear productos cosméticos pensados para mayores, lo que puede ocasionar desde resequedad hasta dolorosas alergias cutáneas. Así lo indica la doctora Anikó Kovács, especialista del Departamento de Dermatología, Venereología y Dermatooncología de la Universidad Semmelweis de Hungría.

En los últimos años, los hábitos de belleza de este segmento etario se han transformado radicalmente: cada vez a edades más tempranas se emplean bases de maquillaje, sérums con activos y formulaciones que no están diseñadas para una piel en proceso de maduración. “Es importante distinguir entre los casos en que un joven realmente tiene un problema de piel y cuando está tratando una piel completamente sana”, señaló Kovács. La piel juvenil todavía no ha alcanzado su madurez completa, lo que la vuelve especialmente frágil frente a compuestos que un cutis adulto asimila sin inconvenientes.

Para niños de entre 10 y 11 años que no presentan afecciones cutáneas, la dermatóloga sugiere una rutina básica: limpieza con agua micelar sin fragancia y aplicación de protector solar adecuado al tipo de dermis. Una hidratación excesiva a esa edad puede provocar molestias específicas, como inflamación alrededor de la boca.

Uno de los errores más comunes consiste en usar tratamientos antiacné con efecto secante sobre pieles sanas o ligeramente grasas. Esta práctica puede desencadenar dermatitis de contacto, que se manifiesta con enrojecimiento, picazón e incluso dolor. La doctora advierte que los remedios caseros viralizados en redes sociales y la mezcla simultánea de múltiples ingredientes activos fuertes pueden empeorar los síntomas en lugar de solucionarlos.

El acné en la adolescencia

El acné es la afección cutánea más habitual durante la adolescencia. Suele aparecer principalmente en el rostro y, en los casos más severos, en la espalda y el pecho, zonas con abundantes glándulas sebáceas. El manejo recomendado incluye limpieza facial una o dos veces al día con un producto específico para piel grasa, aplicación nocturna de cremas antiacné con principios activos y protección solar por la mañana. La constancia en esta rutina, sencilla pero bien seleccionada, marca la diferencia frente al uso indiscriminado de múltiples productos.

El maquillaje, también muy difundido entre adolescentes, requiere una eliminación completa cada día. Kovács recomienda evitar, en lo posible, las fórmulas con alta cobertura o con elevado contenido graso. Si después de usar cosméticos la piel se enrojece o inflama, la primera acción es lavar la zona para retirar el producto. En casos leves, las cremas con pantenol pueden calmar la irritación, aunque si los síntomas persisten, es necesaria la consulta médica.

Los cosméticos comercializados en la Unión Europea pasan por estrictos controles de calidad, lo que los convierte en una opción más segura frente a productos de origen desconocido. No obstante, la dermatóloga de la Universidad Semmelweis recomienda asesorarse con un especialista o farmacéutico antes de incorporar cualquier producto a la rutina diaria, especialmente cuando se trata de pieles en desarrollo.

Fuente: Infobae

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