Dos pesos pesados de la actuación, Sharon Stone y Keke Palmer, sostuvieron un diálogo íntimo y revelador organizado por Variety. El encuentro abordó temas como la maternidad en solitario, el empoderamiento femenino, el rol de la creatividad frente a la inteligencia artificial y los verdaderos desafíos de la industria del entretenimiento. Ambas compartieron experiencias personales y reflexiones sobre el rumbo de la sociedad y el arte.
Las actrices coincidieron en que la representación diversa y una mayor apertura social son pilares para construir una sociedad más igualitaria. Defendieron el derecho a la autenticidad y a redefinir los patrones tradicionales de éxito.
El intercambio arrancó con sus vivencias como madres solteras y cómo eso marcó sus trayectorias. Stone comentó:
“Adopté a tres hijos. Tomé la decisión de hacerlo sola. Mejor así. ‘Eres lindo para el fin de semana’, pensaba sobre ciertas personas”.
Además, reveló que en su hogar creó un espacio especial para responder a las “preguntas de papá”, demostrando su esfuerzo por ser honesta con sus hijos y suplir la ausencia paterna.
Por su parte, Palmer destacó el ejemplo de su propio padre. A pesar de su disciplina, él le daba a su madre la voz principal en casa y se involucraba en tareas típicamente femeninas.
“Mi papá cocinaba y arreglaba nuestra ropa si algo se rompía. Eso marcó mi expectativa sobre cómo debía ser un hombre”, afirmó.

Stone evocó su infancia en un entorno rural y la importancia del apoyo comunitario:
“Crecí en un lugar donde, si alguien se enfermaba, le dejabas comida en la puerta sin esperar nada a cambio. Me siento agradecida de haber venido de la América en la que creo”.
También expresó su inquietud ante los cambios sociales y vinculó su gusto por interpretar a mujeres “locas” con la necesidad de enfrentar esas preocupaciones.
Diversidad y realismo en la ficción televisiva
Stone elogió a Palmer por reflejar la diversidad suburbana real, incluyendo parejas internacionales y vecinos LGBTIQ+. Recordó el espíritu inclusivo de series clásicas como The Jeffersons y Taxi, que abordaban las diferencias humanas como una fuente de riqueza.
“Ahora intentamos ser demasiado homogéneos y perdemos de vista lo que nos hace especiales”, sostuvo Stone.
Palmer señaló que esa apertura y variedad fue una de las razones por las que Stone aceptó participar en Euphoria. Stone subrayó la exigencia física del trabajo actoral:
“La gente piensa que es fácil, pero el cuerpo termina agotado. La conexión mente-cuerpo se altera por la presión y las largas jornadas”.
Palmer reconoció que a menudo los artistas trabajan sin cobrar, movidos por el amor al arte, especialmente en proyectos independientes. Stone agregó:
“Detrás del glamour de la alfombra roja hay mucho esfuerzo sin remuneración”.
El mensaje de “Euphoria”: adolescencia y sociedad actual

Stone calificó a Euphoria como el programa más relevante de la televisión actual. Destacó cómo la serie muestra la transformación de los jóvenes en adultos y, en algunos casos, su incursión en las drogas. Relató una experiencia familiar:
“Mi hermano estuvo involucrado en el tráfico de drogas. Ofrecí pagar su deuda, pero comprendí que las cosas no funcionan así”.
La actriz confesó que el realismo de la serie la conmueve profundamente:
“Después del primer episodio, lloré. Es honesta. Yo creo que debería mostrarse en todas las escuelas secundarias y los padres también deberían verla”.
Palmer, por su parte, cuestionó las críticas que se centran únicamente en el contenido sexual. Stone respondió con una pregunta directa:
“¿Realmente conocen a sus hijos?”.
Interpretar emociones desde la autenticidad
Stone describió el proceso actoral en Euphoria, donde los intérpretes solo reciben fragmentos del guion y deben reconstruir a los personajes como “científicos”, explorando las razones detrás de cada conducta.
“Nunca digas que tu personaje no haría algo; averigua por qué lo haría y bajo qué circunstancias”, dijo.

Palmer valoró la autenticidad y la honestidad en la interpretación, afirmando que busca dar matices a personajes ignorados por el sistema. Stone coincidió:
“Las grandes estrellas provienen de experiencias cotidianas, como tú y yo. Podemos acceder fácilmente a las emociones; puedo llorar hasta con un comercial”.
Palmer habló sobre la carga histórica de sus papeles, como en la película Alice, y resaltó la influencia de sus ancestros:
“Sentía que debía vivir por ellos cada día”.
Stone apoyó:
“Invocamos a nuestros ancestros para ciertos personajes y nunca te abandonan”.
Stone ilustró el impacto personal de trabajos demandantes con su experiencia en Bajos instintos:
“Tuve que llegar hasta mi lado más oscuro. Terminaba exhausta, dormía en el auto, pero descubrí lo ligera que era y eso me liberó”.
Observó que la proyección de inseguridades hacia los artistas es algo recurrente, sobre todo ante los juicios sobre su trabajo.

Inteligencia artificial y creatividad humana
La conversación giró hacia la inteligencia artificial y su impacto en la creatividad. Stone fue contundente:
“No uso esas cosas. Para mí, es como una banda de covers: nunca será realmente original ni tendrá mi locura creativa. Yo siempre tengo ideas nuevas”.
Reconoció que la tecnología puede organizar información, pero opinó que jamás igualará el potencial humano. Palmer consideró que la creatividad surge “del espíritu” y que es indispensable reconocerse en otros seres humanos, no en robots.
Palmer admitió que la inteligencia artificial puede democratizar espacios, aunque también conlleva riesgos medioambientales y éticos:
“Puede facilitar el acceso, pero también ser muy dañina”.
Stone comparó el avance tecnológico sin control con el Viejo Oeste y subrayó la necesidad de preservar los valores y aprendizajes culturales generados por las personas.

Antes de finalizar, Palmer le preguntó a Stone sobre posibles proyectos conjuntos. Stone mencionó una futura colaboración con Colman Domingo para una serie:
“He intentado ser su esposa en pantalla desde hace tiempo”.
Fuente: Infobae