Luego de una calurosa bienvenida al papa León XIV en la Terminal T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, la agenda del pontífice continuó en el Palacio Real. En ese lugar, tras ser recibido nuevamente por los reyes Felipe VI y Letizia al bajar del vehículo, el sumo pontífice saludó desde la tribuna de honor a la princesa Leonor y la infanta Sofía.
El ingreso del Papa al Palacio Real estuvo custodiado por el Escuadrón de Escolta Real a caballo. En la Plaza de la Armería lo esperaba una guardia de honor compuesta por la Escuadra de Gastadores, la Unidad de Música, el Grupo de Honores con las compañías Monteros de Espinosa, Mar Océano y Plus Ultra, el Escuadrón de Escolta Real, la Batería Real y la Sección de Motos del Grupo de Escoltas.
Durante los últimos meses, las fotografías de la Casa Real solían mostrar a la princesa Leonor ataviada con su mono militar mientras se formaba en la Academia General del Aire, o con uniformes formales repletos de condecoraciones al recibir hasta tres medallas de oro en Murcia, o junto a sus padres en el Día de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, para esta ocasión, la heredera al trono ha recuperado los vestidos de su guardarropa.

El ‘look’ de la princesa Leonor
En esta oportunidad, la princesa Leonor lució el cabello suelto, un estilo que no se le veía desde hacía tiempo, pues en su faceta militar los moños y las coletas eran sus acompañantes habituales. El vestido negro que escogió es de vuelo amplio, ajustado a la cintura con un cinturón ancho similar al que suele usar la reina Letizia, aunque con los colores invertidos.

La princesa Leonor sin ‘privilegio blanco’
A diferencia de la reina Letizia, ni la princesa Leonor ni la infanta Sofía gozan del llamado ‘privilegio blanco’, un derecho reservado a reinas católicas como la monarca española, la reina Sofía o Matilde y Paola de Bélgica. El protocolo establece que las demás mujeres deben vestir colores oscuros, preferentemente negro; por eso tanto la princesa como su hermana optaron por ese tono. La propia Letizia, cuando era princesa de Asturias, solía vestir de negro con velo y mantilla.

Vale recordar que hace solo unos meses, durante la visita del papa León XIV a Mónaco, la princesa Charlène cedió su privilegio blanco a su hija menor, la princesa Gabriella. Este gesto no es frecuente, aunque la segunda en la línea de sucesión tiene apenas 11 años y el protocolo no se aplica de igual forma con los niños. Cuando la princesa Leonor ascienda al trono, ella podrá hacer uso de ese codiciado privilegio papal.
La complicidad de la princesa Leonor y la infanta Sofía
Aunque la atención se centraba principalmente en la princesa Leonor, ambas hermanas enfrentaron este desafío juntas desde el inicio. Se mostraron serias y realizaron las reverencias protocolarias al conocer al pontífice. Sin embargo, a medida que transcurría el tiempo y acompañaban al Papa en segunda fila hacia el interior del Palacio Real para una reunión privada, las jóvenes se fueron relajando y empezaron a conversar entre sí.
Incluso, en un momento dado, se tomaron del brazo, evidenciando la gran sintonía que las caracteriza. Con sus vestimentas negras y sus cabelleras rubias, parecían más bien gemelas, unidas por una enorme complicidad y la alegría de reencontrarse después de meses estudiando en sus respectivos lugares: la princesa en Murcia y la infanta en Lisboa.
Fuente: Infobae