La plataforma de streaming Netflix ha dejado en claro que su estrategia en la industria del cine no cambiará, incluso si eso implica perder colaboraciones con algunos de los directores más reconocidos. Dan Lin, presidente de la división de cine de la compañía, declaró sin rodeos que ya han aceptado que hay cineastas con los que simplemente no llegará a acuerdos, debido a su insistencia en estrenar sus películas primero en salas comerciales. Esta declaración, hecha en una entrevista reciente con el New York Times, representa un giro significativo respecto al tono más conciliador que la empresa había mostrado en años anteriores.
En sus propias palabras, Lin señaló:
“hay un grupo de cineastas que todavía quieren estrenos teatrales. Esos son cineastas con los que hemos aceptado que simplemente no trabajaremos”.
Esta postura se da en un momento en que Netflix había dado algunas señales de apertura hacia el mundo del cine tradicional, especialmente después de su fallido intento de adquirir Warner Bros. y la decisión de ofrecer un estreno completo en salas para Narnia: The Magician’s Nephew, dirigida por Greta Gerwig. A pesar de estas excepciones, Lin recalca que el streaming sigue siendo el eje central del modelo de negocio de la empresa.
Netflix mantiene su apuesta firme por el streaming como canal prioritario para todas sus producciones cinematográficas. Aunque en ocasiones recientes se permitió la exhibición en salas de títulos como Narnia: The Magician’s Nephew, la compañía ha subrayado que esto no implica un cambio estructural en su política. Según el reporte, “la plataforma no trabajará con directores que insistan en estrenos teatrales”, una determinación que busca evitar conflictos recurrentes y optimizar los recursos hacia proyectos que estén alineados con su visión. Para quienes se preguntan por qué Netflix ha adoptado una postura tan definida, la respuesta está en sus prioridades: garantizar la exclusividad de su catálogo y maximizar la audiencia en su propia plataforma. Las declaraciones de Dan Lin evidencian que, pese a algunas excepciones en el calendario de lanzamientos, la estrategia central sigue siendo el consumo en streaming. El ejecutivo enfatizó que la empresa ha asumido la pérdida de colaboraciones con cineastas que ven el estreno en cines como una condición indispensable.
La posición de Lin contrasta notablemente con la de su predecesor, Scott Stuber, quien buscó acercamientos con directores reconocidos a través de propuestas de estrenos más amplios en cines. Stuber, conocido por sus vínculos con la comunidad creativa y su insistencia en captar a cineastas como Christopher Nolan, gestionó títulos como Roma de Alfonso Cuarón y Frankenstein de Guillermo del Toro, intentando ofrecerles exhibición más allá de la ventana mínima requerida para premios. Mientras Stuber apostaba por la diplomacia y el diálogo con los llamados “puristas del cine”, Lin opta por una política más definida y menos negociable. El artículo del New York Times subraya que Lin, pese a su exitosa trayectoria como productor de películas como The LEGO Movie y Sherlock Holmes, demuestra un estilo menos apegado a las convenciones de Hollywood.

Casos recientes que ilustran la estrategia
El caso de Remarkably Bright Creatures es un ejemplo claro de la dinámica interna de la toma de decisiones en Netflix. Según el artículo citado, la actriz Sally Field propuso estrenar el filme en otoño para aumentar sus posibilidades de nominación al Oscar. Lin, en cambio, defendió que la fecha óptima era justo antes del Día de la Madre, dado el perfil familiar de la historia. El resultado fue que la película permaneció durante un mes en el Top 10 de la plataforma. Pese a las declaraciones de Lin, Netflix continúa permitiendo lanzamientos selectos en cine. En diciembre, Las aventuras de Cliff Booth de David Fincher tendrá funciones en formato Imax, lo que sugiere que la empresa mantiene cierta flexibilidad con proyectos específicos. Sin embargo, la excepción no anula la regla general: la prioridad es el streaming.
Lin reconoce que su franqueza puede incomodar a algunos talentos. Relató que, en sus primeros meses al frente de la división, cometió el error de interpretar literalmente el pedido de sinceridad de los cineastas, lo que en ocasiones generó tensiones. “Ahora aprendo a leer mejor a las personas y a decir la verdad de la forma más productiva posible”, afirmó. La estrategia de Netflix resulta clara: la empresa ha decidido asumir la pérdida de colaboraciones con directores reacios a renunciar al estreno en salas. Para la compañía, el futuro inmediato del cine propio seguirá estando en la pantalla doméstica.
Fuente: Infobae