Durante un multitudinario encuentro en la capital española, el Sumo Pontífice lanzó un mensaje directo a la juventud: el poder de modificar el rumbo del mundo está en sus manos, siempre que actúen guiados por el amor. La Vigilia, celebrada en la Plaza de Lima, reunió a cientos de miles de jóvenes que escucharon atentamente las palabras del Papa.
En un ambiente cálido y de diálogo, León XIV entabló una conversación con siete jóvenes que le expusieron sus preocupaciones. Fue entonces cuando el Pontífice exclamó: “Vosotros podéis cambiar la historia, hacedlo con el amor”. Acto seguido, los instó a no ser meros espectadores, sino a convertirse en “protagonistas del cambio” y en “chispa de una humanidad nueva”, especialmente frente a la “violencia de la guerra”.
El líder de la Iglesia católica fue enfático al definir el perfil que deben adoptar los jóvenes: “Quiero confiaros a todos vosotros una misión: que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos! Hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias sino rostros fiables. Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella como del pan de cada día”. Con estas palabras, el Papa rechazó las falsedades y las máscaras sociales, pidiendo autenticidad radical.
Ante la pregunta de cómo discernir la voz divina en medio del ruido cotidiano, el Pontífice ofreció una respuesta práctica: buscar el silencio. Sugirió dejar de lado los “audífonos con la música” para aprender a elegir qué escuchar y de qué ruidos no dejarse distraer. En esa línea, advirtió que “las ideologías pasan, mientras la verdad permanece”. Improvisando, añadió que hay “muchas voces en las redes que nos engañan y cuentan mentiras”, por lo que la búsqueda de la verdad se vuelve esencial.
La vocación fue otro de los temas centrales. León XIV animó a los asistentes a no tener “miedo jamás” a considerar el sacerdocio, la vida religiosa o el matrimonio. Felicitó incluso a aquellos jóvenes que ya han contraído matrimonio recientemente. “No tengáis miedo jamás en pensar en una vocación a la vida sacerdotal, a la vida religiosa o a otros servicios en la Iglesia”, remarcó.
Para inspirar a la audiencia, el Papa mencionó a varias figuras santas. Destacó a san Juan Crisóstomo por su “rectitud de vida” y su “valentía para hablar ante el Emperador” en defensa de la justicia. También recordó al agustino Tomás de Villanueva, cuya “ardiente caridad” le ha alentado en momentos de prueba. Asimismo, puso como ejemplo a santo Toribio de Mogrovejo, un santo español, por su “compromiso con la justicia, especialmente frente a los abusos y la corrupción de su época”.
El encuentro también sirvió para que el Pontífice compartiera experiencias personales. Recordó sus años como misionero en Perú y señaló que, al confrontarse con “las heridas y alegrías del pueblo”, descubrió que “la palabra del Señor lleva paz donde hay conflicto y se convierte, para todos, en fuente de reconciliación y de justicia”.
Fuente: Infobae