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Guerra y sanciones descomponen a milicias proiraníes en Irak

Después de haber disfrutado durante más de una década de una considerable influencia tanto política como militar, algunas de las milicias proiraníes más poderosas de Irak han decidido integrarse a las fuerzas de seguridad nacional y poner fin a sus acciones unilaterales. Este cambio se produce en el contexto de la guerra que enfrenta Irán y bajo las intensas presiones ejercidas por Estados Unidos.

Esta semana, dos facciones destacadas —las Brigadas Imam Ali y Asaib Ahl al Haq—, ambas estrechamente vinculadas a Teherán y consideradas terroristas por Washington, anunciaron su disposición a «iniciar los procedimientos para consolidar las armas bajo control del Estado» luego de mantener conversaciones profundas con el Gobierno de Bagdad.

Se espera que decenas de milicias sigan este camino, aunque el analista del Foro Árabe de Estudios Estratégicos, Nazim al Yaburi, anticipa que el proceso será «complejo» debido a «los desafíos surgidos tras la guerra entre EEUU e Israel contra Irán» y a los ataques que estas facciones han realizado contra países del golfo Pérsico e intereses estadounidenses en Irak.

¿El ocaso de las milicias?

Además de las Brigadas Imam Ali y Asaib Ahl al Haq, el influyente clérigo iraquí Muqtada al Sadr anunció la semana pasada que su grupo armado, Saraya al Salam, también se incorporará a las fuerzas de seguridad y quedará bajo la supervisión del primer ministro y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Ali al Zaidi.

Estas tres milicias formaban parte hasta ahora de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), una amalgama de aproximadamente 70 facciones armadas de diversa índole integradas en el aparato de seguridad iraquí. Según distintas estimaciones, las FMP cuentan con alrededor de 240.000 combatientes y un presupuesto público anual de 3.600 millones de dólares.

Ahora, las FMP se están desintegrando tras haber sido creadas en 2014 para combatir al grupo terrorista Estado Islámico (EI), que ocupó amplias zonas de Irak desde ese año hasta su derrota territorial en 2017. Además, se han visto afectadas por una serie de conflictos de lealtades que pusieron al Gobierno de Bagdad entre la espada y la pared.

Al Yaburi considera que la desvinculación de estas tres importantes milicias de las FMP apunta «claramente a la disolución» de este grupo paramilitar, y afirmó que otras facciones «anunciarán sucesivamente su retirada» y entregarán sus armas al Estado, incluso aquellas que se opusieron a este proceso de desmantelamiento.

Hasta el momento, cinco milicias han declarado su intención de deponer las armas, pero dos de las más activas y que recientemente han intercambiado ataques con las fuerzas estadounidenses —Kataib Hezbollah y Harakat al Nujaba— manifestaron su rechazo al desarme.

Miembros del grupo armado iraquí Kataib Hezbollah sostienen banderas durante el funeral de sus miembros, el 2 de marzo de 2026 (REUTERS/Thaier Al-Suda)

El dilema de las milicias

En el seno de las FMP ya existían divisiones, ya que algunas de las más poderosas crearon tras el inicio de la guerra de Gaza en 2023 una «organización en la sombra» denominada la Resistencia Islámica en Irak, la cual ha perpetrado ataques contra posiciones de Estados Unidos en Medio Oriente, Israel y países árabes del Golfo en apoyo a Irán.

Este grupo paralelo generó un «dilema» para el Gobierno iraquí, según Al Yaburi, pues puso de manifiesto la falta de control del Estado sobre las milicias y añadió tensión en el frágil equilibrio que Bagdad mantiene con sus dos principales aliados: Estados Unidos e Irán.

«Su presencia se ha convertido en un obstáculo para la estabilidad política, económica y social debido a la existencia de armas fuera del control estatal que se utilizan para implementar agendas nacionales e internacionales», añadió el analista.

Uno de los líderes de Asaib Ahl al Haq, Abu Hasan al Sadi, dijo a EFE que la decisión de su movimiento responde a los llamados de la máxima autoridad religiosa chií de Irak, el ayatolá Ali al Sistani, y de la alianza chií Marco de Coordinación, la principal en el Parlamento e integrada por los brazos políticos de varias milicias. Asimismo, calificó de «exageradas» las informaciones que apuntan a que Washington tuvo un rol central en la descomposición de las FMP y apuntó a que la decisión es puramente «patriótica».

Varias personas hacen gestos mientras el líder de Hezbollah, Naim Qassem, pronuncia un discurso televisado durante una manifestación en solidaridad con Irán y su líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei, en los suburbios del sur de Beirut, Líbano, el 26 de enero de 2026 (REUTERS/Mohamed Azakir/Foto de archivo)

El ex asesor del Gobierno iraquí Munqith Dagher escribió recientemente en un artículo que la muerte del ex líder supremo de Irán, Ali Khamenei, en un ataque estadounidense-israelí en Teherán el 28 de febrero, sacudió la estructura de las milicias iraquíes, las cuales «se han quedado huérfanas del poder organizativo y espiritual que las aunaba».

Además, Washington ha impuesto sanciones a estos grupos, ha advertido con retirar su apoyo al Gobierno de Irak y con atacar a estas milicias, lo que ha fracturado todavía más a las facciones por la decisión que deben tomar: someterse a las presiones de Estados Unidos o a las de la Guardia Revolucionaria iraní.

«A menos que Estados Unidos e Irán alcancen un acuerdo claro sobre este tema, un enfrentamiento militar entre Estados Unidos y las milicias parece la vía más probable para resolver su situación».

Fuente: Infobae

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