El retorno de los osos a diversas áreas del Pirineo ha generado la necesidad de reforzar la seguridad del ganado. Frente al incremento de agresiones a rebaños en los valles aragoneses de Ansó y Hecho, el gobierno regional ha anunciado que renovará la contratación de pastores de apoyo para supervisar a las ovejas durante la temporada de pastoreo en zonas elevadas. Esta iniciativa, implementada por primera vez el año anterior, pretende disminuir los incidentes en un período crítico para los productores, quienes en las próximas semanas trasladarán sus animales a los puertos estivales.
La decisión se tomó tras la solicitud urgente de los propios ganaderos para la contratación de estos especialistas. El cambio de administración había demorado los procesos burocráticos, generando inquietud ante la proximidad del inicio de la campaña. Finalmente, los representantes del rubro recibieron la confirmación de que el programa continuará durante este año, aunque aún faltan por definirse algunos términos de la convocatoria oficial. Se estima que el sueldo será de aproximadamente 2.000 euros mensuales, con jornadas de 20 días al mes.
La urgencia es evidente en una región que concentra una alta proporción de los ataques contra el ganado ovino. Los trabajadores del campo consideran que la presencia constante de un pastor especializado constituye una herramienta efectiva para disuadir a los depredadores y actuar con prontitud ante cualquier eventualidad. La experiencia de la temporada pasada ha consolidado esta percepción, incrementando las solicitudes para replicar el sistema durante el verano.
De acuerdo con fuentes del sector, se requerirán tres pastores de montaña para resguardar rebaños de aproximadamente 1.000, 1.500 y 2.500 ovejas. Sus labores se extenderían entre julio y octubre o noviembre, coincidiendo con la estancia de los animales en los pastizales de altura. La búsqueda de candidatos ya ha comenzado, incluso antes de la publicación oficial de la oferta.
Los propios ganaderos han recurrido al voz a voz y a grupos de mensajería para intentar localizar profesionales disponibles. Consideran que muchos de los posibles postulantes no suelen revisar portales de empleo ni avisos oficiales, a pesar de contar con vasta experiencia en el manejo de ganado. Por ello, han optado por activar sus propias redes de contactos para difundir la futura convocatoria.
Requisitos para el puesto
La experiencia previa será uno de los aspectos más valorados. El trabajo se realiza en terrenos montañosos exigentes, con largas jornadas al aire libre y condiciones climáticas variables. No se trata solo de supervisar a los animales, sino también de entender el comportamiento del ganado, prevenir riesgos y desenvolverse con autonomía en entornos remotos.
Uno de los requisitos más llamativos es que el pastor cuente con perro propio habituado al pastoreo. Los ganaderos consideran que el animal es una herramienta indispensable para ejecutar correctamente la labor. De hecho, algunos responsables del sector comparan esta exigencia con contratar a un transportista que no tuviera vehículo o licencia de conducir.
Durante la campaña de 2025, los profesionales contratados dispusieron de diversos recursos para desempeñar su trabajo. Entre ellos se incluían teléfonos móviles vía satélite, necesarios por la falta de cobertura convencional en muchas de estas áreas, así como vehículos todoterreno para facilitar los desplazamientos por la montaña. Además, se alojaron en refugios repartidos por el territorio, algunos acondicionados y otros mucho más básicos.
El gobierno destinó el año pasado 89.069 euros a la contratación de dos pastores durante cinco meses. Esa suma abarcaba no solo los salarios, sino también los costos asociados a la gestión del servicio y a las condiciones especiales del trabajo en zonas situadas por encima de los 2.000 metros de altitud. El sueldo rondó los 2.000 euros mensuales por una jornada de 20 días de trabajo al mes, aunque aún se desconocen las condiciones definitivas para la campaña actual.
La continuidad de estas contrataciones responde a una realidad cada vez más notoria en el Pirineo. La expansión territorial del oso pardo y el aumento de ejemplares están obligando a fortalecer las medidas preventivas para asegurar la coexistencia entre la fauna silvestre y la actividad ganadera. El año pasado se destinaron alrededor de 180.000 euros a diversas acciones de protección del sector, una inversión que refleja la creciente relevancia de este desafío en las zonas montañosas aragonesas.
Fuente: Infobae