La escena musical argentina y latinoamericana está de luto. Carlos Alberto «Indio» Solari, la voz y el alma de la mítica banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, falleció este 5 de junio en su residencia de Parque Leloir, en la localidad bonaerense de Ituzaingó. Su partida deja un vacío inmenso para millones de seguidores que vieron en sus letras un estandarte de rebeldía y una poética única dentro del rock en español.
El cantante, conocido por su carácter hermético y su distanciamiento de los medios de comunicación masivos, murió en su domicilio. De acuerdo a la información proporcionada por el portal Teleshow, se le practicará la autopsia de rigor para determinar oficialmente las causas del deceso. Su última aparición pública se remonta a enero de 2023, cuando envió un mensaje en video al recibir el título de Honoris Causa otorgado por la Universidad de Buenos Aires.
Solari construyó alrededor de su figura un aura de magnetismo y misterio pocas veces vista en la cultura popular. Su influencia trascendió ampliamente lo meramente musical, erigiéndose como un ícono de la contracultura y una de las personalidades más enigmáticas del arte argentino de las últimas décadas. Para el público, su voz grave y el uso de complejas metáforas en sus composiciones lo consagraron como una figura central e ineludible de la música popular.
Fue en 1975, en la ciudad de La Plata, donde Indio Solari y el guitarrista Skay Beilinson pusieron en marcha la leyenda de Los Redondos. Desde sus inicios, la banda forjó una estética inconfundible, tanto en el plano sonoro como en su particular forma de vincularse con sus seguidores. La independencia artística y un marcado rechazo a los grandes circuitos mediáticos definieron la trayectoria del grupo, que publicó nueve álbumes de estudio antes de su disolución en 2001. Obras maestras como Oktubre, Un baión para el ojo idiota, ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado y Luzbelito son hoy parte del cancionero esencial del rock argentino.

Tras la separación de la banda, Solari se tomó un respiro. Recién en 2004 regresó con su primer trabajo solista, titulado El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel) bajo el sello LFDAA. A este le siguieron Porco Rex en 2007, El perfume de la tempestad en 2010 y Pajaritos, bravos muchachitos en 2013. Su última producción de estudio, El ruiseñor, el amor y la muerte, fue lanzada en 2018. Durante toda esta etapa, el Indio mantuvo un vínculo casi sagrado con su público, que lo acompañó de manera masiva en cada presentación.
El último recital que ofreció en vivo fue en Olavarría, en 2017. Aquel evento fue una verdadera multitud, demostrando una vez más la enorme capacidad de convocatoria del artista. A partir de ahí, se enfocó en el trabajo de estudio y en la escritura de libros, mientras que su estado de salud empezó a ser tema recurrente. En 2020, utilizando tecnología de hologramas, logró ofrecer un concierto virtual, un adelanto de lo que sería su retiro definitivo de los escenarios físicos.
En marzo de 2016, durante un show en Tandil, Indio Solari reveló públicamente que padecía la enfermedad de Parkinson. El anuncio tomó por sorpresa a todos y fue profundamente conmovedor. Frente a la multitud, dijo textualmente: “el Parkinson me anda pisando los talones”. Desde ese momento, el mal de Parkinson se volvió parte de su discurso público, y Solari siempre habló con franqueza sobre su lucha.
El avance de la enfermedad no solo transformó su día a día, sino que lo forzó a alejarse de los conciertos. En 2023, confirmó su retiro definitivo de las presentaciones en vivo. Sin embargo, nunca dejó de lado la música, hallando en la tecnología y los proyectos virtuales una ventana para seguir creando y conectándose con su legión de fanáticos.
Fuente: Infobae