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ONU exige a empresas de IA revelar su impacto ambiental por alto consumo energético

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) hizo un llamado directo a las compañías que desarrollan inteligencia artificial (IA) para que divulguen información completa sobre su impacto ecológico. Además, instó a los gobiernos a establecer normativas que obliguen a presentar reportes estandarizados acerca del uso de energía, agua y suelo vinculado a esta tecnología.

Esta solicitud está contenida en el documento titulado “Costo ambiental del consumo energético de la IA: huellas de carbono, agua y tierras”, publicado el miércoles por la ONU. El informe advierte que el vertiginoso avance de la industria podría intensificar la presión sobre las redes eléctricas, las fuentes hídricas y los terrenos destinados a centros de datos.

Kaveh Madani, director del Instituto Universitario de Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH), declaró a la agencia AFP que “lo que mostramos aquí probablemente sea solo la punta del iceberg”. El funcionario señaló que hay una carencia notable de datos sobre los efectos ambientales del sector y pidió una apertura mayor por parte de las empresas.

“Debemos exigir más transparencia. Los proveedores deben proporcionar esta información”

, afirmó.

El estudio prevé que el mercado mundial de la inteligencia artificial crecerá de forma acelerada en los próximos diez años. Según la ONU, el sector pasará de un valor de 189.000 millones de dólares en 2023 a 4,8 billones de dólares en 2033.

Ese crecimiento traerá consigo una demanda mayor de infraestructura. Los centros de datos, que albergan los servidores necesarios para operar sistemas de IA y otros servicios digitales, consumieron 448 teravatios-hora (TWh) de electricidad en 2025.

“Lo que mostramos aquí probablemente sea solo la punta del iceberg”, declaró a la AFP Kaveh Madani, director del Instituto Universitario de Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (REUTERS)

El informe destaca que, si ese consumo correspondiera a un país, ocuparía el undécimo lugar a nivel mundial, justo detrás de Francia, que registró 468 TWh.

Las proyecciones de la ONU indican que para 2030 el consumo eléctrico de estos centros podría alcanzar aproximadamente 945 TWh. De darse ese escenario, las emisiones llegarían a unas 399 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO₂).

A modo de comparación, el informe señala que las emisiones netas del Reino Unido alcanzaron 367 millones de toneladas en 2025.

También se pone énfasis en el uso intensivo de agua que requiere la infraestructura tecnológica. Según las estimaciones, el consumo hídrico de los centros de datos podría llegar a los 9,3 billones de litros para 2030, una cifra equivalente a las necesidades anuales de agua de toda la población del África subsahariana.

Además, la ONU calcula que la superficie total ocupada por los centros de datos podría superar en más de 18 veces el tamaño de la ciudad de Nueva York.

El documento dedica un apartado especial al impacto de la inteligencia artificial generativa. Se estima que solo ChatGPT procesa alrededor de 2.500 millones de solicitudes por día. Esa actividad representa cerca de 383 gigavatios-hora (GWh) de electricidad al año, cantidad suficiente para cubrir el consumo anual de casi tres millones de personas en África subsahariana.

Naciones Unidas calcula que la superficie total ocupada por los centros de datos podría superar en más de 18 veces el tamaño de la ciudad de Nueva York

Los investigadores también advierten que no todas las aplicaciones de IA generan la misma demanda energética. Entre las más intensivas están los sistemas de generación de video, cuyos requerimientos eléctricos pueden superar ampliamente a los de otras herramientas.

“Los videos generados por IA son los más voraces”

, señala el informe, y agrega que un video corto puede consumir tanta electricidad como cientos de imágenes generadas mediante inteligencia artificial.

La ONU también alerta sobre una distribución desigual de los costos ambientales. Aunque la mayoría de los centros de datos especializados en IA se concentra en Estados Unidos, China y la Unión Europea, buena parte de las consecuencias derivadas de la extracción de minerales y del tratamiento de residuos afecta a países en desarrollo.

Madani subrayó que el objetivo del informe no es cuestionar la utilidad de la inteligencia artificial. “No es un informe anti-IA”, afirmó. El director de UNU-INWEH agregó que la intención es anticipar los efectos de la expansión tecnológica:

“Simplemente decimos que debemos supervisar de manera proactiva sus impactos para poder mitigarlos, para poder controlarlos antes de que sea demasiado tarde”

.

Los investigadores también advierten que no todas las aplicaciones de IA generan la misma demanda energética (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre las recomendaciones del documento figura que las empresas tecnológicas “hagan visible lo invisible” mediante la publicación de datos sobre la huella energética y ambiental tanto del entrenamiento de los modelos como de la generación de respuestas para los usuarios.

Asimismo, la ONU propone que los gobiernos incorporen la creciente demanda de inteligencia artificial en sus planes energéticos y que los centros de datos se instalen lejos de regiones que enfrentan escasez de agua.

El informe también sugiere cambios de hábitos entre los usuarios. Se recomienda evitar el uso de herramientas de inteligencia artificial para tareas que pueden resolverse mediante tecnologías convencionales. Según el estudio, una búsqueda en internet asistida por IA puede consumir hasta diez veces más energía que una búsqueda tradicional.

Miriam Aczel, investigadora de la UNU-INWEH, planteó: “¿Necesita ChatGPT para encontrar una receta?”. La especialista sostuvo que decisiones simples por parte de los usuarios pueden contribuir a disminuir el impacto ambiental. Muchos cambios de comportamiento sencillos pueden “reducir la huella ecológica”, declaró a la AFP.

(Con información de AFP)

Fuente: Infobae

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