En el extremo norte de Noruega, rodeado de montañas nevadas y fiordos, surge uno de los mayores complejos de centros de datos para inteligencia artificial (IA) del mundo. La ciudad de Narvik, un antiguo puerto vikingo, es el escenario de este ambicioso proyecto liderado por la compañía británica Nscale, que ya resulta esencial para gigantes tecnológicos como Microsoft y OpenAI. De acuerdo con información difundida por TIME, esta iniciativa redefine el papel estratégico de la región en la competencia global por el dominio de la infraestructura de IA.
La elección de Noruega como sede responde a dos factores clave: su abundante energía hidroeléctrica de bajo costo y su clima frío, condiciones ideales para este tipo de instalaciones. Gracias a ello, Narvik se ha transformado en un nodo esencial de la industria digital. El complejo abastecerá las demandas de grandes firmas tecnológicas y demuestra cómo territorios remotos ganan protagonismo en medio del acelerado auge de la inteligencia artificial.

A escala planetaria, la expansión de la IA ha desatado una carrera por erigir centros de datos de hiperescala. Estas instalaciones, que albergan miles de procesadores y consumen enormes cantidades de electricidad, suman más de 800 proyectos en construcción fuera de la Antártida. Según cálculos citados por TIME, en conjunto consumirán anualmente una cifra energética equiparable a la de Malasia. Se estima que las grandes tecnológicas planean invertir cerca de USD 7 billones en centros de datos para 2030, marcando una de las mayores expansiones de infraestructura de la historia reciente.
El auge de estos centros en Noruega se explica por la combinación de energía barata, clima propicio y estabilidad política. Esto permite a empresas como Nscale operar a gran escala con menores costos y mayor sostenibilidad. La relevancia estratégica del proyecto no solo radica en su tamaño, sino en su potencial para posicionar al país como un centro neurálgico de la economía digital global, diversificando su actividad más allá de las exportaciones tradicionales.
Mientras firmas como OpenAI y Oracle desarrollan proyectos multimillonarios en Estados Unidos y Medio Oriente, la elección de Narvik sobresale por su localización extrema. Este antiguo puerto vikingo, sometido a largos periodos de oscuridad invernal, ahora alberga uno de los complejos de IA más grandes de Europa y el más septentrional del mundo. Se prevé que en los picos de construcción trabajen hasta 1.500 empleados, una cifra que supera ampliamente la escala de centros convencionales.
Características estratégicas de Narvik para centros de datos
El entorno de Narvik ofrece ventajas únicas para el desarrollo de infraestructura digital. Noruega dispone de un excedente energético de aproximadamente un gigavatio, suficiente para abastecer una ciudad pequeña, según la operadora nacional de red eléctrica.

Nscale ha asegurado contratos con tarifas eléctricas de entre 3 y 4 centavos de dólar por unidad, significativamente inferiores al promedio europeo de 10 centavos, de acuerdo con datos de TIME. El clima frío reduce el gasto en sistemas de enfriamiento para los procesadores, mejorando la eficiencia del centro.
A pesar de las lluvias y la nieve acumulada tras un invierno especialmente duro, la construcción del complejo avanza. Torkjell Lund, jefe de obra, destaca la magnitud sin precedentes de los equipos que supervisa en Noruega. Considera beneficioso aprovechar la electricidad verde local en lugar de exportarla a urbes como Londres o Estocolmo.
Nscale, el nuevo actor de la infraestructura de inteligencia artificial
La trayectoria de Nscale ejemplifica la transformación de la economía digital. Su director ejecutivo, Josh Payne, pasó de trabajar en minería de carbón y criptomonedas a reinventar el modelo de negocio para atender la demanda de IA tras el lanzamiento de ChatGPT. “Nunca vi una startup despegar así antes”, afirmó Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, tras invertir USD 683 millones en la compañía en 2023, según relató TIME.

En apenas dos años, la empresa se consolidó en el sector de la nube de nueva generación, enfocada en modelos avanzados de inteligencia artificial. En marzo, Nscale tenía cinco centros de datos en desarrollo en Estados Unidos, Reino Unido y Noruega, con una valoración de USD 14.600 millones. Payne aspira a crear una compañía de hiperescala capaz de competir con Amazon, Microsoft y Google, al tiempo que evalúa una posible salida a bolsa.
El modelo de Nscale prioriza la propiedad de terrenos, edificios y procesadores en sus sitios, lo que reduce costos y riesgos ante caídas del mercado. Payne señala que, si la demanda se mantiene tras los primeros contratos —generalmente de cinco años—, la empresa podrá alquilar capacidad excedente en el mercado abierto. “La infraestructura de IA es la mayor generadora de valor por electrón. No hay una segunda”, afirmó Payne a TIME.
En su rápido crecimiento, Payne incorporó a figuras como Sheryl Sandberg, exdirectora de operaciones de Meta, quien se unió al consejo de Nscale en marzo. Sandberg consideró que el liderazgo de Payne tiene potencial para marcar una generación en el sector tecnológico.

Alianzas clave y cambios en la propiedad del centro de datos
El centro de datos de Narvik se concibió inicialmente como parte del “Project Stargate”, una iniciativa promovida por OpenAI, Oracle y otros, con una inversión que podría alcanzar los USD 500.000 millones. Sin embargo, en abril, Nscale eliminó la marca Stargate y anunció que Microsoft asumiría el proyecto como socio principal, ante los retrasos de OpenAI en la formalización de acuerdos.
Según declaraciones recogidas por TIME, OpenAI seguirá utilizando la capacidad del centro, pero solo como cliente de Microsoft, ajustándose a modelos financieros más eficientes para ambas firmas. OpenAI también renunció a sus planes de expansión en Reino Unido y Texas, en medio de rumores sobre su salida a bolsa.
Nscale mantiene un flujo creciente de inversiones y amplía operaciones ante la demanda mundial de nuevas infraestructuras para la IA. Nvidia, además de invertir en acciones, ha ofrecido garantías de respaldo por hasta USD 860 millones para cubrir obligaciones financieras en otros centros de la empresa, una relación que algunos analistas vinculan a los riesgos sistémicos del sector, aunque Nvidia minimiza ese impacto.

Consecuencias económicas y energéticas para Noruega
El centro de datos de Narvik tiene un impacto que trasciende el ámbito tecnológico. La primera fase demandará aproximadamente 230 megavatios de potencia, casi tanto como todos los centros de datos existentes en el país, y suficiente para 190.000 hogares de Estados Unidos. Una segunda etapa, aún mayor, dependerá de la obtención de permisos energéticos adicionales.
El incremento de la demanda ya genera inquietud sobre el mercado eléctrico. Tor Reier Lilleholt, analista de Volue Insight, anticipa que los precios en el norte de Noruega podrían duplicarse en dos o tres años, en parte por la presión de los nuevos centros de datos. Este fenómeno también se observa en Estados Unidos, donde existe un debate político sobre la posibilidad de trasladar esos sobrecostos a las tecnológicas.
Las autoridades noruegas consideran a los centros de datos como infraestructura nacional crítica y buscan ampliar su presencia para fortalecer la soberanía digital. No obstante, crecen las preocupaciones de legisladores como Lars Haltbrekken, quien advierte sobre el riesgo de saturación del sistema eléctrico nacional y respalda un proyecto parlamentario —rechazado recientemente— para controlar el ritmo de crecimiento. “Podríamos tener una enorme cantidad de centros de datos en Noruega en pocos años. Eso será un problema para nuestro sistema eléctrico”, explicó.

Por otro lado, autoridades locales y vecinos de Narvik resaltan beneficios directos, como la creación de 200 nuevos empleos y el apoyo de Nscale a programas universitarios de formación técnica.
Riesgos y debates en el auge de los centros de datos
La rápida proliferación de infraestructura de inteligencia artificial ha generado controversias globales en torno a la sostenibilidad ambiental, la dependencia de combustibles fósiles y la seguridad estratégica, según recogió TIME de expertos y fuentes gubernamentales noruegas.
Cuando las fuentes renovables no son suficientes, Nscale ha optado por instalar centros junto a centrales de gas, como en West Virginia, Estados Unidos, lo que ha suscitado cuestionamientos sobre el impacto ecológico del sector. Daniel Shapiro, responsable de energía en la empresa, sostiene que solo el gas natural ofrece la fiabilidad y escala que demanda hoy la infraestructura de IA, ya que las renovables aún no pueden garantizar suministro constante día y noche.

En Noruega, el debate político refleja el temor ante riesgos energéticos y amenazas geopolíticas, dada la proximidad de Rusia. La ciberseguridad y la vulnerabilidad física de estas instalaciones también preocupan, sobre todo tras ataques recientes a centros de datos en otros países.
A nivel local, la obra en Narvik representa una oportunidad para reactivar la economía, pero también plantea interrogantes sobre el reparto equitativo de la energía y la protección de los recursos nacionales frente al avance tecnológico.
A medida que la nieve se derrite y el complejo se acerca a su culminación, el paisaje de Narvik mostrará una infraestructura reluciente, emergiendo entre montañas y bosques. De esta forma, el Ártico noruego se integra en la vanguardia de la inteligencia artificial, en una escena donde la modernidad tecnológica y la naturaleza se entrelazan en un nuevo equilibrio, como documentó TIME.
Fuente: Infobae