Fernando Marín, reconocido productor argentino, relató cómo trajo a Roberto Gómez Bolaños y sus icónicos personajes El Chavo y El Chapulín Colorado a la televisión argentina, en una historia llena de casualidades.
Todo comenzó a fines de los años 70, cuando Marín viajó a México para producir una pelea de boxeo. Una siesta, un televisor encendido y la aparición de El Chapulín Colorado cambiaron su destino. “Cuando prendí la televisión vi por primera vez a El Chapulín Colorado”, recordó. Le llamó la atención que el capítulo durara media hora y ocurriera en un taller mecánico: “Todo lo atípico me llamaba la atención”, explicó.
Al terminar el episodio, intuyó que tenía un éxito en sus manos. Llamó al productor local y conoció a los hermanos Gómez Bolaños, incluyendo a Horacio, hermano de Roberto. Sin necesidad de ver El Chavo del 8, pidió un desayuno y se reunió en el lobby del hotel. “Yo calculo que fueron veinte minutos de charla y cerré la compra para Argentina”, contó. Salió con seis casetes U-Matic: tres de cada programa.
De regreso en Argentina, bajo la última dictadura militar, los canales estaban controlados. Canal 13, a cargo de la Marina, fue su primera opción. Sin embargo, el interventor, al ver a El Chapulín Colorado vestido de rojo y escuchar su frase “Síganme los buenos”, preguntó: “¿Che, esto no es medio subversivo?”. Marín, con diplomacia, respondió: “Usted sabe que no había reparado en eso. Tiene razón, señor”, y se retiró.
La segunda oportunidad fue en Canal 9, donde el coronel Battesti aceptó en dos minutos y medio. Los programas se emitieron antes del Super Show Infantil, con Berugo Carámbula y Gachi Ferrari. El rating explotó de inmediato.
A los seis meses del estreno, Marín llevó al elenco completo al Luna Park. Para promocionar el evento, simuló un desperfecto en el colectivo para que caminaran por la peatonal Florida, recibiendo el afecto del público. Esa noche, en sus palabras, “reventó todo”. Lo que empezó con una siesta en un hotel de México se convirtió en un fenómeno que, cinco décadas después, sigue haciendo reír a nuevas generaciones.
Fuente: Infobae