El mapa genético del tiburón de Groenlandia ha sido finalmente desvelado, ofreciendo una ventana sin precedentes a los misterios de su longevidad extrema. Investigadores internacionales, comandados por Shigeharu Kinoshita de la Universidad de Tokio, han logrado secuenciar casi por completo su genoma, encontrando evidencias de mecanismos biológicos que podrían explicar por qué esta criatura puede vivir cerca de 400 años y mantenerse saludable durante siglos.
Este trabajo, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, revela que el tiburón de Groenlandia posee adaptaciones moleculares únicas entre los vertebrados. Estas adaptaciones no solo estarían detrás de su increíble longevidad, sino también de su notable resistencia a enfermedades degenerativas como el cáncer. Los hallazgos podrían tener implicaciones directas para la investigación biomédica en humanos, abriendo nuevas vías para combatir el envejecimiento.
Habitante de las gélidas aguas del Atlántico Norte, específicamente en zonas de Groenlandia, Canadá e Islandia, este escualo es reconocido como el vertebrado más longevo del planeta. Su crecimiento es extremadamente lento, de apenas un centímetro por año, y no alcanza la madurez sexual hasta los 150 años. Hasta ahora, la falta de datos genéticos detallados había sido un obstáculo para entender los secretos de su supervivencia.
El mapa genético más detallado
El equipo de Kinoshita consiguió descifrar el 96,7% del genoma de un ejemplar de tiburón de Groenlandia, lo que equivale a una asombrosa cantidad de 5.900 millones de pares de bases de ADN. Esta es la cartografía genética más completa y precisa jamás creada para esta especie.

Los científicos basaron su análisis en un único espécimen, lo que subraya la excepcionalidad de los datos obtenidos. Advierten que se necesitarán estudios adicionales con más ejemplares para confirmar estos hallazgos a nivel poblacional. No obstante, esta decodificación genética sienta las bases para desentrañar los mecanismos que permiten una vida tan extraordinariamente larga.
Los resortes genéticos de una larga vida
Entre los descubrimientos más relevantes está la presencia de sustituciones de aminoácidos en la proteína histona H1.0. Esta proteína juega un papel crucial en la organización de la cromatina y en la protección del material genético. En este tiburón, estas variaciones ayudarían a estabilizar la cromatina, previniendo el daño en el ADN que normalmente se acelera con la edad.
Los autores del estudio señalan que “nuestros análisis revelan posibles mecanismos que pueden permitir a esta especie superar los límites convencionales de longevidad”. Esta afirmación resalta la importancia de mantener la estabilidad genética para frenar el deterioro celular asociado al paso del tiempo.

Otro hallazgo clave es la inusual expansión del gen FTH1b en el pseudo-cromosoma 33, con 59 copias identificadas, una cantidad muy superior a la presente en otros tiburones y peces. Este grupo de genes regula el almacenamiento intracelular de hierro y está vinculado a la ferroptosis, un tipo de muerte celular programada que protege contra el estrés oxidativo.
Adicionalmente, los investigadores detectaron una ampliación de familias de genes relacionados con la función inmunológica, la resistencia al cáncer y la reparación del ADN. Estas características genéticas podrían explicar la notable capacidad del tiburón para mantener su salud a lo largo de los siglos, evitando enfermedades comunes en organismos longevos.
Implicaciones para la medicina humana
El conocimiento adquirido sobre el ADN del tiburón de Groenlandia abre la puerta a potenciales aplicaciones en la salud humana. Las estrategias genéticas identificadas podrían inspirar nuevas terapias para prolongar la vida y reforzar las defensas del organismo contra enfermedades asociadas al envejecimiento y el cáncer.

Aunque el estudio se fundamenta en el genoma de un solo individuo, los resultados proporcionan una base sólida para futuras investigaciones en biología evolutiva y desarrollo de tratamientos biomédicos. La disponibilidad de este recurso genético es un punto de partida crucial para comprender mejor los procesos de longevidad y envejecimiento, y para arrojar luz sobre la evolución de los peces cartilaginosos.
Fuente: Infobae