En las instalaciones del centro de astronautas de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Alemania, el británico John McFall ultima los detalles para convertirse en el primer astronauta con discapacidad física en vivir en órbita. La misión, programada para 2027, se enmarca en un acuerdo entre la Agencia Espacial del Reino Unido y la firma emergente estadounidense Vast, responsable de la construcción de la estación espacial Haven-1.
Tras la firma del convenio, la iniciativa recibió respaldo de diversos sectores científicos y gubernamentales. De acuerdo con información de The Guardian, la misión contempla una estadía de dos semanas en la estación Haven-1, creada por Vast en California. El proyecto tiene como objetivo reunir a cuatro astronautas en un espacio equipado con un laboratorio de microgravedad y una ventana panorámica para observar la Tierra.
Según el mismo medio, la Agencia Espacial del Reino Unido colaborará con la empresa emergente para conseguir patrocinios que cubran los costos del viaje del exdeportista. El traslado hasta la estación se efectuaría en una cápsula Crew Dragon de SpaceX, impulsada por un cohete Falcon 9. Como alternativa, el plan también prevé una posible misión privada de Vast hacia la Estación Espacial Internacional (EEI) en 2027.
El perfil de John McFall

A nivel institucional, la Agencia Espacial del Reino Unido destacó que la misión representa un paso significativo hacia la inclusión. La participación de John allana el camino para futuras investigaciones y programas de rehabilitación enfocados en personas amputadas o con movilidad reducida.
La estación espacial Haven-1 proporcionará un entorno controlado para estudiar el impacto de la microgravedad en el cuerpo humano y en la tecnología de prótesis. Según Vast, el interior de la estación estará revestido con madera de arce y contará con espacios diseñados tanto para el trabajo científico como para la vida diaria de los astronautas.
Más allá de la ciencia
El astronauta británico Tim Peake, quien formó parte de la misión Principia de la ESA entre 2015 y 2016, manifestó su entusiasmo por el hito que representará John McFall: “Es una inspiración para todos aquellos a quienes alguna vez les han dicho que existen límites a lo que pueden lograr”, afirmó. Asimismo, resaltó que el acuerdo firmado marca un hito para los vuelos espaciales tripulados inclusivos.