Mientras los drones iraníes golpeaban la terminal de pasajeros del Aeropuerto Internacional de Kuwait y las autoridades suspendían urgentemente los vuelos comerciales, se hizo evidente otra manifestación de la crisis en el Golfo Pérsico: las aeronaves comenzaron a evitar el espacio aéreo kuwaití.
Los datos de la plataforma Flightradar24 mostraron que, desde las 04:00 GMT de este miércoles, múltiples aviones alteraron sus rutas para eludir la zona del conflicto.
Las trayectorias que usualmente confluyen hacia Kuwait se redirigieron a naciones vecinas, y otros vuelos fueron desviados a terminales alternativas. Esta modificación ocurrió tras la confirmación de graves daños en la Terminal 1 y la orden de cierre total del tránsito aéreo.
Las autoridades de Kuwait reportaron posteriormente que el ataque causó un fallecido y múltiples lesionados.
El portavoz del Ministerio de Defensa, el general de brigada Saud Abdulaziz Al-Otaibi, declaró:
“varios drones hostiles” impactaron contra las instalaciones del aeropuerto y calificó el suceso como una “agresión criminal iraní” que provocó considerables perjuicios materiales.
De acuerdo con la agencia oficial kuwaití, la Autoridad General de Aviación Civil ordenó la suspensión de todos los vuelos comerciales y la redirección de operaciones hacia aeródromos regionales. Asimismo, Kuwait Airways comunicó la detención de sus servicios hasta nuevo aviso.
Esta interrupción supone un reto adicional para las compañías aéreas que trabajan en el Golfo, área que alberga algunas de las conexiones más relevantes entre Europa, Asia y África. Frente a la intensificación militar, los operadores han tenido que modificar continuamente sus itinerarios para esquivar regiones consideradas peligrosas.
La clausura del cielo kuwaití ocurrió horas después de otro intercambio de ofensivas entre Irán y Estados Unidos. El Ejército estadounidense indicó que dos misiles iraníes lanzados hacia Kuwait no dieron en el blanco o se desintegraron en el aire, mientras que otros cohetes con destino a Bahréin fueron interceptados por tropas estadounidenses y bahreiníes.
Por su lado, Bahréin afirmó haber derribado tres misiles iraníes y varios drones que apuntaban a infraestructuras civiles.
La Guardia Revolucionaria iraní se atribuyó los ataques contra blancos militares estadounidenses en la zona y aseguró que respondía a acciones anteriores de Washington. Más tarde, el Comando Central de Estados Unidos anunció que había bombardeado una base militar iraní en la isla de Qeshm, ubicada en el clave estrecho de Ormuz.

El ataque a Kuwait se produjo solo dos jornadas después de que el aeropuerto retomara sus actividades tras una suspensión anterior ligada al conflicto regional. Este nuevo golpe inmovilizó nuevamente una instalación esencial para la aviación y demostró cómo la confrontación bélica está perjudicando operaciones civiles distantes de las líneas de frente.
En medio de las dudas sobre las conversaciones para preservar la tregua entre Irán, Estados Unidos e Israel, el movimiento aéreo brindó una de las representaciones más palpables de la crisis. Donde normalmente decenas de aviones surcan el Golfo Pérsico cada hora, los radares evidenciaron un vacío anómalo sobre Kuwait, indicio de cómo la guerra se ha extendido nuevamente a los cielos de la zona.
Fuente: Infobae