Las autoridades de Guatemala lograron la incautación de 7,342 kilogramos de cocaína entre el 1 de enero y el 28 de mayo de 2026, lo que representa un incremento del 424.35 % en comparación con el mismo lapso del año anterior. Así lo informó el Ministerio de Gobernación, que destacó que esta cifra ya supera todo lo confiscado durante todo el año 2023. El gobierno guatemalteco atribuye este resultado a una mayor coordinación entre los cuerpos de seguridad, los servicios de inteligencia y la cooperación internacional.
El valor estimado de la droga decomisada alcanza los 2,492 millones de quetzales, un aumento del 352.51 % respecto al año previo, según datos del Ministerio de Gobernación replicados por la Agencia Guatemalteca de Noticias. Durante los primeros cinco meses de 2026, la cantidad incautada también superó los 5,037 kilogramos que se confiscaron en todo 2023, el último año de la administración anterior.
En este periodo, las fuerzas de seguridad capturaron a 1,190 personas por delitos relacionados con drogas, frente a 743 en el mismo período de 2025. Además, se reportaron 441 detenidos por otros ilícitos, 17 capturados con fines de extradición y siete que ya fueron entregados a tribunales de otras naciones.

Entre las operaciones de mayor envergadura, las autoridades destacan la incautación de 4.9 toneladas de cocaína, considerada la más grande en los últimos 12 años, así como el hallazgo de un narcolaboratorio en Ayutla, San Marcos, calificado como uno de los golpes más relevantes contra los carteles en los últimos 15 años.
Operativos conjuntos: la clave del éxito
El incremento en los decomisos se atribuye a acciones coordinadas entre la Subdirección General de Análisis de Información Antinarcótica de la Policía Nacional Civil, el Ejército de Guatemala, el Ministerio Público y organismos de cooperación internacional. El quinto viceministro de Antinarcóticos, Víctor Cruz, señaló a la Agencia Guatemalteca de Noticias que la especialización, la capacitación y la inteligencia operativa fueron factores determinantes.
Cruz también resaltó la participación del Ejército en operaciones desarrolladas en zonas remotas del país. El funcionario afirmó: “Cada incautación que hacemos, cada quetzal que se puede quitar, es financiamiento que se les despoja a las estructuras criminales”.
El despliegue estatal también dejó como resultado la incautación de 318 vehículos y 295 armas de fuego, la destrucción de dos laboratorios clandestinos y la inhabilitación de una pista aérea presuntamente utilizada para actividades ilícitas, según el Ministerio de Gobernación.
Analista vincula las incautaciones con más inteligencia y control de rutas
Para el analista de seguridad Mario Mérida, citado por la AGN, el incremento de más del 424 % en las incautaciones refleja una mejora en la coordinación entre las instituciones de seguridad guatemaltecas y los organismos de cooperación internacional, en particular con Estados Unidos. Según su evaluación, esa relación interagencial permitió un mayor flujo de información operativa y de inteligencia.
Mérida explicó a la AGN que ese intercambio fortaleció la coordinación entre el Ejército de Guatemala y la Policía Nacional Civil, lo que facilita identificar rutas, movimientos y estructuras vinculadas al tráfico de drogas. También sostuvo que el acceso a inteligencia especializada fue determinante para intervenir con más rapidez y evitar que cargamentos importantes siguieran su tránsito hacia mercados internacionales, sobre todo Estados Unidos.
Sobre el impacto económico de los decomisos, valorados en más de 2,492 millones de quetzales, Mérida indicó que la pérdida financiera es relevante para las organizaciones criminales, pero sostuvo que el golpe principal está en las restricciones para mover droga y operar con libertad dentro del territorio guatemalteco y en los corredores fronterizos usados para el tráfico ilícito.
Mérida advirtió que Guatemala todavía enfrenta desafíos en la lucha contra el narcotráfico y señaló la necesidad de fortalecer la presencia permanente del Estado en áreas vulnerables para generar inteligencia estratégica y anticiparse a las acciones de estas organizaciones. En ese sentido, planteó: “Mayor presencia y permanencia en las áreas, con la finalidad de producir inteligencia de carácter estratégica, para mantener el control e intervenir de manera preventiva y no reactiva, como viene ocurriendo en la actualidad”.
A juicio del analista, los resultados de 2026 muestran avances operativos, pero el reto sigue siendo mantener la presión sobre las estructuras del narcotráfico para convertir estos golpes en afectaciones sostenidas que reduzcan su capacidad de operación en el mediano y largo plazo, de acuerdo con información de la agencia guatemalteca de noticias.
Fuente: Infobae