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El enigma de la bitácora extraviada de Cortázar y su obra maestra

En una reciente intervención en un programa de análisis cultural, la reconocida crítica literaria Flavia Pittella ofreció un profundo recorrido por los entresijos de Rayuela, la icónica novela de Julio Cortázar. Pittella desmenuzó el complejo proceso creativo detrás de una de las obras cumbre del boom latinoamericano, resaltando que esta novela “rompe con la estructura clásica” y desafía al lector a explorar distintos caminos narrativos.

Durante su análisis, Pittella destacó que “lo más apasionante de Rayuela es la bitácora de la escritura, la bitácora de Rayuela. Hay una edición preciosa del Fondo de Cultura Económica que incluye, además de la novela, las anotaciones originales de Cortázar sobre el proceso creativo”.

El punto de partida: el capítulo 41 como semilla de la obra

Pittella sostuvo que la lectura de Rayuela puede abordarse desde múltiples perspectivas y recomendó: “Dicen los que saben que para entender bien, bien Rayuela hay que empezar por el capítulo 41, porque ahí está la semilla de lo que va a ser esta novela maravillosa”.

La especialista subrayó que Cortázar concibió la obra como una “antinovela”, diseñada para ser leída en distintos órdenes y desde diversas entradas. Citando las cartas del autor a sus colegas del boom, Pittella mencionó: “Mientras yo escribía Rayuela, yo leía Rayuela”.

La columna reconstruyó el ambiente literario en el que Cortázar gestó su obra: “Están todos pensando en cómo romper la estructura de la novela clásica. Por un lado, la novela del siglo XIX europea, la novela norteamericana de principios del siglo XX, si pensamos sobre todo en Faulkner. Pero cómo darle un perfil absolutamente latinoamericano”. Pittella también destacó el valor referencial del protagonista, Oliveira, descrito como “un argentino que vive en París, muy enamorado de La Maga, bohemio, miembro del Club de las Serpientes”.

La crítica literaria también se adentró en los detalles del método de escritura de Cortázar: “Cortázar no tenía un plan. Una de las cosas más apasionantes es la bitácora: él va haciendo anotaciones y decide qué poner en cada capítulo, o reconoce que algo no tiene sentido”.

El manuscrito y su paradero: de Buenos Aires a Texas

Pittella explicó la trayectoria del manuscrito original de Rayuela: “La bitácora la compró la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. El original está en Austin, Texas. La Universidad de Austin compró el original de Rayuela; casi toda la obra de Cortázar está en Princeton, pero el manuscrito de Rayuela está en la biblioteca de Austin”.

Rayuela, la antinovela de Cortázar, desafía al lector con múltiples formas de lectura y un orden no lineal de los capítulos

La intervención también rescató pasajes de la vida de Cortázar: desde su nacimiento en Europa hasta su infancia en Banfield, su vínculo con Borges y la conocida anécdota de “Casa tomada”. Según relató Pittella, “Borges lo leyó ese mismo día y le dijo: ‘Lo suyo ya está en imprenta’. Entendí que ahí había una obra de arte”.

Se abordó igualmente la influencia de Rayuela en la literatura argentina y global, así como su prohibición durante la dictadura militar y la circulación clandestina de ejemplares en bibliotecas universitarias. Pittella recordó: “En la universidad, en la biblioteca de la Universidad Nacional de La Plata, había dos copias porque había estado prohibida durante la dictadura, y eran las que circulaban”.

Experimentación narrativa y la huella surrealista

La crítica profundizó en los aspectos experimentales: “Rayuela puede leerse del capítulo 1 al 56 o siguiendo un orden aleatorio. Los capítulos extra, sobre jazz, boxeo, filosofía, le dan una textura distinta. La pregunta es cómo decide el orden: Cortázar tiró los capítulos al piso y los fue ordenando según la distancia de lectura”.

Rayuela, la antinovela de Cortázar, desafía al lector con múltiples formas de lectura y un orden no lineal de los capítulos

Pittella vinculó este procedimiento con el “cadáver exquisito” del surrealismo: “Es la idea surrealista de crear colectivamente un texto que en apariencia no tiene sentido, pero que en unidad lo toma. En literatura y en el jazz, hay un movimiento interno, una vivacidad que él asocia a su obra”.

Finalmente, la especialista insistió en la vigencia de Rayuela como “perla única e irrepetible de la literatura universal”, traducida a numerosos idiomas y presente en todas las cátedras. “Sobre todo es un libro argentino. Porque hay una nostalgia del país, una denuncia del país que es, alguien que escribe desde la distancia y desde el dolor de la distancia. Rayuela es la argentinidad al palo”.

Para cerrar, Pittella alentó a la audiencia a enfrentar el desafío de leer Rayuela: “No tiene principio, medio y fin. Es el disfrute. No piensen a dónde tienen que llegar. Párense en cada escena, disfruten el camino”.

Fuente: Infobae

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