No data was found

Más de un millón de km para mantener teléfonos en pueblos sin luz

En una conversación con un medio radial, Iván Engels reveló la cruda realidad de cientos de comunidades campesinas que viven aisladas: sin acceso a internet, electricidad ni transporte público, donde el teléfono público sigue siendo el único enlace con el resto del mundo.

Engels detalló que lleva más de dos décadas viajando a lugares donde no hay cobertura ni luz para colocar y arreglar teléfonos comunitarios. Hasta ahora, ha recorrido más de 1.100.000 kilómetros y ha visitado más de 1.600 localidades, desde pequeñas ciudades hasta parajes donde vive una sola persona.

Una vida al volante para sostener la comunicación rural

Lo que comenzó como un trabajo de telefonía rural se convirtió en una causa personal: mantener operativos los teléfonos públicos en zonas donde cualquier emergencia —un accidente, un llamado a una ambulancia o un simple contacto familiar— depende de esa línea. “En muchos pueblos no hay señal ni internet y el teléfono público es vital. Si alguien necesita llamar a una ambulancia o a la policía, solo puede hacerlo por ahí”, afirmó.

Su labor lo ha llevado a transitar rutas de ripio, caminos de barro y parajes casi inaccesibles. “Hoy hay pueblos en Buenos Aires con dos habitantes. He instalado teléfonos en escuelas rurales donde quedan cinco chicos y en almacenes que son el único centro social del pueblo”. Además, aclaró que estos equipos ya no funcionan con monedas: “Ahora son libres, cualquiera puede llamar, porque en estos lugares no hay otra opción”.

Mencionó casos como Lumb y De Ferrari, donde el aislamiento es total: “En Lumb quedan dos habitantes y el galpón del ferrocarril abandonado. En De Ferrari ya no vive nadie. Aun así, la recorrida es importante porque a veces pasa un camionero o alguien queda varado y necesita comunicarse”.

La Argentina de los pueblos que resisten el olvido

El relato de Engels evidencia el despoblamiento rural y el ocaso de comunidades que en otro tiempo albergaron a cientos de personas. “Muchos pueblos nacieron con el tren y murieron cuando se clausuró la vía. Sin ferrocarril, sin caminos transitables y sin servicios, la gente se fue”, subrayó.

La instalación de teléfonos en escuelas rurales y almacenes resulta vital para garantizar el acceso a emergencias y servicios básicos (Infobae en Vivo - Iván Engels)

Un ejemplo claro es Quiñihual, en el partido de Coronel Suárez: “Hoy hay un solo habitante, que mantiene abierto su almacén. Me contó que en la semifinal del Mundial salió a la puerta con la bandera y los perros le ladraban”.

La educación y la salud también son desafíos cotidianos: “Las maestras rurales viajan los domingos, se quedan toda la semana con cinco o seis alumnos y vuelven a sus casas el viernes. Hay pueblos que nunca tuvieron energía eléctrica, funcionan con paneles solares porque llevar el tendido sería imposible”.

Engels también destacó la calidez del campo: “En la ciudad nadie te espera, pero en el campo siempre te invitan a la mesa, aunque llegues tarde. Me tocó entrar a casas donde el único contacto con el exterior es el teléfono público que instalé”.

La despoblación rural se profundizó tras el cierre de vías férreas, dejando localidades con apenas uno o dos habitantes (Infobae en Vivo - Iván Engels)

Documentar y difundir para que los pueblos no desaparezcan

Para combatir la soledad de la ruta, Engels creó en 2015 el grupo “Viajando por los pueblos de Buenos Aires” en Facebook, donde empezó a compartir fotos e historias. Hoy la comunidad suma casi 200.000 integrantes en Facebook y 70.000 en Instagram.

Esa red virtual se ha convertido en un archivo de testimonios, imágenes y anécdotas, y ha impulsado la publicación de dos libros: “Viajando por los pueblos de Buenos Aires, historias de pueblos y su gente” y “Viajando por los pueblos, historias para no olvidar”.

El financiamiento de cada travesía es un obstáculo adicional: “Hoy salir a la ruta cuesta muchísimo. Solo el combustible para dos mil kilómetros puede rondar los $200.000, y el alojamiento suma más. Por eso hago la mayoría de los viajes solo”.

A pesar de las dificultades, Engels insiste en la importancia de mantener vivos los pueblos: “Cada turista que compra algo en un almacén o visita un paraje aporta para que ese lugar no desaparezca”.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER