El régimen de Irán decidió el lunes suspender las conversaciones con Estados Unidos orientadas a terminar el conflicto en Oriente Medio. Así lo confirmó la agencia estatal iraní Tasnim. Esta determinación se da en medio de un recrudecimiento de las hostilidades entre ambas potencias y una renovada arremetida israelí en el sur de Líbano, lo que pone en grave riesgo cualquier posibilidad de paz.
De acuerdo con Tasnim, la suspensión se fundamenta en los “crímenes” que Israel “sigue cometiendo” en territorio libanés, así como en las constantes violaciones “en todos los frentes” del alto el fuego que Irán y Estados Unidos suscribieron el pasado 8 de abril.
“El equipo negociador iraní suspende, por tanto, el diálogo y el intercambio de textos a través de los mediadores”, precisó el medio iraní en un comunicado.
Trasfondo de la escalada militar
La decisión se tomó después de un fin de semana de intensos enfrentamientos. El Comando Central de las fuerzas armadas estadounidenses ejecutó bombardeos el sábado y el domingo contra radares y centros de control de drones en Irán, específicamente en las inmediaciones de la ciudad de Geruk y en la isla de Qeshm. Estos ataques surgieron como represalia por el derribo iraní de un dron estadounidense MQ-1 que sobrevolaba aguas internacionales.
“Los ataques, medidos y deliberados, ocurrieron en respuesta a acciones iraníes agresivas”, señaló el Comando Central, detallando que aviones de combate de Estados Unidos neutralizaron “defensas antiaéreas iraníes, una estación de control terrestre y dos drones de ataque unidireccional”.
Como respuesta, Irán lanzó misiles contra soldados estadounidenses estacionados en Kuwait, país que alberga el Mando Central del Ejército de EEUU. Las autoridades kuwaitíes informaron que sus baterías antiaéreas entraron en acción durante la madrugada del lunes para interceptar el ataque. El Comando Central aseguró que ningún ciudadano estadounidense resultó herido en el incidente.
La Guardia Revolucionaria de Irán divulgó imágenes del lanzamiento de un misil balístico que llevaba un adhesivo con la imagen del presidente Donald Trump sobre un estrecho de Ormuz “cerrado”, acompañado de la leyenda: “Hasta que el último soldado estadounidense abandone la región”.
Ofensiva israelí se intensifica en Líbano
De forma paralela, Israel anunció el lunes que reanudaría los ataques contra los suburbios del sur de Beirut, zona considerada bastión de Hezbollah que, hasta ahora, había sido mayormente respetada desde abril. El primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz ordenaron golpear objetivos en el distrito de Dahiyeh, tras acusar a Hezbollah de infringir de forma reiterada el alto el fuego.
Un portavoz militar israelí exhortó a los civiles de Dahiyeh a abandonar la zona. Corresponsales de AFP reportaron que cientos de familias huían de los suburbios del sur, algunas a pie o en motocicleta, otras en vehículos cargados con sus pertenencias.
Líbano se vio arrastrado al conflicto el 2 de marzo, cuando Hezbollah lanzó cohetes contra Israel en represalia por el ataque conjunto estadounidense-israelí que acabó con la vida del líder supremo iraní. La tregua que comenzó el 17 de abril nunca fue respetada por ninguna de las partes.
El presidente libanés Joseph Aoun calificó la situación como “agresión israelí feroz e inaceptable” y subrayó que las negociaciones —cuya cuarta ronda estaba programada para el martes y miércoles bajo mediación estadounidense— son “la única solución para detener la guerra con el menor daño posible”.
El frágil hilo del diálogo
Horas antes, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, acusó a Estados Unidos de modificar “constantemente” sus posturas. “Desde el principio, sabíamos que estamos negociando en un ambiente de desconfianza”, declaró a la prensa.
El frágil cese al fuego teórico entre Irán y EE.UU. ha sido puesto a prueba en múltiples ocasiones, mientras Irán mantiene el control sobre el estrecho de Ormuz, interrumpiendo el flujo energético global y elevando los precios de los combustibles. La zona del golfo Pérsico produce el 30% de los fertilizantes químicos que se comercializan en el mundo, lo que ha despertado alarmas sobre una posible crisis alimentaria.
A pesar de la tensión, Trump se mostró optimista en su plataforma Truth Social: “Irán realmente quiere llegar a un acuerdo, y será uno bueno para Estados Unidos y para quienes están con nosotros. Simplemente siéntense y relájense, todo saldrá bien al final”.
Fuente: Infobae