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Salud humana: el verdadero límite para misiones a la Luna y Marte

La integridad física de los tripulantes se perfila como el factor determinante para que las expediciones hacia la Luna y Marte sean viables, en medio de una era de colaboración global y avances médicos independientes.

Así lo afirma el doctor Farhan M. Asrar, un reconocido médico, académico e investigador canadiense experto en medicina espacial, quien también funge como vicedecano de la Facultad de Medicina de la Universidad Metropolitana de Toronto. El especialista subraya la urgencia de contar con sistemas de salud autosuficientes para superar los retos que impone el espacio profundo.

La exploración fuera de la Tierra ha dado un giro significativo en los últimos años. La misión Artemis II de la NASA representó un hito al llevar nuevamente seres humanos a las proximidades de la Luna después de más de cinco décadas, un acontecimiento presenciado por audiencias globales. Asrar siguió de cerca la dinámica dentro de la cápsula Orion, donde cuatro astronautas compartieron espacio, realizaron tareas y gestionaron su bienestar durante el trayecto.

El bienestar físico y mental de los astronautas es el pilar fundamental para el éxito de la exploración lunar y marciana, exigiendo sistemas médicos autónomos e innovadores para afrontar los desafíos del espacio profundo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“¿Es este entorno de confinamiento psicológicamente sostenible si las futuras misiones duran varios meses? ¿Qué ocurre si se produce una emergencia médica durante el apagón de comunicaciones de 40 minutos cuando Orión pasa por detrás de la cara oculta de la Luna?”, cuestionó el investigador.

Los retos que encara la medicina espacial son sin precedentes. Las condiciones extremas de los vuelos afectan cada sistema corporal. Los astronautas pueden experimentar pérdida ósea, atrofia muscular, deterioro inmunológico, alteraciones oculares y un mayor riesgo de trombosis, entre otras complicaciones. El doctor Asrar enfatiza que “el entorno espacial en sí mismo puede resultar incapacitante”, y la lejanía agrava estas dificultades.

La radiación cósmica es una amenaza constante, incluso en la órbita terrestre baja donde se encuentra la Estación Espacial Internacional. Más allá de ese punto, los viajeros quedan expuestos a niveles mucho más altos de radiación ionizante. “Dicha exposición puede aumentar los riesgos de cáncer, enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo y lesiones del sistema nervioso central”, advierte. Investigaciones recientes ponen en duda la resistencia de órganos como los riñones durante viajes interplanetarios.

La salud de los astronautas será prioritaria para el éxito de futuras misiones a la Luna y Marte según la visión del Dr Farhan M Asrar (IA)

La atención médica en el espacio profundo debe reinventarse por completo. Los retrasos en las comunicaciones imposibilitan las consultas en tiempo real: un mensaje puede tardar 20 minutos en cruzar la distancia entre Marte y la Tierra. Esto hace inviable la asistencia médica inmediata en emergencias y convierte la autonomía sanitaria en un requisito básico.

Asrar recuerda el incidente reciente de la misión Crew-11 de SpaceX, donde una inexplicable pérdida del habla de un astronauta provocó la primera evacuación médica de la Estación Espacial Internacional en 25 años. “¿Qué ocurriría si un suceso de este tipo se produjera en una base lunar o durante un viaje a Marte, donde la evacuación inmediata podría no ser factible? Una emergencia neurológica, cardiovascular o de otro tipo grave, lejos de la Tierra, podría obligar a los astronautas a valerse por sí mismos”.

La distancia también impone nuevas reglas logísticas. Los suministros médicos, medicamentos y equipos pueden agotarse, deteriorarse o caducar, y la evacuación deja de ser una opción. Por eso, la próxima generación de sistemas médicos para el espacio profundo debe ser autosuficiente, robusta y de bajo mantenimiento. “Necesitamos sistemas médicos para el espacio profundo que sean autosuficientes, ligeros, robustos y funcionales, con un mantenimiento mínimo y sin depender del apoyo terrestre”, sostiene Asrar.

Nutrición, tecnología y clínicas móviles: el nuevo paradigma

Astronautas monitorean su salud y planifican misiones en una estación espacial futurista, utilizando tecnología avanzada esencial para la exploración lunar y marciana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Adaptarse al espacio profundo implica replantear la nutrición, el ejercicio y la atención médica integral. Ya se exploran formas de cultivar alimentos frescos y nutritivos en hábitats lunares y marcianos, un desafío que va más allá de lo biológico y adquiere dimensiones psicológicas y sociales.

La selección de alimentos puede fortalecer la moral y la cohesión de la tripulación durante largos periodos de aislamiento. Un ejemplo fue el jarabe de arce a bordo del Artemis II, un símbolo de rutina y bienestar en la vida cotidiana de los astronautas.

El ejercicio surge como contramedida esencial frente a la pérdida de masa ósea y muscular. Asrar destaca la utilidad de dispositivos portátiles y compactos, como el de resistencia con volante de inercia empleado en Artemis II, “capaz de generar una resistencia equivalente a aproximadamente 180 kilogramos a pesar de tener el tamaño de una valija de mano”.

Ubicación de la máquina de ejercicios con volante de inercia dentro de la nave espacial Orion. (NASA)

Tecnologías de este tipo podrían ser indispensables en futuras bases lunares y misiones a Marte, donde la gravedad parcial exige estrategias personalizadas para preservar la salud musculoesquelética y cardiovascular.

La prestación de servicios sanitarios en el espacio profundo exige un cambio de paradigma frente al modelo tradicional de medicina espacial, que dependía del soporte continuo de expertos en la Tierra. Los astronautas deberán afrontar diagnósticos y tratamientos de manera autónoma, con clínicas médicas móviles integradas en las naves o hábitats.

Estas instalaciones, según el experto canadiense, deben “contar con la capacidad de diagnóstico y tratamiento suficiente para gestionar de forma independiente los problemas de salud durante periodos prolongados”.

La NASA ha estado explorando la producción de fluidos intravenosos de grado médico a partir del agua potable suministrada por un vehículo de exploración, dado que las fechas de caducidad de los fluidos intravenosos disponibles comercialmente son más cortas que la duración prevista de una misión en la superficie de Marte. (NASA)

La transformación en curso no abarca solo los sistemas médicos: también involucra la estructura del sector espacial internacional. La participación de nuevas naciones y la colaboración público-privada están redefiniendo el acceso y los objetivos de la exploración.

Empresas como SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic ofrecen oportunidades a ciudadanos privados para viajar al espacio, y la cooperación internacional se consolida como motor clave. Asrar subraya que “la exploración ya no se limita a países selectos, sino que se abre a muchas naciones e incluso a particulares”.

Arabia Saudita fue protagonista de este cambio al convertirse en signataria de los Acuerdos de Artemisa y al promover la investigación y el programa de astronautas en el marco de la Visión 2030. La misión Axiom-2, con la participación de Rayyanah Barnawi —primera mujer astronauta árabe— y Ali Al-Qarni, marcó un hito en la diversificación de los perfiles astronautas. Pakistán, por su parte, anunció la primera investigación de un ciudadano propio en la estación espacial china. “La cooperación internacional también está ampliando las oportunidades para otros países”, remarca Asrar.

La NASA ha estado explorando la producción de fluidos intravenosos de grado médico a partir del agua potable suministrada por un vehículo de exploración, dado que las fechas de caducidad de los fluidos intravenosos disponibles comercialmente son más cortas que la duración prevista de una misión en la superficie de Marte. (NASA)

La publicación científica reciente del Dr. Asrar profundiza en los desafíos fisiológicos, de salud y psicológicos vinculados al espacio profundo. Entre las amenazas más significativas figura la exposición diaria a radiación en la superficie lunar y marciana, muy superior a la terrestre. Además, el entorno espacial plantea obstáculos inéditos para la salud mental: el aislamiento, la distancia de seres queridos y la convivencia en espacios reducidos durante meses o años. El doctor cita al príncipe Sultan bin Salman, primer astronauta musulmán y árabe, para ilustrar la experiencia: “En el espacio es donde más se echa de menos el espacio”.

La medicina y la salud espacial se consolidan como elementos centrales de las misiones futuras. Los sistemas actuales, basados en la telemedicina y el apoyo terrestre, enfrentan limitaciones graves ante los retrasos de comunicación. “Estos sistemas, que tradicionalmente dependen de la telemedicina y del apoyo terrestre, se enfrentan a importantes limitaciones debido a los retrasos en las comunicaciones”, advierte Asrar. La inteligencia artificial avanzada se perfila como una solución clave para la asistencia médica autónoma, un campo en el que Arabia Saudita invierte con su Estrategia Nacional de Datos e IA.

Los factores psicológicos y sociales adquieren una relevancia inédita. Las misiones a Marte, que podrían durar entre 7 y 10 meses solo para el viaje de ida, obligarán a los tripulantes a soportar largos periodos alejados de sus familias y en ambientes confinados. El Dr. Asrar invita a reflexionar sobre la experiencia: “He oído que a algunos les resulta agotador conducir de Yeda a Riad durante casi 10 horas; así que, ¿cómo te sentirías estando atrapado en ese espacio reducido sin parar durante 10 meses?”

La salud de los astronautas es fundamental para el éxito de la exploración lunar y marciana, apoyada por tecnologías médicas autónomas y un equipo internacional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según el investigador, “la salud óptima de los astronautas siempre tendrá prioridad en cualquier misión espacial tripulada, independientemente de lo avanzados que sean nuestros sistemas de ingeniería, políticas o propulsión”.

La misión más tecnológicamente avanzada deberá posponerse si la salud de un astronauta se ve comprometida. Ningún viaje espacial recibirá aprobación hasta que los protocolos de salud y bienestar estén garantizados en toda la misión.

Asrar concluye que la medicina espacial, las ciencias biológicas y la salud “no solo son importantes, sino absolutamente indispensables para el futuro de Arabia Saudita en el espacio”. Recomienda fortalecer la capacidad nacional en este campo, considerándolo fundamental para los proyectos venideros. Con el horizonte puesto en la Luna y Marte, la salud humana emerge como el verdadero límite de la exploración y la clave para el éxito de la próxima era espacial.

Fuente: Infobae

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