El clérigo oriundo de España, Julio Alonso Ampuero, dedicó sus fines de semana a predicar el evangelio en la Diócesis de Lurín, ubicada en la zona sur de Lima. Durante esa labor, que incluyó retiros, confesiones, instrucción bíblica y ayuda a sectores vulnerables, aseguró haber sido testigo de lo que describió como “milagros constantemente”. En conversación con ACI Prensa, explicó que fue testigo de transformaciones espirituales y acercamientos a la fe entre personas provenientes de comunidades empobrecidas.
Su trabajo también abarcó el refugio Sembrando Esperanza, donde residieron aproximadamente 150 hombres. Muchos de ellos eran exdrogadictos, adultos mayores, pacientes con trastornos mentales o personas rescatadas de la vida en la calle. Allí, el sacerdote sostuvo que quienes “muchas veces lo han perdido todo” lograron conocer “lo más grande que es el amor de Dios”.
“La verdad es que es una bendición porque prácticamente todos los fines de semana hay grupos que asisten al retiro”, afirmó sobre la Casa de Retiros Sagrada Familia de Lurín, desde donde impulsó gran parte de su misión. Precisó que los encuentros más demandados fueron los de sanación interior y aquellos enfocados en parejas.

Estas actividades estuvieron abiertas igualmente a novios y convivientes, con el propósito de aproximarlos al sacramento del matrimonio. El religioso agregó que dieron énfasis a los retiros de silencio porque identificaron la urgencia de “interiorizar”, “echar raíces” y fortalecer la conexión con Dios.
La casa de retiros aceptó a personas sin recursos
Una de las metas del centro espiritual fue garantizar la participación de personas de bajos ingresos. “Si hay personas que no pueden pagar o pagan solamente una parte, pues igual los admitimos. La providencia siempre nos ha atendido y nunca ha faltado”, declaró.
Para Alonso Ampuero, el impacto de estos encuentros se reflejaba en el ánimo de los asistentes. “No hay más que ver la alegría con que la gente marcha al final de un retiro. La diferencia de los rostros entre el día que llegan y el día que se van”, comentó.

También mencionó que hubo participantes que regresaron tras una primera experiencia. “Gente que repite. ‘Ya me ha hecho tanto bien que yo quiero repetir’. Entonces, ciertamente que esto es muy motivante”, señaló.
El sacerdote llegó al Perú en 2011, tras años de servicio pastoral y formación académica en España e Italia. Especialista en Sagrada Escritura, estudió en Roma en 1984 y en Jerusalén en 1987 por encargo de sus superiores.
Posteriormente, fue profesor de Introducción a la Sagrada Escritura y Cartas de San Pablo en el Instituto Superior de Estudios Teológicos San Ildefonso de Toledo, además de formador durante varios años en el seminario. Esa trayectoria, explicó, orientó su labor hacia la evangelización y la instrucción del pueblo de Dios.

“No me vi en la tarea de investigador de la Biblia, sino más bien en la tarea de difundir, de dar a conocer toda esa riqueza”, afirmó. Actualmente cuenta con cerca de 30 publicaciones de formación bíblica y espiritual, muchas de ellas distribuidas a precios accesibles.
Qué dijo sobre la fe católica en Perú
La presencia de sacerdotes toledanos en Lima Sur se remonta a varias décadas, cuando comenzaron a trabajar en Villa El Salvador, un distrito aún marcado por la pobreza. En ese contexto, Alonso Ampuero afirmó que una de las experiencias que más le impactó desde su llegada fue la receptividad de la población hacia la fe católica.
“En España estas últimas décadas ha habido una secularización muy fuerte. Mi experiencia al llegar acá es que generalmente no había eso. He encontrado mucha apertura al Evangelio, mucha apertura a los planteamientos de la fe”, sostuvo.

El religioso también resaltó la cercanía de la gente con los sacerdotes y el valor que le otorgó al sacramento de la reconciliación. “La facilidad de acceso, por ejemplo, a las confesiones. Que uno puede estar a veces horas enteras confesando y la gente busca al sacerdote. A veces simplemente para desahogarse, para contar sus problemas y buscar un poco de consuelo y de esperanza”, relató.
En cuanto al trabajo con personas que sufrieron adicciones, Alonso Ampuero sostuvo que la fe posee una capacidad de transformación radical. “Sabemos que cuando ha habido adicciones, es la fe en Cristo, el encuentro con Cristo lo que más radicalmente te puede liberar”, afirmó.
“Ese encuentro con Cristo es el que te libera y el que sana todas las heridas”, añadió. Consultados sobre cómo sostuvo un apostolado intenso, respondió que la clave estuvo en la oración: “La oración para mí es mi fuerza diaria y eso no lo dejo por nada. Es la que te oxigena, es la que te fortalece, es la que te permite llevar también el peso de los hermanos”.
Al final de la entrevista, envió un mensaje a los jóvenes que pudieran sentir inquietud vocacional. “Que no tengan miedo. Cuando Dios nos llama a algo, nos va a dar siempre los medios para realizarlo”, afirmó.
“Dios no quita nada, sino que lo da todo”, concluyó, al recordar una frase del papa Benedicto XVI.
Fuente: Infobae