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Ricardo Montaner emocionó a Lima: gira de despedida en Costa 21

El cantautor Ricardo Montaner brindó una velada cargada de emociones y recuerdos a sus seguidores peruanos durante el concierto del 30 de mayo en el recinto Costa 21, como parte de su gira bautizada “El último regreso tour”.

La presentación arrancó a las 21:00 horas y se prolongó por espacio de dos horas. El intérprete mostró una voz firme, un repertorio compuesto por sus grandes éxitos y un discurso que apeló a su vínculo con el Perú: “No me imaginé un reencuentro como este”, expresó ante una audiencia que coreó y vitoreó desde el primer tema.

Montaner no descuidó ningún detalle de su actuación: realizó tres cambios de vestuario y, en varias ocasiones, se le observó bebiendo una infusión para preservar su voz a lo largo del espectáculo.

Inicio vibrante: “Yo que te amé” y el público entregado

La velada comenzó con alta intensidad. Montaner inauguró la noche con “Yo que te amé”, tema que el público coreó al instante, elevando la atmósfera del lugar. Desde ese momento, el concierto adoptó el carácter que lo marcaría hasta el cierre: un recorrido por melodías que dejaron huella en varias generaciones.

En el primer bloque, el artista también entonó “Será”, “A dónde va el amor” y “Castillo azul”, manteniendo una línea de balada romántica que, en vivo, cobró solidez gracias al acompañamiento de los asistentes, quienes cantaron sin pausa.

Recorrido nostálgico: del romanticismo a los temas más solicitados

El listado de canciones continuó con piezas como “La cima del mundo”, “El último regreso”, “Yo sin ti” y “Ojos negros”, afianzando un repertorio pensado para seguidores de diferentes épocas. Incluso incluyó “Cachita”, un tema que los asistentes pidieron insistentemente y que el cantante sumó como un gesto hacia sus fans más entusiastas.

En ese segmento, Montaner ratificó lo que lo ha sostenido durante décadas: un espectáculo basado en la interpretación, la cercanía con el público y una voz que, a pesar de los años, conserva identidad y dominio.

Elegancia sin estridencias: tres cambios de ropa y una puesta sobria

Montaner optó por una estética clásica, propia de un concierto romántico. Según se apreció sobre el escenario, realizó tres cambios de atuendo:

  • Un impecable terno azul para la primera parte.
  • Después, un pantalón gris combinado con camisa blanca, en una sección más distendida.
  • Y finalizó con un look totalmente negro para la parte culminante del show.

La indumentaria acompañó la narrativa sin opacar lo fundamental: las canciones. Al mismo tiempo, el cuidado de la voz —mediante una infusión— reforzó la imagen de un profesional que se dosifica y se resguarda para cumplir con su audiencia.

El artista cambió de vestuario tres veces y cerró la noche con “Tan enamorados” coreada por todo el público.

“He recorrido el Perú de arriba abajo”: el instante más conmovedor de la noche

Uno de los momentos de mayor impacto fue cuando Montaner se dirigió al público para hablar del Perú y de sus inicios. El artista recordó que parte de su trayectoria en los escenarios se forjó en festivales de provincias.

“En mi carrera todo comenzó aquí participando en festivales de la canción”, manifestó, y mencionó localidades con las que siente un lazo afectivo: “Me he recorrido el Perú de arriba a abajo: Chiclayo, Patape, Trujillo… Ancón”.

El cantante también confesó que el reencuentro superó lo que esperaba. “Me imaginaba una fiesta, pero nunca me imaginé una fiesta con tanta gente”, señaló. Luego agregó: “No me alcanza la mirada para verlos”, antes de solicitar al equipo de producción poder grabar ese instante para conservarlo.

Cierre con “Tan enamorados” y un obsequio especial

En la recta final, Montaner interpretó “Me va a extrañar” y “Amén”, para concluir con “Tan enamorados”, que el público cantó a coro. Fue el desenlace natural para un espectáculo armado sobre himnos del amor.

Acto seguido, el artista subió a varias seguidoras al escenario y les entregó presentes: toallas, polos y tazas. Sin embargo, el gesto más comentado ocurrió cuando hizo subir a un niño y le regaló su propia taza junto con un abrazo. El pequeño, visiblemente emocionado, rompió en llanto frente a todos los asistentes.

Montaner sintetizó la velada en una frase que sirvió de despedida y agradecimiento: “Gracias por acompañarme en el último regreso”. En Lima, esa noche no fue simplemente un concierto: fue un reencuentro que, según el propio artista, jamás imaginó de esta manera.

Montaner subió a fans al escenario y repartió regalos; a un niño le obsequió una taza y un abrazo.

Fuente: Infobae

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