Durante mucho tiempo, los ordenadores portátiles de Apple presentaban uno de los símbolos más icónicos de la industria tecnológica de una manera muy diferente a la actual. En los primeros modelos PowerBook e iBook, la famosa manzana mordida se mostraba invertida cuando el usuario abría el equipo. Esta peculiaridad respondía directamente a una idea impulsada por Steve Jobs.
Aunque hoy en día el logotipo está orientado para que las personas que observan el equipo desde el exterior lo vean correctamente, no siempre fue así. En la década de 1990, Apple priorizó un criterio diferente: facilitar la experiencia de uso de quien abría el portátil.
Esta elección generó dudas entre empleados, usuarios e incluso espectadores que veían estos equipos en películas y series de televisión. Sin embargo, detrás de esa aparente anomalía existía una lógica relacionada con la usabilidad del producto.

Una decisión pensada para el usuario
Cuando Apple diseñó sus primeros portátiles exitosos, el equipo responsable optó por colocar el logotipo de forma que resultara visible y legible para la persona que abría la computadora.
La idea era simple: la posición de la manzana servía como referencia visual para identificar rápidamente cuál era el lado correcto desde donde levantar la tapa. De esta manera, el usuario podía abrir el equipo de forma más intuitiva y rápida.
Steve Jobs respaldó esta decisión porque consideraba que la experiencia del usuario debía estar por encima de cualquier otro aspecto. En aquel momento, el fundador de Apple entendía que el propietario del equipo era la persona más importante en la ecuación y que el diseño debía facilitarle las tareas cotidianas.

Sin embargo, la solución tenía una consecuencia evidente: una vez abierto el portátil, todas las personas que observaban la computadora desde el otro lado veían el logotipo al revés.
El detalle que aparecía en películas y series
La peculiar orientación del logo quedó registrada en numerosas producciones audiovisuales de los años noventa y comienzos de los 2000.
Actores y actrices que utilizaban computadoras Apple en pantalla mostraban involuntariamente la manzana invertida al público. Series populares y películas de la época exhibieron esta característica que hoy resulta extraña para quienes están acostumbrados a los MacBook actuales.
Modelos emblemáticos como el iBook G3, conocido por su llamativo diseño de colores translúcidos, también incorporaban esta orientación heredada de los primeros PowerBook.

Con el paso de los años, el detalle comenzó a llamar la atención no solo de los usuarios, sino también de trabajadores dentro de la propia compañía.
Las dudas dentro de Apple
Según relatos de antiguos empleados, la orientación del logotipo era un tema que generaba preguntas frecuentes dentro de la empresa.
Muchos no entendían por qué Apple mantenía una decisión que hacía que el símbolo corporativo se viera invertido para la mayoría de las personas que observaban el equipo en funcionamiento.
La situación era especialmente llamativa considerando la importancia que Apple siempre otorgó a su identidad visual y al reconocimiento de marca.
Con el tiempo, la compañía empezó a reconsiderar si la ventaja práctica para el usuario justificaba el impacto visual que producía un logotipo aparentemente incorrecto para el resto del mundo.

El momento en que Steve Jobs cambió de opinión
Tras regresar a Apple en 1997, Steve Jobs terminó aceptando que la orientación del logo debía modificarse.
La razón principal era que el usuario solo veía la manzana cuando la computadora estaba cerrada o durante los pocos segundos que tardaba en abrirla. En cambio, el resto del tiempo el equipo permanecía abierto y el logotipo era observado principalmente por otras personas.
Desde esa perspectiva, tenía más sentido que la marca fuera visible correctamente para quienes rodeaban al usuario.
La decisión marcó el inicio del diseño que hoy se mantiene en los portátiles de Apple. Desde entonces, la manzana mordida aparece orientada para que pueda leerse correctamente cuando la computadora está abierta.
La historia demuestra cómo una decisión basada en la usabilidad terminó cediendo espacio ante criterios de identidad visual y diseño. Lo que durante años fue una prioridad para Steve Jobs acabó transformándose en uno de los cambios más discretos, pero también más curiosos, en la evolución de los portátiles de Apple.
Fuente: Infobae