Hervir huevos parece una tarea sencilla, pero durante años ha dividido a cocineros aficionados y expertos: ¿se deben colocar los huevos en agua fría desde el inicio o añadirlos cuando el agua ya hierve?
La respuesta llegó de la mano de Heinz Wuth, divulgador y especialista en gastronomía científica, quien realizó un experimento para evaluar los distintos métodos de cocción y determinar cuál ofrece mejores resultados, reduciendo el riesgo de que los huevos se agrieten o exploten.
A través de sus redes sociales, donde comparte contenido sobre ciencia aplicada a la cocina, Wuth comparó varios escenarios de cocción y explicó qué ocurre dentro del huevo ante cambios bruscos de temperatura.
La primera prueba consistió en colocar los huevos en una olla con agua fría antes de encender el fuego. Una vez que el agua alcanzó el punto de ebullición, los huevos permanecieron aproximadamente ocho minutos cocinándose. Al final, el resultado fue satisfactorio: la cáscara se desprendió con facilidad y tanto la clara como la yema presentaron una textura uniforme y adecuada.
Posteriormente, el experto repitió el procedimiento con huevos recién salidos del refrigerador. Aunque el tiempo de cocción aumentó ligeramente hasta cerca de nueve minutos y medio, los resultados continuaron siendo positivos. Ninguno de los huevos presentó grietas y la yema permaneció centrada, una característica valorada para una cocción homogénea. Iniciar la cocción desde agua fría permite que el huevo se caliente de manera gradual, reduciendo las tensiones entre la cáscara y el contenido interno.
El problema de sumergir los huevos directamente en agua hirviendo
La diferencia más notoria apareció en la tercera prueba: los huevos fueron retirados directamente de la nevera y sumergidos en agua ya hirviendo. Aunque el tiempo de cocción fue similar al de los ensayos anteriores, varios de ellos se agrietaron e incluso explotaron dentro de la olla.

Según Heinz Wuth, el fenómeno tiene una explicación científica: cuando un huevo frío entra en contacto inmediato con agua hirviendo, el aire en su interior se expande rápidamente debido al calor. Esa expansión genera presión sobre la cáscara y aumenta las probabilidades de que se fracture.
El resultado no solo afecta la apariencia del huevo, sino que puede provocar filtraciones de clara y alterar la calidad final. Por eso, muchos expertos recomiendan sacar los huevos del refrigerador algunos minutos antes de cocinarlos para que alcancen una temperatura más cercana a la ambiental. Este paso reduce el riesgo de roturas y contribuye a una cocción más uniforme. Además, el método de iniciar la cocción en agua fría permite controlar con mayor precisión los tiempos según la textura deseada.

Cuántos minutos debe cocinarse un huevo
El tiempo es otro factor determinante. Los especialistas señalan que debe ser: entre 4 y 5 minutos para yema líquida, 6 y 7 minutos para consistencia cremosa, y de 9 a 11 minutos para huevo completamente duro.
En cuanto a las prácticas que ayudan a obtener mejores resultados al cocer y pelar los huevos, los expertos indicaron que una de las más populares consiste en agregar una pequeña cantidad de sal o vinagre al agua. Aunque no evita por completo que la cáscara se rompa, puede reducir las filtraciones en caso de grietas durante la cocción.
Otro consejo ampliamente utilizado es transferir los huevos a un recipiente con agua fría o hielo inmediatamente después de retirarlos del fuego.
Fuente: Infobae