El comediante Kevin Nealon ofreció detalles hasta ahora desconocidos sobre los lujos y los momentos de tensión que vivió durante las giras que realizó junto a Adam Sandler. Sus declaraciones se dieron en el podcast Inside of You with Michael Rosenbaum.
Nealon, quien compartió elenco con Sandler en la película Happy Gilmore, viajó por distintos recintos en Estados Unidos. Durante esos recorridos, disfrutó de comodidades como vuelos privados y cenas nocturnas con sus colegas. Sin embargo, no todo fue lujo: en un show realizado en Bridgeport, una falsa alarma de tirador activo provocó el caos entre los asistentes. Nealon y otros presentes tuvieron que buscar refugio fuera del club, lo que lo llevó a reflexionar sobre los riesgos de su oficio.
La rutina de lujos y trabajo con Adam Sandler
Nealon, exintegrante de Saturday Night Live, describió con lujo de detalles la intensidad de aquellas giras en las que también participaban David Spade y Rob Schneider. “Solo tenía que hacer 10 minutos por show. Viajábamos en jet privado, y luego venían las cenas tardías. Es lo mejor”, afirmó.
La experiencia iba más allá de los escenarios. “Aterrizábamos, y Sandler ya tenía un partido de baloncesto listo con gente local, a veces jugadores profesionales o destacados de escuelas. Era un partido armado con gente local”, recordó Nealon.
La magnitud del recorrido fue impresionante para el cómico: “La gira era de 40 ciudades. Yo estuve en 20. Eran dos semanas fuera, algunos días en casa y de nuevo a la carretera”.
Las jornadas siempre terminaban con cenas grupales, una costumbre que, según Nealon, resultaba más agotadora que el propio trabajo. “Viajar tanto cansa más que el propio trabajo”, concluyó.
El mayor privilegio, según Nealon, no era el lujo sino la lealtad dentro del equipo. “Sandler es de esos tipos que siempre cuidan a sus amigos. Adoro trabajar con él”, contó, comparando el ambiente con el círculo de actores que rodeaba a Chaplin.
La noche del pánico en Bridgeport

El tono de la entrevista cambió cuando Nealon relató uno de los episodios más tensos de su trayectoria en el podcast Inside of You: “Estaba en un club de comedia en Bridgeport. Terminaba mi primer show y, de repente, escuché un tumulto, gente corriendo frente al camerino. Me asomé y alguien gritó: ‘alarma de tirador’”.
Nealon fue testigo de escenas de pánico: “Vi a una mujer ser pisoteada entre la gente que huía. Salí con los demás y me escondí detrás de un contenedor de metal”, relató. Incluso la cantinera intentó ocultarse en la basura, pero Kevin bromeó con ella: “Le dije: ‘espera, yo vigilo’”.

“El tipo ni siquiera estaba en el club. Estaba afuera, en el parque, disparando al aire con otro amigo, completamente borrachos. La gente salió justo hacia donde estaban ellos”, dijo Nealon. Al regresar, el local presentaba un panorama desolador: “Sillas volcadas, cristales rotos, media audiencia se había ido”.
A pesar del caos, Nealon volvió al escenario para el segundo show, aunque notó que la tensión persistía entre los asistentes. “Después de eso fue raro. Empecé y todos seguían pensando en el tirador o en un incendio”, sostuvo.
No es el único susto que vivió. “En los últimos dos años detuvieron el show seis veces porque alguien se desmayó o sufrió convulsiones”, recordó. Pese a todo, su objetivo sigue siendo hacer reír, incluso en los peores momentos.
Las reflexiones finales de Kevin Nealon

Tras estas vivencias, Nealon reflexionó en Inside of You sobre el costo emocional y físico de la vida pública: “La gente cree que los comediantes son felices, pero muchos buscan la felicidad haciendo reír a otros. Yo tuve una infancia feliz, eso marca la diferencia”.
Destacó la importancia de la autenticidad y la amabilidad, especialmente ante el desgaste que generan las giras. “Siempre trato de ser amable, la gente lo recuerda”, dijo. “Intento ser un tipo amable porque nunca sabes cuándo alguien con poder recordará tu actitud”, añadió en el podcast.

Sobre la ansiedad y el escenario, Nealon comentó que la percepción y la actitud personal son decisivas al enfrentar adversidades. Aun con las ventajas del jet privado y la visibilidad de los grandes recintos, los riesgos y retos son una constante para quienes viven entre el aplauso y la incertidumbre.
Fuente: Infobae