La figura de Pedro Pascal como imagen principal en la campaña de The Mandalorian and Grogu ha despertado curiosidad sobre su verdadero rol en la nueva película de Star Wars. Sin embargo, el trabajo detrás del casco de Din Djarin es producto de una labor conjunta donde otros dos intérpretes cumplen funciones igualmente determinantes.
De acuerdo con Fotogramas, Brendan Wayne realiza la actuación física y los gestos característicos del protagonista, mientras que Lateef Crowder ejecuta la mayoría de las secuencias de pelea y acción. La contribución de Pedro Pascal en The Mandalorian and Grogu se reduce esencialmente a la voz y, en situaciones muy específicas, a mostrar el rostro del mandaloriano.
Esta construcción colectiva transforma al mandaloriano en un personaje multidisciplinario, sostenido por la fusión de voz, presencia escénica y habilidad atlética.
Tres intérpretes, un solo mandaloriano: el equipo detrás de Din Djarin

La encarnación de Din Djarin en The Mandalorian and Grogu es claramente colaborativa. Pedro Pascal, actor de origen chileno, proporciona la voz del cazarrecompensas y aparece ante la cámara solo en momentos muy concretos donde se descubre el rostro, un recurso que aumenta el enigma del personaje y su compromiso con el código mandaloriano.
Brendan Wayne, nieto de John Wayne, asume el rol de intérprete físico principal. Ejecuta las escenas donde sobresalen el lenguaje corporal, la gestualidad medida y la actitud calmada que evocan directamente al género western. Este aporta la silueta, la postura y los movimientos que le dan al héroe su inconfundible presencia.

Lateef Crowder, especialista brasileño en artes marciales y capoeira, está a cargo de la mayor parte de las escenas de combate y acción de Din Djarin. Su trayectoria anterior le permite crear un conjunto de movimientos particulares, imprimiendo un sello distintivo al personaje dentro de la franquicia.

La sinergia entre estos tres actores recibe cada vez más reconocimiento. El propio Pascal señaló, en declaraciones recogidas por Fotogramas: “Brendan Wayne ha sido parte de ‘The Mandalorian’ desde el primer día. Lateef Crowder es un especialista de combate con el que he trabajado en otras películas”.
Jonny Coyne, antagonista en el filme, mencionó en una entrevista que trabajó “principalmente con Brendan Wayne”, y elogió la labor de Crowder en las secuencias de acción. Aunque esta división de responsabilidades suele pasar desapercibida, Lucasfilm ha ido reconociendo públicamente el valor de esta colaboración a lo largo de las temporadas de la serie.
El western espacial y el legado de John Wayne
La producción The Mandalorian se inspira abiertamente en el western, un género fundamental del cine estadounidense. Jon Favreau, director y creador del proyecto, concibió la estética y la narrativa con influencias directas del cine de Sergio Leone y del llamado “spaghetti western”, además de Akira Kurosawa, lo que le otorga un carácter único dentro de Star Wars, según Fotogramas.

El vínculo familiar de Wayne añade una capa extra de credibilidad al personaje. Como nieto de John Wayne, uno de los máximos referentes del western, el actor moldeó a Din Djarin con una presencia sobria, caracterizada por silencios, gestos precisos y una actitud que recuerda a los clásicos héroes del Lejano Oeste.
Según explicó el propio Wayne, el mandaloriano es “un tipo parco en palabras, de movimientos mínimos, lenta forma de caminar y una gestualidad heredera del western”, atributos que ayudan a consolidar la identidad del personaje dentro de la saga.
Este enfoque construye una personalidad solitaria, enigmática y leal a sus propias normas. Además, las decisiones sobre cuándo mostrar el rostro de Pascal, como relató Favreau en declaraciones recogidas por Fotogramas, “no se tomaban a la ligera”, priorizando mantener el aura misteriosa del héroe enmascarado.
El lazo entre el clan Wayne y la franquicia tiene, además, un detalle significativo: la voz de John Wayne fue empleada en 1977 para dar vida a Garindan en Una nueva esperanza. Esta conexión indirecta une la tradición del western y el universo Star Wars de forma simbólica.
Máscaras y autoría compartida en la saga “Star Wars”
El modelo de construcción colectiva de personajes es una constante en la franquicia. El caso de Darth Vader es paradigmático: la presencia física era obra de David Prowse, la voz pertenecía a James Earl Jones, mientras que en el desenlace de El retorno del Jedi, Sebastian Shaw aportaba el rostro descubierto de Anakin.

Fotogramas destaca cómo la distribución de funciones provocó durante años tensiones por el reconocimiento, reflejado incluso en documentales como I Am Your Father. En contraste, en el caso de Din Djarin, tanto Lucasfilm como Pedro Pascal han resaltado el trabajo colectivo de Wayne y Crowder, estableciendo una diferencia con el pasado.
La personalidad del mandaloriano, basada en el anonimato y la necesidad de un lenguaje corporal impactante, favorece esta colaboración múltiple. La separación entre el intérprete de la voz y los actores de cuerpo contribuye al suspenso, un elemento central tanto en el western como en el cine fantástico. Favreau enfatiza que el personaje funciona mejor cuando permanece bajo su armadura.
Fuente: Infobae