No data was found

“Tú puedes desaparecer, pero el plástico que consumes seguirá en el ecosistema”: Ana Belén Ortega alerta sobre contaminación por plásticos

Mientras el mundo debate cómo abandonar los combustibles fósiles y reducir las emisiones que aceleran la crisis climática, una nueva amenaza gana terreno: la expansión de la industria petroquímica y la producción de plásticos. Detrás de los envases descartables, las fundas de supermercado o los recipientes de comida rápida existe una cadena industrial ligada directamente al petróleo.

Esa fue una de las principales alertas planteadas por Ana Belén Ortega, ingeniera ambiental y miembro de la Alianza Basura Cero Ecuador, tras su participación en la Primera Conferencia para la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles, realizada en Santa Marta, Colombia, con delegaciones de 57 países.

Según datos expuestos en la conferencia internacional, el 99% de los plásticos se fabrica a partir de combustibles fósiles y apenas el 9% logra reciclarse. Además, el 79% termina en vertederos o disperso en la naturaleza.

“El plástico nunca desaparece”

Para Ortega, el problema no puede reducirse únicamente a una cuestión de limpieza urbana o manejo de basura visible. La contaminación por plásticos, dice, es también una crisis de salud pública.

“Antes de que aparezca el famoso microplástico, hubo un plástico”, sostuvo.

La ambientalista explicó que los residuos plásticos no desaparecen, sino que se fragmentan en partículas cada vez más pequeñas que terminan entrando al cuerpo humano a través de los alimentos, el agua y el aire.

“Estamos metiendo en nuestro organismo un derivado del petróleo”, advirtió.

Uno de los datos que más preocupación genera es un estudio publicado en marzo de 2026, citado durante la conferencia, que concluyó que el 100% de las 45 muestras de sal comercializadas en Guayaquil contenían microplásticos.

La falsa promesa del reciclaje

Aunque el reciclaje suele presentarse como la principal solución frente a la contaminación plástica, Ortega cuestiona que la responsabilidad recaiga exclusivamente sobre los consumidores.

La integrante de la Alianza Basura Cero Ecuador explicó que solo una mínima parte del plástico producido globalmente es realmente reciclable y que, incluso dentro de ese porcentaje, apenas una fracción llega a reciclarse efectivamente.

Por ello, insiste en que el reciclaje debería ser la última etapa de una cadena de acciones más amplia: rechazar, reutilizar, reparar y reducir el consumo de productos descartables.

La conferencia internacional también abordó el impacto climático de esta industria. Según los datos compartidos en Santa Marta, los plásticos representan entre el 3% y el 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y el 75% de esas emisiones se generan antes de la industrialización del producto.

La violencia invisible del plástico

Según cifras del INEC sobre recolección de residuos en Ecuador, la Amazonía concentra el mayor porcentaje de residuos inorgánicos recolectados en el país, seguida de Galápagos. Para Ana Belén Ortega, estas cifras reflejan cómo la contaminación plástica ya alcanza territorios ecológicamente sensibles y ecosistemas estratégicos para el planeta.

La ambientalista también alertó sobre una realidad poco visible en varias comunidades ecuatorianas: la quema de residuos plásticos ante la falta de sistemas adecuados de recolección y gestión de basura.

Relató que, tras regresar de Colombia, visitó Isla Bolívar, en Esmeraldas, donde constató que muchas familias queman sus desechos porque no existe un sistema de gestión de residuos.

La ingeniera ambiental también cuestionó que Ecuador no haya contado con una delegación oficial del Gobierno en la conferencia, pese a que el país enfrenta directamente los impactos de la extracción petrolera y la contaminación.

Sin embargo, destacó la presencia de organizaciones sociales, colectivos ambientales y comunidades indígenas ecuatorianas que participaron para posicionar las luchas territoriales frente a la expansión de los combustibles fósiles y la industria petroquímica.

Empresas bajo cuestionamiento

Otro de los puntos señalados por Ortega fue la responsabilidad de las grandes corporaciones en la expansión de los plásticos de un solo uso.

Además, criticó las campañas ambientales impulsadas por algunas compañías, a las que calificó como estrategias de “sello verde” destinadas a mejorar su imagen sin modificar realmente sus modelos de producción y consumo.

Cambios cotidianos y organización comunitaria

Pese a la gravedad del problema, Ortega considera que todavía es posible reducir el impacto ambiental y sanitario de los plásticos.

Entre las acciones cotidianas que propone están usar fundas reutilizables, llevar termos, cubiertos y recipientes propios, evitar productos de un solo uso y apoyar mercados agroecológicos locales.

También hizo un llamado a reconocer el trabajo de los recicladores de base, quienes —según dijo— sostienen gran parte del sistema de recuperación de residuos en condiciones precarias y muchas veces invisibilizadas.

Ana Belén Ortega es ingeniera ambiental y especialista en liderazgo, cambio climático y ciudades. Forma parte de redes como la Alianza Basura Cero Ecuador, Quito Sin Minería y la Red Nacional de Pastoral Ecológica. Además, ha participado en espacios internacionales de negociación climática en Perú, España y Colombia.

Radio Pichincha

LV

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER