En una entrevista emitida este viernes por el canal argentino A24, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, lanzó duras declaraciones contra el expresidente Evo Morales, asegurando que el exjefe de Estado sabe que “tiene los días contados” y que, tarde o temprano, no podrá eludir a la justicia, la cual mantiene vigente una orden de detención en su contra por un caso de trata de personas.
Paz describió la situación actual de Morales, quien gobernó entre 2006 y 2019: “Está oculto en el Chapare, no duerme bien, tiene una serie de equipos de respaldo e información que lo mueven de un lado a otro, pero en cualquier momento ese equipo fallará y no podrá escaparse a la justicia”. El mandatario vincula directamente al líder indígena con las recientes protestas y bloqueos de carreteras que afectan al país sudamericano.
El jefe de Estado boliviano profundizó en la situación jurídica de Morales al señalar: “Él en su conciencia sabe que sus días están contados, que tarde o temprano tendrá que ir a la justicia, tarde o temprano”. Además, Paz subrayó que su principal prioridad es evitar que haya “un muerto más por culpa de él”, en alusión a las movilizaciones que paralizan el país y que el gobierno atribuye a grupos influenciados por el exmandatario.
Las críticas de Paz hacia Morales fueron contundentes: “Es un delirante del poder y le tiene miedo hasta su propia sombra. Cuando Evo camina ve sombra al lado y cree que es conspiración y es su propia sombra y está en sí mismo su autodestrucción porque la ansiedad del poder hará la destrucción de su organización”. No obstante, reconoció que el expresidente cuenta con “un poderoso respaldo financiero” que, según su criterio, está causando “un daño a Bolivia de forma extraordinaria”.
En cuanto al origen de los recursos que mantienen las protestas, Paz apuntó hacia actividades ilícitas vinculadas al narcotráfico en la región de Chapare. El mandatario afirmó: “Hay gente decente que trabaja honradamente, pero también hay un gran margen de producción de hoja de coca que va al narcotráfico y de ahí salen recursos para estas movilizaciones”. Paz calificó las protestas como un “intento de golpe” contra su Ejecutivo, que asumió el poder en noviembre pasado.
Defensa del diálogo y rechazo a la renuncia
Pese al clima de tensión, Paz insistió en que su gobierno, con apenas seis meses al frente del país, busca atender “demandas históricas no atendidas” a través del diálogo con los colectivos afectados. “Estamos firmes con el diálogo para la resolución de los problemas y yo creo que estamos muy cercano a ello”, declaró.
El presidente boliviano fue enfático al diferenciar entre los manifestantes y los presuntos infiltrados: “Hay gente que tiene justas demandas, hay que ser muy claros, pero detrás de esas demandas ha entrado toda esta fuerza económica del Chapare y que ha distorsionado todo este ciclo de demandas y eso es con intento de golpe. Evidentemente que han fracasado”.
Finalmente, Paz desestimó los llamados para que abandone el cargo, respondiendo con firmeza a sus críticos: “Se van a tener que aguantar”, ya que su mandato se rige por el “voto popular” y la Constitución. “Son cinco años de Constitución, que es lo que debo cumplir”, recalcó el mandatario, dejando claro que no piensa renunciar.
Fuente: Infobae