Innovadoras gomitas veganas de papa y pitahaya creadas por universitarios

El 30 de mayo se conmemora en Perú el Día Nacional de la Papa, una jornada que no solo honra a un cultivo milenario originario de los Andes, sino que también resalta su vigencia en la alimentación cotidiana, la investigación científica y la innovación en la industria alimentaria. Más allá de su valor histórico, la fecha subraya el enorme peso productivo y nutricional de este tubérculo.

En este contexto, un equipo de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL) ha desarrollado una gomita funcional vegana elaborada a partir de fécula de papa y pitahaya. El objetivo de esta propuesta es ofrecer una alternativa saludable a las golosinas tradicionales, con un enfoque especial en integrarse en las loncheras escolares gracias a una formulación basada en ingredientes naturales y reconocibles.

El proyecto se llevó a cabo en las instalaciones del CEPRAOLI de la USIL, bajo la dirección del profesor Ever Landeo y con la participación activa de estudiantes universitarios. El grupo definió una fórmula base y ya trabaja en la fase de escalamiento productivo, con la vista puesta en establecer alianzas estratégicas con empresas e instituciones de los sectores alimentario y agroindustrial.

Un saco de yute lleno de papas frescas reposa sobre una encimera de madera en una cocina luminosa, acompañado de utensilios y hierbas para cocinar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una golosina enriquecida con vitaminas y minerales esenciales

La clave del producto reside en el uso de fécula de papa como sustituto de la gelatina de origen animal, una decisión fundamental para garantizar que la gomita sea apta para el público vegano. En la formulación, la pitahaya no solo aporta un color vibrante y un sabor agradable, sino que cumple un rol funcional que evita la necesidad de aditivos artificiales comunes en las golosinas convencionales.

El equipo partió de una interrogante muy clara: cómo agregar valor a uno de los cultivos más emblemáticos del país a través de un alimento procesado de consumo diario. Con esa meta, la gomita se concibió como un producto funcional, tanto por su matriz vegetal como por su refuerzo nutricional. La fórmula final fue enriquecida con vitamina C, zinc y colágeno vegetal.

Además, el desarrollo priorizó las restricciones alimentarias más comunes: la gomita es libre de gluten y no contiene alérgenos frecuentes, un atributo que amplía significativamente su potencial de consumo en entornos escolares y familiares.

Investigadores de la USIL desarrollan gomitas funcionales veganas a base de fécula de papa y pitahaya, ofreciendo una opción nutritiva y sin alérgenos para loncheras escolares. (Foto: Agencia Andina)

Para la selección de la materia prima, los investigadores optaron por las variedades de papa andina Yungay y Canchán, reconocidas por su excelente textura, alto rendimiento y valor nutricional. Esta elección busca asegurar la consistencia del proceso productivo y la disponibilidad del insumo para una futura producción a gran escala.

Una vez definida la formulación, el proyecto ha avanzado a una etapa piloto que contempla fortalecer los procesos de producción, optimizar los parámetros del producto final y trazar una ruta de comercialización viable para los mercados nacional e internacional.

La papa peruana: cifras que revelan su importancia global

El Día Nacional de la Papa cobra especial relevancia porque el Perú es reconocido como el principal centro de origen de este tubérculo y alberga la mayor diversidad del planeta, con más de 4.000 variedades comestibles registradas. Su impacto trasciende las fronteras: la papa es el tercer cultivo alimenticio más importante del mundo, después del arroz y el trigo.

A nivel global, más de 1.400 millones de personas consumen papa como alimento básico, y la producción mundial anual supera los 300 millones de toneladas métricas. En el ámbito nacional, la producción de papa en Perú superó los 6,9 millones de toneladas en 2025. Ese año se cosecharon 373.332 hectáreas, con un rendimiento promedio de 20,6 toneladas por hectárea.

Esta actividad impacta directamente en más de 711.000 familias productoras distribuidas en 19 regiones. La producción se concentra mayoritariamente en la sierra, que aporta el 90 % del total nacional. La versatilidad del tubérculo se manifiesta en platos emblemáticos como la papa a la huancaína, la causa limeña y diversos guisos regionales, además de técnicas de conservación ancestrales como el chuño y la moraya.

A este legado culinario se suma la labor científica: el banco de germoplasma del Centro Internacional de la Papa conserva la colección más grande del mundo, con más de 7.000 variedades entre nativas, silvestres y mejoradas, garantizando la preservación de la biodiversidad para las futuras generaciones.

Fuente: Infobae

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